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lunes, 24 de noviembre de 2025

Escenas míticas del cine (CDLIII)


Que los biopics están de moda hace tiempo es algo evidente, pero lo que aún está más en el candelero es mezclar una supuesta biografía con la política, con lo que ello conlleva y además mezclando ficción con la no ficción, y la realidad con una soñada.
Adam Mckay es el director de este gran relato estrenado en 2018, en el que desde el primer momento demuestra su maestría con frases, tonos y mensajes, todo ellos aderezado con un sentido del humor constante, bastante burdo a veces, aunque en el fondo amargo, que consigue que estés empatizando con las bromas de personajes que resultan ser bastante patéticos, odiosos y poco recomendables.
La película, titulada aquí como El vicio del poder, nos cuenta como Dick Cheney, interpretado por un soberbio Christian Bale, era un zoquete borracho y bastante bronco en sus años jóvenes, lo que le provocaba constantes irritaciones de la que sería su mujer, Lynne Cheney, a la que da vida una magnífica Amy Adams. El plantel de actores, incluidos los cameos, es de un nivel superlativo, y querría destacar en este sentido a Sam Rockwell, que borda literalmente a George W. Bush. Steve Carell como Donald Rumsfeld también está soberbio.
Si que es cierto, que en varios momentos de la película se sale del biopic y se mete en el documental, pero sin maldad y para reflejar hechos concretos de importancia.
En lo que esta cinta está soberbia es en dar unas pinceladas sobre nuestra historia más reciente, siendo bastante mordaz y posicionándose claramente, pero con una capacidad de crítica que realmente nos incluye a todos. Aunque el film se centra en el ascenso de esa calamidad humana que era Dick Cheney, además de reflejar en todos los gabinetes en los que estuvo y las decisiones tan importantes que tomó, y su postura siempre polémica, sobre todo en la Guerra de Irak.
En una escena mítica están de cena Cheney, Donald Rumsfeld (Steve Carell), Paul Wolfowitz (Eddie Marsan) y David Addington (Don McManus), el equipo del vicepresidente, cuya catadura moral dejaba bastante que desear. Alfred Molina es el camarero que les presenta el menú dividido en títulos que reflejan exactamente el comportamiento del gobierno, que incluso en uno de ellos consigue la exclamación satisfactoria de Rumsfeld, cuando dice: "A los sospechosos se les secuestra sin dejar pruebas en suelo extranjero y se les lleva a cárceles de países donde practican la tortura..." recordando a todos la teoría del poder ejecutivo individual, que ellos aplicaban mucho. 


Os dejo con la mítica escena.

martes, 28 de diciembre de 2021

Spider-Man: No Way Home (2021)

Spider-Man: No way home se ha convertido a final de año en el gran acontecimiento cinematográfico de 2021, arrasando en taquilla y provocando la vuelta en masa del público a las salas. Y la verdad es que la nueva aventura del trepamuros (que fui a ver sin saber nada previo) vuelve a estar a un gran nivel, consiguiendo entretener de manera tremenda a lo largo de las dos horas y media de metraje. Tom Holland vuelve a dar vida a Spider-Man en un film que comienza con algo aterrador que viene de la anterior (Spider-Man: Far from home), y es que Mysterio (el villano al que daba vida Jake Gyllenhaal) desvela el nombre real de el superhéroe en un vídeo, lo que provoca que ya no sea capaz de separar su vida normal de los enormes riesgos que conlleva ser el hombre araña. Pero una cosa tengo clara, siempre ha sido mi superhéroe favorito y nunca me decepciona y en esta película me lo he pasado pipa. 


Aquí hay un detalle muy importante y es que en esta película el personaje de Spider-Man alcanza la madurez (está en el último año de instituto antes de ir a la universidad), ya que hasta ahora siempre había sido un personaje en edad adolescente, que no acababa de definirse a sí mismo y se preocupaba por hacer lo justo y correcto. Pero ya en Far from home esa situación iba un poco al límite, y como toda maduración tendrá que tomar decisiones importantes que en algunos momentos comprometen a su gente más cercana. Es una evolución lógica y es la manera de cerrar una etapa de una manera importante. Pero como se ve en el film, en esa maduración no todo son buenas decisiones y en un guion bien hilado, las buenas intenciones de Peter Parker llevan a situaciones realmente peligrosas y desastrosas.

Estas decisiones que toma Peter Parker serán el hilo conductor del film, y eso que la entrada gloriosa del Doctor Strange, al que él acude pidiendo ayuda, será el detonante de la llegada del multiverso, algo que pone patas arriba la ciudad de New York, literalmente, no sin antes ser avisado por su amigo, de que gracias a uno de sus hechizos podrían empezar a aparecer viejos enemigos del pasado. Y ahí sí que desde luego el film está soberbio, esa idea de recuperar a villanos de otros universos es el gran acicate de la cinta, una idea inesperada que cuadra a la perfección con la decisión de adaptar a estos supervillanos y no dejarlos a su deriva perdidos individualmente. Muy importante destacar el humor siempre imperante, que me sacó varias carcajadas, y desde luego en esta parte muchas, muy bien llevado.


En la recuperación de antiguos villanos hay varios escalones de protagonismo, y es evidente que en la parte alta están el Doctor Octopus de Alfred Molina y el Duende Verde de Willem Dafoe, funcionando muy bien lo que dan a la película. Como dije antes, el personaje de Tom Holland empieza a salir del huevo, empezando a dejar de estar tutelado, y eso hace que se desenvuelva bien en situaciones dramáticas, algo bueno de cara al futuro.
Jon Watts quizás no sea el director perfecto de esta saga, pero he de admitir que en esta película ha multiplicado esfuerzos y hay escenas que se te quedan, una sorpresa tremenda (que seguramente a estas alturas ya casi todos sabéis, pero que dejo en el aire para quién aún no la haya visto) y el espectáculo está más que asegurado en todo el metraje.



Spider-Man: No way home es super entretenida, no sé si será el mejor film del año, pero desde luego os aseguro una cosa y es que no decepciona y sabe equilibrar el espectáculo con la narrativa para que su protagonista siga creciendo y avanzando, y esa no era tarea fácil.

Os dejo con el tráiler del film.

lunes, 14 de enero de 2019

Vice (2018)


Que los biopics están de moda es algo evidente, pero lo que aún está más en el candelero es mezclar una supuesta biografía con la política, con lo que ello conlleva y además mezclando ficción con la no ficción, y la realidad con una soñada.
Adam Mckay es el director de este gran relato, en el que desde el primer momento demuestra su maestría con frases, tonos y mensajes, todo ellos aderezado con un sentido del humor constante, bastante burdo a veces, aunque en el fondo amargo, que consigue que estés empatizando con las bromas de personajes que resultan ser bastante patéticos, odiosos y poco recomendables.


La película, titulada aquí como El vicio del poder, nos cuenta como Dick Cheney, interpretado por un soberbio Christian Bale, era un zoquete borracho y bastante bronco en sus años jóvenes, lo que le provocaba constantes irritaciones de la que sería su mujer, Lynne Cheney, a la que da vida una magnífica Amy Adams. El plantel de actores, incluidos los cameos, es de un nivel superlativo, y querría destacar en este sentido a Sam Rockwell, que borda literalmente a George W. Bush. Steve Carell como Donald Rumsfeld también está soberbio.
Si que es cierto, que en varios momentos de la película se sale del biopic y se mete en el documental, pero sin maldad y para reflejar hechos concretos de importancia.


En lo que esta cinta está soberbia es en dar unas pinceladas sobre nuestra historia más reciente, siendo bastante mordaz y posicionándose claramente, pero con una capacidad de crítica que realmente nos incluye a todos. Aunque el film se centra en el ascenso de esa calamidad humana que era Dick Cheney, además de reflejar en todos los gabinetes en los que estuvo y las decisiones tan importantes que tomó, y su postura siempre polémica, sobre todo en la Guerra de Irak.


Pero la conclusión, como moraleja del film, es el complejo entramado que gobierna un país como EEUU, donde las víboras sacan la cabeza continuamente para destacar, sigue siendo la base de la estructura de ese país, y que evidentemente influyen en las decisiones que se toman.
Ante todo esta película es muy aclaratoria en todo lo que ha sucedido desde la caída de las Torres Gemelas de New York y todo lo que ocurrió después con las decisiones que se tomaron y que aún hoy las notamos.


Os dejo con el tráiler de este muy interesante película.