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sábado, 30 de agosto de 2025

Escenas míticas del cine (CDXXXVIII)


En 1992 Francis Ford Coppola dirige Drácula, su versión de la novela homónima de Bram Stoker. Está considerada la adaptación oficial, la película más fiel a la novela que introduce a personajes nunca antes adaptados. Gary Oldman, protagoniza de manera genial al Conde Drácula en una de esas interpretaciones que han pasado a la historia.
A lo largo de la película el personaje muestra su faceta como guerrero despiadado, como un anciano conde y como un caballero romántico. Muchos dicen que la interpretación de Oldman es capaz de asustar y enamorar al mismo tiempo. Se dice que el actor estudió los diálogos de tal manera que, si olvidaba una frase, quería volver a repetir toda la escena para poder plasmar todo el diálogo. Leyó la novela y ensayaba con un tono pavoroso para el Drácula anciano, dándole un toque más terrorífico al personaje. Gary Oldman pasó horas y horas maquillándose, sus maquilladores estuvieron cinco horas para conseguir el físico del conde.
En el siglo XIX, Jonathan Harker (Keanu Reeves) debe viajar hasta Transilvania, para que el Conde Drácula firme unos papeles referentes a su nueva vivienda en Londres, después de que su colega antecesor Reinfield volviera totalmente trastornado. El problema, es que el Conde, no es quien dice ser, en realidad es un vampiro que perdió a su amor hace 400 años. Para colmo, la novia de Harker, Mina (Winona Ryder), es clavada a ella. Debido a ello, Drácula decide viajar a la capital británica para conquistarla.
En una escena mítica al principio del film, Jonathan va a Transilvania, y su carruaje le deja en medio de la nada con lobos acechando, es entonces cuando un extraño carruaje tirado por caballos negros le recoge y le lleva al castillo de Drácula. La entrada es impresionante y allí le espera... el vampiro que le da la bienvenida.


Os dejo con la mítica escena.

sábado, 29 de junio de 2024

Escenas míticas del cine (CCCLIV)

Como decía ayer, Los hermanos Wachowski (hace ya tiempo hermanas) dirigieron en 1999 The Matrix donde la realidad que vivimos no es real, premisa con la que arranca el universo de este film. En esta maravilla de película hay referencias, homenajes, guiños y detalles prácticamente a todas las culturas y religiones que el ser humano ha ido haciendo y modelando a lo largo de siglos de historia. Todo esto ha provocado lo que ocurre siempre, que los cientos de miles de frikies e iluminados busquen trillones de lecturas, escrutando cada palabra, plano y microdetalle de la trilogía, de la que evidentemente esta primera parte es la mejor del conjunto de largo. Una revolución narrativa y visual como no se ha visto en mucho tiempo.
Se trata de un film revolucionario en concepto, y que bajo mi punto de vista cerró el siglo XX a lo grande con una obra maestra. Este año cumple 25 años y como pequeño homenaje pongo una escena clave (todas lo son) en la que Thomas Anderson, ese brillante programador de una compañía de software que es Neo fuera del trabajo (un hacker) y al que da vida Keanu Reeves, recibe la declaración por parte de Trinity (Carrie-Anne Moss) de que es él a quién quiere y de quien está enamorada, para hacerle revivir mientras está conectado. Vuelve y demuestra en Matrix que es el elegido, ante la mirada alucinada de Morpheus (Laurence Fishburne) que lo afirma con rotundidad... "él es el elegido", después de ver que con pasmosa facilidad detiene unas balas que le disparan el Agente Smith (Hugo Weaving) y sus acompañantes, para posteriormente deshacerse de él incluso metiéndose dentro de su cuerpo y destrozándolo, esta escena es de esas que te dejan flipado para toda la vida.


Os dejo con la muy mítica escena.

viernes, 28 de junio de 2024

Escenas míticas del cine (CCCLIII)


Los hermanos Wachowski (hace ya tiempo hermanas) dirigieron en 1999 The Matrix donde la realidad que vivimos no es real, premisa con la que arranca el universo de este film. En esta maravilla de película hay referencias, homenajes, guiños y detalles prácticamente a todas las culturas y religiones que el ser humano ha ido haciendo y modelando a lo largo de siglos de historia. Todo esto ha provocado lo que ocurre siempre, que los cientos de miles de frikies e iluminados busquen trillones de lecturas, escrutando cada palabra, plano y microdetalle de la trilogía, de la que evidentemente esta primera parte es la mejor del conjunto de largo. Una revolución narrativa y visual como no se ha visto en mucho tiempo.
Se trata de un film revolucionario en concepto, y que bajo mi punto de vista cerró el siglo XX a lo grande con una obra maestra. Este año cumple 25 años y como pequeño homenaje pongo una escena clave (todas lo son) en la que Thomas Anderson, ese brillante programador de una compañía de software que es Neo fuera del trabajo (un hacker) y al que da vida Keanu Reeves recibe una muy interesante charla de Morpheus (Laurence Fishburne) que le dice a grandes trazos que es Matrix y que no es Matrix y ese carácter dúal que tiene, es decir, la acción se desarrolla por una parte en el mundo real, y por otra en Matrix, ese mundo virtual donde viven recluidos los humanos sin saberlo.


Os dejo con la mítica escena.

sábado, 26 de febrero de 2022

Escenas míticas del cine (CCXVI)


En el año 2014, los desconocidos hasta entonces David Leitch (aunque no aparece en los créditos) y Chad Stahelski dirigen John Wick (Otro día para matar) donde el protagonista es Keanu Reeves, actor que por muchos es acusado de falta de expresividad, pero que en este film para mi está excelso. Se trata de una cinta de acción seca, al límite en todo momento, pero que sobre todo tiene un ritmo brutal y unas secuencias alucinantes, extraordinariamente bien rodadas y que te dejan pegado a la silla desde el primer minuto, además de contener frases lapidarias.
Se nos presenta al personaje de John Wick como un hombre de buena posición que vive en una lujosa casa y que acaba de perder a su esposa tras una lucha contra una enfermedad terminal, y que, después de enterrarla, recibe un paquete que ella dejó preparado antes de su muerte, un cachorro de beagle, precioso. Hasta aquí podría parecer que nos encontramos ante el típico film de drama de corte telefilm, pero nada más lejos de la realidad. A partir de aquí, un cruce casual con unos tipos de origen ruso en una gasolinera, que le preguntan por su coche (Ford Mustang del 69), acaba con un asalto a su casa para robarle el coche, matar a su perro y provocar con tal acto, el desencadenamiento de la sed de venganza descontrolada, del que fuera un asesino de leyenda. A partir de aquí, como es de suponer, la cinta pega un giro brutal y empieza a mostrar su verdadera cara, y lo que es mejor, es donde caes rendido de rodillas ante la forma en que el protagonista pasa de ser un Don Nadie, a ser, sin temor a equivocarme, el personaje más alucinante, despiadado y molón que haya interpretado el bueno de Reeves a lo largo de su carrera, aparte de Neo en Matrix, claro está. Su leyenda se va describiendo con frases como "Bueno, John no era el hombre del saco. Es el que mandabas a matar al jodido hombre del saco"... y otras.
En una escena mítica Viggo Tarasov (al que daba vida el desaparecido Michael Nyqvist), padre de Iosef Tarasov (al que da vida Alfie Allen) le deja claro con quien ha cometido la enorme cagada y le avisa de que John Wick irá a por él, mientras John se prepara para la venganza y ni siquiera contesta al teléfono a Viggo.


Os dejo con la mítica escena.

domingo, 30 de enero de 2022

Escenas míticas del cine (CCX)

Como decía ayer, Francis Lawrence dirigió en el año 2005 Constantine, adaptación del cómic Hellblazer. Esta cinta en su día no tuvo muy buena repercusión y a mí sinceramente me parece una gran película. Keanu Reeves da vida a John Constantine, un tipo de lo más peculiar ya que ha estado en el infierno y ha vuelto. Nació con un don que no deseaba, la capacidad de reconocer claramente a los ángeles y a los demonios híbridos que andan por la Tierra bajo un aspecto humano, de hecho se vio empujado a quitarse la vida para escapar de sus visiones atormentadoras. Eso sí, desprecia la idea de ser un héroe, por lo que lleva una vida algo amargada mientras busca la salvación, fuma en exceso y lleva una vida dura. Pero en contra de su voluntad resucitó y se vio de nuevo en el mundo de los vivos, aunque debido a su intento de suicidio se convirtió en ser mortal. A partir de entonces patrulla la frontera terrenal entre el cielo y el infierno, esperando en vano ganarse la salvación enviando a los esbirros del diablo de vuelta a las profundidades. Cuando una desesperada pero escéptica detective de policía Angela Dodson (Rachel Weisz) consigue su ayuda para resolver la misteriosa muerte de su querida hermana gemela Isabel, su investigación les lleva a través del mundo de demonios y ángeles que está bajo la ciudad de Los Angeles.
Pero en la primera escena del film Constantine practica un exorcismo a una chica que tiene un demonio dentro (si, todos sabemos a qué escena nos recuerda), pero la habilidad del protagonista consiste en pedir un espejo de pared grande y consigue sacar al demonio hasta el espejo, una escena realmente impactante.


Os dejo con la mítica escena del exorcismo.

sábado, 29 de enero de 2022

Escenas míticas del cine (CCIX)

Francis Lawrence dirigió en el año 2005 Constantine, adaptación del cómic Hellblazer. Esta cinta en su día no tuvo muy buena repercusión y a mí sinceramente me parece una gran película. Keanu Reeves da vida a John Constantine, un tipo de lo más peculiar ya que ha estado en el infierno y ha vuelto. Nació con un don que no deseaba, la capacidad de reconocer claramente a los ángeles y a los demonios híbridos que andan por la Tierra bajo un aspecto humano, de hecho se vio empujado a quitarse la vida para escapar de sus visiones atormentadoras. Eso sí, desprecia la idea de ser un héroe, por lo que lleva una vida algo amargada mientras busca la salvación, fuma en exceso y lleva una vida dura. Pero en contra de su voluntad resucitó y se vio de nuevo en el mundo de los vivos, aunque debido a su intento de suicidio se convirtió en ser mortal. A partir de entonces patrulla la frontera terrenal entre el cielo y el infierno, esperando en vano ganarse la salvación enviando a los esbirros del diablo de vuelta a las profundidades. Cuando una desesperada pero escéptica detective de policía Angela Dodson (Rachel Weisz) consigue su ayuda para resolver la misteriosa muerte de su querida hermana gemela Isabel, su investigación les lleva a través del mundo de demonios y ángeles que está bajo la ciudad de Los Angeles.
Es precisamente la escena de cuando Constantine baja a ese mundo de los demonios para ver si su hermana está allí y saber si se suicidó, la que me parece maravillosamente hecha.


Os dejo con la tremenda escena.

domingo, 26 de diciembre de 2021

The Matrix Resurrections (2021)

Como decía el otro día, Los hermanos Wachowski (hace ya tiempo hermanas Lana y Lilly) dirigieron en 1999 The Matrix donde la realidad que vivimos no es real, premisa con la que arrancaba el universo de aquel film. Una película que fue toda una revolución en su momento, y se convirtió en referente e icono a imitar acabando el siglo XX. Las dos secuelas estrenadas cuatro años después, Matrix Reloaded y Matrix Revolutions, no llegaban al nivel de la primera, pero hicieron que la legión de frikies y seguidores fuera en aumento. Pasaron 16 años para la confirmación de una cuarta entrega, esta Matrix Resurrections, que por culpa de la pandemia ha tenido retrasos y al final ha sido dirigida en solitario por Lana Wachowski, que tenía una serie de ideas que debía plasmar en imágenes.


Y una primera cosa que hay que decir es que este nuevo film bebe mucho de la primera entrega, recurriendo bastante a imágenes insertadas de aquella, que tiene como objetivo construir algo nuevo a partir de cimientos sólidos y conocidos. Pero es algo evidente, todas las secuelas están condenadas, casi al nacer, de no tener ese elemento sorpresa de la primera de la saga, algo con lo que hay que jugar muy bien si se quiere hacer algo que sea distinto y que llame la atención. Es por esto, que en la primera media hora aproximadamente de la película me llamó sobremanera ese giro muy ingenioso, en el cual se deja claro que Matrix fue un videojuego, Thomas Anderson su creador y Trinity una mujer de la que estaba enamorado, pero con la que nunca había hablado, por lo que todo el equipo de Anderson debe crear la cuarta parte de ese videojuego. Es decir, nunca existió Matrix, solamente como ficción para los gamers. Se hacen muchos chistes y comentarios perspicaces e irónicos en torno a la legión de seguidores del videojuego de Matrix.


Pero como no podía ser de otra forma, esa primera parte ilusionante acaba desembocando en el mundo clásico de la saga, donde se despliegan los personajes ya conocidos, los nuevos o recuperados y con sus escenarios eléctricos o decadentes. Si que es cierto, que este cuarto capítulo no llega a esa grandilocuencia que agotaba de las partes 2 y 3, en eso les gana, es mucho más ágil y se agradece en el desarrollo. Pero, como siempre, hay que tomar decisiones y Lana Wachowski lo hace y una de ellas es introducir ya desde el principio a un Morfeo muy distinto al interpretado en su momento por Laurence Fishburne, y eso que el personaje al que da vida Yahya Adbul-Mateen II hace varios guiños de pleitesía y reverencia a su predecesor. 
El film se centra en la historia de rescate como hilo central, que se va adornando con momentos para la reflexión, la diversión, el espectáculo y la nostalgia. Pero es ahí donde el argumento flaquea, desde mi punto de vista, ya que toda la peripecia que se monta para liberar a Trinity de la cápsula aturulla bastante.
Hay que dejar claro que el film arriesga, y que sus más de dos horas de metraje son excesivas, pero que sale bastante airosa de su propuesta, teniendo en cuenta su limitación de salida.



Desde mi punto de vista esta cuarta parte se sitúa en segundo lugar de la saga por lo que arriesga, pero me da la sensación (y esto empieza a ser ya una constante) de que cuando los hermanos Wachowski rodaron la primera parte en 1999 eran hombres aún, pero cuando se cambiaron de sexo, han cambiado de opinión, y aquella gran obra la ven demasiado masculina y heteropatriarcal (vaya por dios), y Lana para quedarse tranquila ha metido muchas más mujeres, que por supuesto manden, que un personaje se declare gay, se habla de binario muchas veces, en fin, un desvarío en toda regla con respecto a la idea original, que tiene su punto álgido cuando tratan de igualar a Trinity con Neo, incluso ponerla a ella por encima.

Os dejo con el tráiler del film.

jueves, 23 de diciembre de 2021

Escenas míticas del cine (CCIII)


Los hermanos Wachowski (hace ya tiempo hermanas) dirigieron en 1999 The Matrix donde la realidad que vivimos no es real, premisa con la que arranca el universo de este film. En esta maravilla de película hay referencias, homenajes, guiños y detalles prácticamente a todas las culturas y religiones que el ser humano ha ido haciendo y modelando a lo largo de siglos de historia. Todo esto ha provocado lo que ocurre siempre, que los cientos de miles de frikies e iluminados busquen trillones de lecturas, escrutando cada palabra, plano y microdetalle de la trilogía, de la que evidentemente esta primera parte es la mejor del conjunto de largo. Una revolución narrativa y visual como no se ha visto en mucho tiempo.
Se trata de un film revolucionario en concepto, y que bajo mi punto de vista cerró el siglo XX a lo grande con una obra maestra. Este año cumple 22 años y como pequeño homenaje pongo una escena clave (todas lo son) en la que Thomas Anderson, ese brillante programador de una compañía de software que es Neo fuera del trabajo (un hacker) y al que da vida Keanu Reeves es despertado por Trinity (Carrie Anne-Moss) con un beso, a partir de ahí demostrará que es el elegido en una escena impresionante cuando hace lo que quiere con el Agente Smith (Hugo Weaving).


Os dejo con la mítica escena.

domingo, 31 de marzo de 2019

Escenas míticas del cine (XCV)


Los hermanos Wachowski (ahora hermanas) dirigieron en 1999 The Matrix donde la realidad que vivimos no es real, premisa con la que arranca el universo de este film. En esta maravilla de película hay referencias, homenajes, guiños y detalles prácticamente a todas las culturas y religiones que el ser humano ha ido haciendo y modelando a lo largo de siglos de historia. Todo esto ha provocado lo que ocurre siempre, que los cientos de miles de frikies e iluminados busquen trillones de lecturas, escrutando cada palabra, plano y microdetalle de la trilogía, de la que evidentemente esta primera parte es la mejor del conjunto de largo. Una revolución narrativa y visual como no se ha visto en mucho tiempo.


Se trata de un film revolucionario en concepto, y que bajo mi punto de vista cerró el siglo XX a lo grande con una obra maestra. Este año cumple 20 años y como pequeño homenaje pongo una escena clave (todas lo son) en la que Thomas Anderson, ese brillante programador de una compañía de software que es Neo fuera del trabajo (un hacker) y al que da vida Keanu Reeves recibe la misteriosa visita de Morpheus (Laurence Fishburne) que le dice a grandes trazos que es Matrix y le da a elegir entre la pastilla roja o la azul, explicándole que le dará la que finalmente elija y después la explicación con el niño de que la cuchara no se dobla sino él...


Os dejo con las míticas escenas.

domingo, 23 de abril de 2017

John Wick: Chapter Two (2017)


En el año 2014, los desconocidos hasta entonces David Leitch (aunque no aparecía en los créditos) y Chad Stahelski dirigieron John Wick (Otro día para matar) donde el protagonista es Keanu Reeves, actor que por muchos es acusado de falta de expresividad, pero que en aquel film creo escuela y estaba brillante. Si en aquella primera entrega teníamos una cinta donde había acción a paladas, al límite en todo momento más un ritmo brutal y secuencias espectaculares grabadas de manera bestial, aquí la propuesta no sólo se ha afianzado, sino que ha salido todavía más reforzada. Ésta segunda parte partía con un difícil propósito, intentar superar a la primera sin el factor sorpresa que aquella si tuvo, y ha salido vencedora. Aquí ha sido Stahelski el que se ha quedado sólo en la dirección.


En esta ocasión, el mítico asesino John Wick comienza recuperando su coche Ford Mustang del 69 de las manos de los mafiosos rusos que en la primera entrega se lo robaron, y de los que dio cumplida cuenta. Sus sucesores lo tenían en un garage, él lo recupera en un inicio vertiginoso lleno de acción, persecuciones y teniendo que mandar el coche a arreglar después de múltiples golpes. Es entonces cuando recibe la visita de Santino D'Antonio (Riccardo Scamarcio), quien le recuerda el pacto de sangre que selló en su día con él. John Wick se ha retirado, pero Santino le pide que cumpla y pague el pagaré pendiente que tiene con él, y le obligará a ir a Roma a matar a su propia hermana, para así recuperar su puesto en la alta mesa, llena de gente de la camorra y demás grupos internacionales de asesinos.


Como es lógico, Wick se meterá en una jauría para la que se prepara convenientemente. El guión sigue siendo de Derek Kolstad, que sigue describiendo ese hábitat en el que se mueve el protagonista dentro de su profesión, esa organización de la que tira para proveerse de armas, trajes, residencias, etc., que harán que vaya preparado para una batalla a vida o muerte continuas en las catacumbas de la ciudad eterna, y donde se recuerda a menudo el código de honor y las reglas que rigen el comportamiento, y que es para todos el mismo. Es ahí cuando el estilo molón y cool sigue siendo alucinante, y Wick con su propio código descubrirá a los que le traicionan rápidamente, y toma sus propias decisiones. Como es lógico, todo aquel que se interpone en su camino muere, y aquí el rosario de víctimas es aún mayor.


Una vez superada esa fase, su objetivo pasa a ser Santino, y no parará hasta llegar a él. Os puedo asegurar que ver en pantalla grande todo el recital de Keanu Reeves mientras va despachando rivales, de verdad que es impagable. Recordemos que la primera parte llegó gracias a Netflix en España, y con retardo y algún recorte. Brutales las escenas rodadas de forma limpia y con gran nitidez.
En lo argumental, la película se complica lo justo y va al grano desde el primer minuto, y sin duda eso es algo que se agradece. Yo, desde mi punto de vista, disfruto mucho más así, debe ser que me estoy volviendo comodón.


Podría parecer a priori que esta segunda parte es más de lo mismo, pero no, es distinto y lo explico. Aquí las motivaciones de Wick cambian y tiene mucha importancia en el desarrollo, ya que en la primera buscaba venganza por la muerte de su perro y el robo de su coche, pero aquí se ve forzado a hacer algo que no quiere y a asumir lo que vendrá como consecuencia de eso. Ese cambio de posición del personaje central, permite al director un juego mucho más grande, que se ve adornado con incluso toques cómicos, siempre agradecidos.
Ian McShane sigue estando brillante como Winston, el jefe de la organización que lleva el control de todo desde New York, interesante la aportación de Franco Nero como Julius, máximo encargado del Hotel Continental de Roma y como no Laurence Fishburne en el papel de Bowery King, otra pieza clave para John Wick.


En definitiva, si te gustó la primera en esta vas a disfrutar aún más y eso si te hiciste fanático/a os puedo sentenciar que es un valor seguro.

Os dejo con el tráiler.

sábado, 27 de agosto de 2016

John Wick (2014)


En el año 2014, los desconocidos hasta entonces David Leitch (aunque no aparece en los créditos) y Chad Stahelski dirigen John Wick (Otro día para matar) donde el protagonista es Keanu Reeves, actor que por muchos es acusado de falta de expresividad, pero que en este film para mi está excelso. Se trata de una cinta de acción seca, al límite en todo momento, pero que sobre todo tiene un ritmo brutal y unas secuencias alucinantes, extraordinariamente bien rodadas y que te dejan pegado a la silla desde el primer minuto, además de contener frases lapidarias.


Se nos presenta al personaje de John Wick como un hombre de buena posición que vive en una lujosa casa y que acaba de perder a su esposa tras una lucha contra una enfermedad terminal, y que, después de enterrarla, recibe un paquete que ella dejó preparado antes de su muerte, un cachorro de beagle, precioso. Hasta aquí podría parecer que nos encontramos ante el típico film de drama de corte telefilm, pero nada más lejos de la realidad. A partir de aquí, un cruce casual con unos tipos de origen ruso en una gasolinera, que le preguntan por su coche (Ford Mustang del 69), acaba con un asalto a su casa para robarle el coche, matar a su perro y provocar con tal acto, el desencadenamiento de la sed de venganza descontrolada, del que fuera un asesino de leyenda.


A partir de aquí, como es de suponer, la cinta pega un giro brutal y empieza a mostrar su verdadera cara, y lo que es mejor, es donde caes rendido de rodillas ante la forma en que el protagonista pasa de ser un Don Nadie, a ser, sin temor a equivocarme, el personaje más alucinante, despiadado y molón que haya interpretado el bueno de Reeves a lo largo de su carrera, aparte de Neo en Matrix, claro está. Su leyenda se va describiendo con frases como "Bueno, John no era el hombre del saco. Es el que mandabas a matar al jodido hombre del saco"... y otras.


Pero claro, también impresiona la actitud como la de Viggo Tarasov, interpretado por Michael Nyqvist, el mafioso que mueve los hilos en las sombras del crimen en Nueva York, y que literalmente se cagará de miedo cuando sabe que su hijo, uno de los tres criminales que saltaron a Wick en su casa, ha cometido un error, cuyas consecuencias no solo podría costarle su negocio, sino la vida. Por un momento parece que la cinta podría recordar a Promesas del Este, en cuanto al código mafioso ruso, pero todo se desvía ya que John Wick tiene su propio código.


A todo esto ha de añadirse, que el guión de Derek Kolstad define un microhabitat alucinante que rodea a la profesión del protagonista, en donde vemos una organización a la que se acogen los miembros del gremio, regida por un código de honor y comportamiento, lo que le hacen tener al film ese aroma de distinto y porqué no decirlo, molón y cool. Eso si, su trama es lineal, y discurre a base de secuencias donde se sigue a Wick en su venganza, hasta que llegue a donde está el niñato que mató a su perro y robó su coche. Como es lógico, todo el que se interpone en su camino... fenece. Ni que decir tiene que la pareja de directores ruedan las escenas de acción de manera gloriosa, y sin duda son espectaculares.


En cuanto al plano actoral Keanu Reeves está espléndido, a pesar de que en algunas escenas podría incorporar algo de su propia cosecha, pero le basta y le sobra interpretando a ese tipo seco y duro que es John Wick. Marcus, interpretado por William Dafoe, es otro asesino a sueldo pero amigo de Wick, al que salvará en más de una ocasión, otro veterano actor que cumple a la perfección. Michael Nyqvist es Viggo Tarasov, culpable de muchos de los mejores momentos del film en su papel de villano, mientras su hijo Iosef Tarasov (Alfie Allen), ese bala perdida, está tremendo en su papel de provoca problemas. Adrianne Palicki es la mujer explosiva, pero a la vez una afilada asesina que no dudará a la hora de matar y de salvar su pellejo. Una mención para Lance Reddick y su increíble interpretación del recepcionista del hotel donde se alojará Wick, que me recuerda mucho a El Resplandor.  


Os dejo con el tráiler de este gran film.

miércoles, 31 de julio de 2013

Drácula (1992) de Bram Stoker.

 Cartel del film



En 1992 Francis Ford Coppola dirige Drácula, su versión de la novela homónima de Bram Stoker. Está considerada la adaptación oficial, la película más fiel a la novela que introduce a personajes nunca antes adaptados. Gary Oldman, protagoniza de manera genial al Conde Drácula en una de esas interpretaciones que han pasado a la historia.

Gary Oldman

A lo largo de la película el personaje muestra su faceta como guerrero despiadado, como un anciano conde y como un caballero romántico. Muchos dicen que la interpretación de Oldman es capaz de asustar y enamorar al mismo tiempo. Se dice que el actor estudió los diálogos de tal manera que, si olvidaba una frase, quería volver a repetir toda la escena para poder plasmar todo el diálogo. Leyó la novela y ensayaba con un tono pavoroso para el Drácula anciano, dándole un toque más terrorífico al personaje. Gary Oldman pasó horas y horas maquillándose, sus maquilladores estuvieron cinco horas para conseguir el físico del conde.


 El Conde Drácula

En el siglo XIX, Jonatha Harker (Keanu Reeves) debe viajar hasta Transilvania, para que el Conde Drácula firme unos papeles referentes a su nueva vivienda en Londres, después de que su colega antecesor Reinfield volviera totalmente trastornado. El problema, es que el Conde, no es quien dice ser, en realidad es un vampiro que perdió a su amor hace 400 años. Para colmo, la novia de Harker, Mina (Winona Ryder), es clavada a ella. Debido a ello, Drácula decide viajar a la capital británica para conquistarla.

Keanu Reeves y Gary Oldman


Anthony Hopkins interpreta a Van Helsing, el sacerdote que castigó a la mujer de Drácula tras el suicidio y además hace de narrador en algún momento. Esta interpretación va más allá de lo que la novela dice, un personaje más loco que cuerdo y muy inteligente.
Harket regresa a Londres y con ayuda del profesor Abraham Van Helsing, experto científico en materias sobrenaturales, un discípulo de este y el prometido de Lucy (amiga de Mina), hará frente a Drácula para liberar a su mujer de tan hipnótico influjo…
A destacar el pequeño pero interesante papel, del músico Tom Waits, que hace de un encarcelado R.M.Renfield, un lunático que come seres vivos, de ahí su asociación con el Conde Drácula a quien sirve.

Winona Ryder


Os dejo con el tráiler de ésta obra maestra del cine.