La trayectoria de Javier Fesser como director, después de un magnífico comienzo con Aquel Ritmillo (1995) y El secdleto de la tlompeta (1995) sus dos primeros cortos y sobre todo con el Milagro de P. Tinto (1998), su primer film largo y especialmente recordado haciendo gala de un tremendo y divertido humor, hizo que su carrera fuera por esos derroteros hasta La Gran Aventura de Mortadelo y Filemón (2003). A partir de ahí vino un cambio con Binta y la gran idea (2004) y sobre todo con Camino (2008), aquel dramón que le dio muchos Goyas al año siguiente. La vuelta en 2014 con Mortadelo y Filemón contra Jimmy el Cachondo hizo pensar que volvía a su lado humorístico. Pero ahora en Campeones, no sólo sigue con el humor, sino que lo mezcla con la ternura y ciertas dosis de drama, una mezcla que le sale redonda.
Si que es cierto, que el guión y la historia de este film podrían parecer algo arquetípicas, pero la manera de tratarlo de Fesser hace que te llegue al alma, y lo explico a continuación.
El film narra la historia de Marco, interpretado por el gran Javier Gutiérrez, un entrenador profesional de baloncesto, cuyo trabajo es segundo entrenador del Estudiantes, que un día en un partido estalla, dentro de su propia crisis personal, y se enfrenta al primer entrenador en el transcurso de un partido, por la noche se emborracha y tiene un altercado con la policía. El resultado es que se le despide del club, se le retira el carnet de conducir por dos años y se le conmuta la pena de cárcel por 3 meses de trabajos para la comunidad, que la jueza le determina será dirigir a un equipo compuesto por personas con discapacidad intelectual. Él al principio lo llevará mal, pero irá aprendiendo que a esos chicos debe quererlos.
Pero Campeones tiene una gran virtud y consiste en que te presenta a los miembros del equipo como son, con todo lo que tienen, al desnudo, sus problemas que son muchos, pero también sus virtudes, que las tienen. Todos los trabajos que tienen y en los que están integrados, para luego ir al club y jugar al baloncesto. La soberbia inicial de Marco se irá tornando (y ahí Javier Guitérrez está de diez) en una comprensión y una ternura hacia esos chavales, que hará que saque de ellos lo mejor. Consiguen meterse en la liga nacional y empiezan a jugar partidos, e irán mejorando tanto que llegarán a la final del campeonato.
Quizás algunos elementos de superación son algo forzados, pero estamos ante un film, alguna cosa de más siempre tiene que haber, pero todo está tratado desde el cariño y con un sentido del humor realmente admirable. Al final se convierte en una lección de vida, tanto para Marco el protagonista, como para los que ven el film y entienden el mensaje que el director ha querido lanzar, creo. Ese toque humano es lo que le da tintes al film de auténtico, y consigue engancharte hasta tal punto de que en las partes más sensibles sueltes una lágrima. Pero en conjunto el humor y la lágrima de emoción hacen una combinación perfecta.
Os dejo con el tráiler de esta muy admirable película.