Como decía ayer, Dan Gilroy dirige su ópera prima en 2014 titulada Nightcrawler, cuyo principal protagonista es Lou Bloom, al que da vida un estupendo Jake Gyllenhaal, un joven delincuente con mucha labia y con cierta locura mental no exenta de inteligencia, que está buscando su lugar en la vida ya que está en paro y lo hace grabando las imágenes más morbosas fruto de accidentes, robos, incendios, asesinatos, etc., en la ciudad de Los Angeles. La interpretación de Gyllenhaal es magnífica pero también perturbadora, dentro del sórdido y retorcido planteamiento laboral que va llevando poco a poco durante el relato y cuyo objetivo es que su proyecto de empresa de grabaciones pueda vender su producto morboso al cliente que lo desee, proceso que lleva de forma enfermiza pero con unas grandes dotes de manipulación. Ahí es donde entra Nina Romina (Rene Russo), la persona de una cadena de televisión a la que empieza a vender su producto, que por lo impactante que es ya que cada vez llega antes a los sitios, incluso antes que la policía, consigue que su valor sea cada vez más alto. Al principio del film, Lou está en el paseo de la playa de Venice y está pensado y pensando, hasta que ve como un ciclista deja su bici, la roba y la intenta vender en una tienda con su tira y afloja de la típica negociación, hasta que el tipo de la tienda le pregunta que es lo que realmente quiere porque se resiste a bajar de una cantidad, busca el equipo de cámara y receptor de radio para llevar a cabo su plan de trabajo.
Este es un blog sobre cine, de aquellas películas que me gustan y mi opinión sobre ellas.
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viernes, 28 de enero de 2022
jueves, 27 de enero de 2022
Escenas míticas del cine (CCVII)
Dan Gilroy dirige su ópera prima en 2014 titulada Nightcrawler, cuyo principal protagonista es Lou Bloom, al que da vida un estupendo Jake Gyllenhaal, un joven delincuente con mucha labia y con cierta locura mental no exenta de inteligencia, que está buscando su lugar en la vida ya que está en paro y lo hace grabando las imágenes más morbosas fruto de accidentes, robos, incendios, asesinatos, etc., en la ciudad de Los Angeles. La interpretación de Gyllenhaal es magnífica pero también perturbadora, dentro del sórdido y retorcido planteamiento laboral que va llevando poco a poco durante el relato y cuyo objetivo es que su proyecto de empresa de grabaciones pueda vender su producto morboso al cliente que lo desee, proceso que lleva de forma enfermiza pero con unas grandes dotes de manipulación. Ahí es donde entra Nina Romina (Rene Russo), la persona de una cadena de televisión a la que empieza a vender su producto, que por lo impactante que es ya que cada vez llega antes a los sitios, incluso antes que la policía, consigue que su valor sea cada vez más alto. Precisamente en una escena en la que Lou tiene un documento brutal de un asesinato de varias personas, negocia con Nina de manera fuerte y dura en el que él pone las condiciones hasta que ella accede a darle lo que pide.
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