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domingo, 23 de abril de 2017

John Wick: Chapter Two (2017)


En el año 2014, los desconocidos hasta entonces David Leitch (aunque no aparecía en los créditos) y Chad Stahelski dirigieron John Wick (Otro día para matar) donde el protagonista es Keanu Reeves, actor que por muchos es acusado de falta de expresividad, pero que en aquel film creo escuela y estaba brillante. Si en aquella primera entrega teníamos una cinta donde había acción a paladas, al límite en todo momento más un ritmo brutal y secuencias espectaculares grabadas de manera bestial, aquí la propuesta no sólo se ha afianzado, sino que ha salido todavía más reforzada. Ésta segunda parte partía con un difícil propósito, intentar superar a la primera sin el factor sorpresa que aquella si tuvo, y ha salido vencedora. Aquí ha sido Stahelski el que se ha quedado sólo en la dirección.


En esta ocasión, el mítico asesino John Wick comienza recuperando su coche Ford Mustang del 69 de las manos de los mafiosos rusos que en la primera entrega se lo robaron, y de los que dio cumplida cuenta. Sus sucesores lo tenían en un garage, él lo recupera en un inicio vertiginoso lleno de acción, persecuciones y teniendo que mandar el coche a arreglar después de múltiples golpes. Es entonces cuando recibe la visita de Santino D'Antonio (Riccardo Scamarcio), quien le recuerda el pacto de sangre que selló en su día con él. John Wick se ha retirado, pero Santino le pide que cumpla y pague el pagaré pendiente que tiene con él, y le obligará a ir a Roma a matar a su propia hermana, para así recuperar su puesto en la alta mesa, llena de gente de la camorra y demás grupos internacionales de asesinos.


Como es lógico, Wick se meterá en una jauría para la que se prepara convenientemente. El guión sigue siendo de Derek Kolstad, que sigue describiendo ese hábitat en el que se mueve el protagonista dentro de su profesión, esa organización de la que tira para proveerse de armas, trajes, residencias, etc., que harán que vaya preparado para una batalla a vida o muerte continuas en las catacumbas de la ciudad eterna, y donde se recuerda a menudo el código de honor y las reglas que rigen el comportamiento, y que es para todos el mismo. Es ahí cuando el estilo molón y cool sigue siendo alucinante, y Wick con su propio código descubrirá a los que le traicionan rápidamente, y toma sus propias decisiones. Como es lógico, todo aquel que se interpone en su camino muere, y aquí el rosario de víctimas es aún mayor.


Una vez superada esa fase, su objetivo pasa a ser Santino, y no parará hasta llegar a él. Os puedo asegurar que ver en pantalla grande todo el recital de Keanu Reeves mientras va despachando rivales, de verdad que es impagable. Recordemos que la primera parte llegó gracias a Netflix en España, y con retardo y algún recorte. Brutales las escenas rodadas de forma limpia y con gran nitidez.
En lo argumental, la película se complica lo justo y va al grano desde el primer minuto, y sin duda eso es algo que se agradece. Yo, desde mi punto de vista, disfruto mucho más así, debe ser que me estoy volviendo comodón.


Podría parecer a priori que esta segunda parte es más de lo mismo, pero no, es distinto y lo explico. Aquí las motivaciones de Wick cambian y tiene mucha importancia en el desarrollo, ya que en la primera buscaba venganza por la muerte de su perro y el robo de su coche, pero aquí se ve forzado a hacer algo que no quiere y a asumir lo que vendrá como consecuencia de eso. Ese cambio de posición del personaje central, permite al director un juego mucho más grande, que se ve adornado con incluso toques cómicos, siempre agradecidos.
Ian McShane sigue estando brillante como Winston, el jefe de la organización que lleva el control de todo desde New York, interesante la aportación de Franco Nero como Julius, máximo encargado del Hotel Continental de Roma y como no Laurence Fishburne en el papel de Bowery King, otra pieza clave para John Wick.


En definitiva, si te gustó la primera en esta vas a disfrutar aún más y eso si te hiciste fanático/a os puedo sentenciar que es un valor seguro.

Os dejo con el tráiler.

sábado, 21 de febrero de 2015

El Niño (2014)

Cartel del film


Daniel Monzón, que comenzó en el mundo de las críticas, dio el salto a la dirección con "El corazón del guerrero" (antes lo hizo como guionista en Desvío al paraíso), luego vendría "El robo más grande jamás contado" y la desigual "La caja Kovak", para coronarse con la magnífica Celda 211 que arrasó en los premios Goya. Varios años de espera, 5 en concreto, le ha llevado preparar su nuevo film, El Niño, que venía avalada por un buen presupuesto y una cosa de la que suele adolecer nuestro cine, una gran campaña de publicidad (Mediaset estaba detrás y se notaba).



Jesús Castro

 
El Niño, aborda la temática del narcotráfico dentro del Estrecho de Gibraltar, esos 14 kilómetros míticos que separan un continente de otro, mostrándonos tanto a los policías que luchan contra el crimen como a los individuos que se dedican a transportar la droga de uno a otro continente. La obsesión de resolver un caso, el afán de obtener dinero fácil y la corrupción de las autoridades son algunos de los contenidos de la película, a la que de vez en cuando se le añaden unos toques de humor y de romance. Es un thriller policíaco, no cabe duda, que funciona, si, pero hay algo que le falla, y a medida que iba avanzando el film iba dándome cuenta de dónde estaba ese talón de Aquiles. 





Mirad que tengo admiración por un actor como Luis Tosar, y no digamos ya por Eduard Fernández, pero el primero no está a su nivel habitual en este film, no digo que esté mal, pero no me acabo de tragar su personaje de buen poli (Jesús) que le dan por todos los lados y siempre está bajo amenazas, como tampoco el de su compañera que interpreta Bárbara Lennie (Eva). Eduard está sublime, en un papel de policía corrupto que borda. Sin embargo, Jesús Castro, está magnífico, la nueva estrella del cine español, que haría bien en quitarse el cerrado acento andaluz que arrastra para no encasillarse, porque cualidades tiene de sobra para triunfar y aquí demuestra muchas de ellas, haciendo de un chaval que le echa mucho arrojo y valentía, pero poca cabeza a una situación que poco a poco le va cerrando los caminos.
 


Luis Tosar y Bárbara Lennie

 
El film cuenta con escenas de acción muy bien rodadas, con las lanchas y el helicóptero de la policía en varias ocasiones, pero el ritmo del film se ve algo alterado cuando mete la historia romántica por medio, bajando algo su interés. Destacar a Mariam Bachir (Amina), una bellísima actriz que protagoniza el romance con El Niño. De los apartados técnicos de El Niño sólo se pueden decir palabras de elogio. Se nota que Monzón ha cuidado muchísimo su realización, quedando atrás los años en los que la puesta en escena y la factura de una película española no podían rivalizar con las de una de origen estadounidense.



 
El Niño es una buena mezcla de cierto cine quinqui netamente español, con el policiaco internacional de alto nivel, que estamos acostumbrados a contemplar procedente de otras latitudes y países, y las mira frente a frente, sin dárselas de prepotente pero también sin demasiados complejos. Por algunos momentos me recuerda fases de Corrupción en Miami (la película) pero a la española. Estamos ante un film que hubiera necesitado algo más de garra visual, de un realismo menos plano y aburrido de contemplar, pero también es cierto que apuntala bien sus bases, donde Monzón lleva orgulloso y por bandera el cine de género.


Luis Tosar y Eduard Fernández
 
 
En definitiva una entretenida cinta, con, a mi juicio, una duración algo excesiva, pero que necesitamos en nuestro cine. Un thriller que nos aporta muchas cosas buenas y otras mejorables, pero que bajo mi punto de vista es muy necesario este tipo de trabajos que enriquecen nuestro cine y lo pone a un alto nivel con sus detalles mejorables.
 
Os dejo con el tráiler.