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domingo, 19 de julio de 2026

The Odyssey (2026)

Christopher Nolan ha hecho una película llamada La Odisea, en la que realmente ha sido valiente haciendo su propia adaptación de una de las historias más conocidas del mundo, La Odisea, un poema de Homero de hace 29 siglos, que se dice pronto. Y francamente después del viosionado de casi tres horas, he de decir que se me ha hecho corta, te mantiene atento durante toda su duración y visualmente me parece un portento. Creo que esta película va a reconciliar a los detractores de este director, con los que son admiradores, entiendo que los pondrá de acuerdo.
Y vuelve a hacer una cosa que es habitual en este director, hacer varias líneas temporales y sin dejar que esto afecte a la narrativa, contando la historia de Odiseo de forma no lineal. 
Tras la guerra de Troya, el legendario Odiseo, también conocido como Ulises (al que da vida un extraordinario Matt Damon) emprende el largo y peligroso regreso a su hogar en Ítaca, donde su esposa Penélope (Anne Hathaway) y su hijo Telémaco (Tom Holland) lo esperan desde hace mucho tiempo mientras resguardan el reino de los numerosos pretendientes que acechan el trono, muchos con planes perversos. Sin embargo, ese camino de vuelta se convertirá en una epopeya legendaria en la que deberá enfrentarse a dioses hostiles y criaturas mitológicas que pondrán a prueba no sólo su ingenio y valentía, si no también su propia humanidad.


Pero nadie se pierde en la manera de contar la historia y como digo, nadie puede dejar de mirar la pantalla, ya que se te cuenta una película de aventuras clásica con monstruos, violencia salvaje, magas y acción continua que solo pide de disfrutes en un butaca y desde luego que lo consigue, recuperando el cine épico de antes y siendo realmente abrumador.
La labor de una tirada de actores extraordinarios es fenomenal, encabezada por un enorme Matt Damon, Anne Hathaway, Robert Pattison (muy bien de villano cobarde), quizás Tom Holland le cuesta un poco, pero está digno, Charlixe Theron, Jon Bernthal y luego la sorpresa de que en ningún momento sale un plano claro del actor que hace de Agamenón, Iddo Goldberg.


Nolan es un director que es capaz de lo mejor, aunque a veces ha pecado de pretencioso (en Tenet me volvió un poco tarumba la verdad, demasiado complicada). Pero aquí con un presupuesto amplio, ha hecho lo que era habitual en los años 50, una magna obra que recupera las epopeyas clásicas de antaño tipo Ben-Hur o Espartaco, por poner ejemplos. Pero como toda adaptación es parcial y se toma sus licencias como meter a Helena de Troya con una actriz de color como Lupita Nyong'o, y alguna que otra más.
Pero lo que es innegable es que el presupuesto de este film (se habla de 250 millones de dólares) está muy bien invertido y rentabilizado porque en la pantalla luce y es realmente disfrutable, cosa que se nota desde la primera escena.


 Os dejo con el tráiler de esta gran película.

sábado, 20 de diciembre de 2025

Escenas míticas del cine (CDLVIII)


James Mangold dirigió en 2019 este extraordinario biopic, Le Mans' 66 se tituló aquí, que tenía como gran virtud construir una gran película basada en dos pilares tremendos, como son las grandes actuaciones de Matt Damon y Christian Bale, además de reconstruir fielmente una de las rivalidades más fuertes de la historia de las carreras de coches, la que hubo entre Ford y Ferrari en los años 60, y que tuvo a la pista del circuito galo de Le Mans y su mítica prueba de las 24 horas como protagonista.
Ferrari llevaba años ganando esa mítica carrera, pero Enzo Ferrari tenía poca liquidez, por lo que Ford intenta comprar a la escuadra italiana, Enzo se niega y despide a sus emisarios, es entonces cuando Ford recluta a los mejores ingenieros, pilotos y mecánicos para hacer un coche que gane la mítica carrera.
Matt Damon encarna a Carroll Shelby, un tipo que fue piloto y ganó la mítica carrera, pero cuyos problemas de salud le obligaron a retirarse, a partir de ahí decide hacer coches y se convierte en un visionario automovilístico. Conseguirá, no sin reparos por parte de la empresa Ford, que su amigo y gran piloto, el británico Ken Miles, al que da vida Christian Bale, construya un coche desde cero para conseguir ganar esa carrera en Francia. Todo ese tipo de procesos son largos, y los resultados no suelen ser buenos al principio, pero la perseverancia de ambos y las gestiones de Shelby con Henry Ford II, hicieron que al final Miles llevara ese coche a competir de igual a igual con los Ferrari. 
Hay muchas veces que digo, que hay cintas excesivamente largas que con un recorte funcionarían mejor, aquí las dos horas y media están totalmente justificadas, ya que el proceso de construcción del bólido es la clave de todo, y por supuesto los riesgos que conlleva. Pero aparte, está la vida de Miles con su sufrida mujer y su hijo que le adora, y luego las personalidades digamos no muy simpáticas que había dentro de una gran empresa como Ford, donde su máximo responsable se rodeaba de personas poco llevaderas, por decirlo finamente.
Pero qué bien está centrado el film en la pasión que une a dos hombres como Shelby y Miles, que personalmente son bastante distintos y eso provoca roces, e incluso peleas.
En una escena mítica y dentro del proceso de evolución del bólido, Miles está pilotando en Daytona, y tienen la orden de Ford de no pasar de 6000 revoluciones, pero en un momento determinado Shelby muestra un cartelón a Miles dándole permiso para subir 1000 revoluciones más, con el riesgo que conlleva, el resultado final da la razón a Shelby y Miles.


Os dejo con la mítica escena.

lunes, 24 de febrero de 2025

Escenas míticas del cine (CCCXCIX)


James Mangold dirigió en 2019 este extraordinario biopic, Le Mans' 66 se tituló aquí, que tenía como gran virtud construir una gran película basada en dos pilares tremendos, como son las grandes actuaciones de Matt Damon y Christian Bale, además de reconstruir fielmente una de las rivalidades más fuertes de la historia de las carreras de coches, la que hubo entre Ford y Ferrari en los años 60, y que tuvo a la pista del circuito galo de Le Mans y su mítica prueba de las 24 horas como protagonista.
Ferrari llevaba años ganando esa mítica carrera, pero Enzo Ferrari tenía poca liquidez, por lo que Ford intenta comprar a la escuadra italiana, Enzo se niega y despide a sus emisarios, es entonces cuando Ford recluta a los mejores ingenieros, pilotos y mecánicos para hacer un coche que gane la mítica carrera.
Matt Damon encarna a Carroll Shelby, un tipo que fue piloto y ganó la mítica carrera, pero cuyos problemas de salud le obligaron a retirarse, a partir de ahí decide hacer coches y se convierte en un visionario automovilístico. Conseguirá, no sin reparos por parte de la empresa Ford, que su amigo y gran piloto, el británico Ken Miles, al que da vida Christian Bale, construya un coche desde cero para conseguir ganar esa carrera en Francia. Todo ese tipo de procesos son largos, y los resultados no suelen ser buenos al principio, pero la perseverancia de ambos y las gestiones de Shelby con Henry Ford II, hicieron que al final Miles llevara ese coche a competir de igual a igual con los Ferrari. 
Hay muchas veces que digo, que hay cintas excesivamente largas que con un recorte funcionarían mejor, aquí las dos horas y media están totalmente justificadas, ya que el proceso de construcción del bólido es la clave de todo, y por supuesto los riesgos que conlleva. Pero aparte, está la vida de Miles con su sufrida mujer y su hijo que le adora, y luego las personalidades digamos no muy simpáticas que había dentro de una gran empresa como Ford, donde su máximo responsable se rodeaba de personas poco llevaderas, por decirlo finamente.
Pero qué bien está centrado el film en la pasión que une a dos hombres como Shelby y Miles, que personalmente son bastante distintos y eso provoca roces, e incluso peleas.
En una escena mítica Miles está corriendo la carrera de Le Mans y va primero, y para el último relevo Shelby le dice que el equipo Ford quiere que los tres coches entren a la vez, pero le da la libertad de hacer lo que él quiera.


Os dejo con la mítica escena.

viernes, 31 de enero de 2025

Escenas míticas del cine (CCCXCV)


James Mangold dirigió en 2019 este extraordinario biopic, Le Mans' 66 se tituló aquí, que tenía como gran virtud construir una gran película basada en dos pilares tremendos, como son las grandes actuaciones de Matt Damon y Christian Bale, además de reconstruir fielmente una de las rivalidades más fuertes de la historia de las carreras de coches, la que hubo entre Ford y Ferrari en los años 60, y que tuvo a la pista del circuito galo de Le Mans y su mítica prueba de las 24 horas como protagonista.
Ferrari llevaba años ganando esa mítica carrera, pero Enzo Ferrari tenía poca liquidez, por lo que Ford intenta comprar a la escuadra italiana, Enzo se niega y despide a sus emisarios, es entonces cuando Ford recluta a los mejores ingenieros, pilotos y mecánicos para hacer un coche que gane la mítica carrera.
Matt Damon encarna a Carroll Shelby, un tipo que fue piloto y ganó la mítica carrera, pero cuyos problemas de salud le obligaron a retirarse, a partir de ahí decide hacer coches y se convierte en un visionario automovilístico. Conseguirá, no sin reparos por parte de la empresa Ford, que su amigo y gran piloto, el británico Ken Miles, al que da vida Christian Bale, construya un coche desde cero para conseguir ganar esa carrera en Francia. Todo ese tipo de procesos son largos, y los resultados no suelen ser buenos al principio, pero la perseverancia de ambos y las gestiones de Shelby con Henry Ford II, hicieron que al final Miles llevara ese coche a competir de igual a igual con los Ferrari. 
Hay muchas veces que digo, que hay cintas excesivamente largas que con un recorte funcionarían mejor, aquí las dos horas y media están totalmente justificadas, ya que el proceso de construcción del bólido es la clave de todo, y por supuesto los riesgos que conlleva. Pero aparte, está la vida de Miles con su sufrida mujer y su hijo que le adora, y luego las personalidades digamos no muy simpáticas que había dentro de una gran empresa como Ford, donde su máximo responsable se rodeaba de personas poco llevaderas, por decirlo finamente.
Pero qué bien está centrado el film en la pasión que une a dos hombres como Shelby y Miles, que personalmente son bastante distintos y eso provoca roces, e incluso peleas.
En una escena absolutamente mítica, Shelby sube al bólido a Henry Ford II (Tracy Letts), al que le cuesta entrar y dice "me he aplastado los huevos", a lo que Shelby contesta que "el próximo diseño será más cómodo, no se preocupe", "¿está preparado?"  Ford: "El apellido que hay en ese volante debería decirle que nací preparado, arranque"... y Shelby arranca, uyyy que si arranca, la vuelta que le da en el coche hace que Ford acabe llorando del miedo que ha pasado.


Os dejo con la mítica escena.

sábado, 24 de febrero de 2024

Escenas míticas del cine (CCCXXVIII)

Como decía el otro día, en el año 2009 Clint Eastwood dirige Invictus, adaptación del libro de John Carlin (Playing the enemy). En 1990 Nelson Mandela, al que da vida un magnífico Morgan Freeman, fue puesto en libertad, llegando posteriormente a la presidencia de su país, Sudáfrica, decretando la abolición del "Apartheid". Su firme propósito era llevar a cabo una política de reconciliación entre la mayoría negra y la minoría blanca. En 1995, la celebración en Sudáfrica de la Copa Mundial de Rugby fue un gran instrumento utilizado por el líder del país para construir una robusta unidad nacional que el país necesitaba.
En una escena mítica, Francois Pienaar dice a los compañeros una noche en la que están relajados y tomando copas, que al día siguiente van a correr a las 6 de la mañana, una treta para llevarles al puerto donde les espera un barco quemles conducirá a la prisión donde estuvo encarcelado el presidente Nelson Mandela. Allí Pienaar se quedará un rato en la celda y le vendrán a la cabeza los versos del poema que Mandela le regaló.


Os dejo con la mítica escena.

jueves, 22 de febrero de 2024

Escenas míticas del cine (CCCXXVI)

En el año 2009 Clint Eastwood dirige Invictus, adaptación del libro de John Carlin (Playing the enemy). En 1990 Nelson Mandela, al que da vida un magnífico Morgan Freeman, fue puesto en libertad, llegando posteriormente a la presidencia de su país, Sudáfrica, decretando la abolición del "Apartheid". Su firme propósito era llevar a cabo una política de reconciliación entre la mayoría negra y la minoría blanca. En 1995, la celebración en Sudáfrica de la Copa Mundial de Rugby fue un gran instrumento utilizado por el líder del país para construir una robusta unidad nacional que el país necesitaba.
Precisamente en una escena mítica, y antes del primer partido del campeonato, Mandela visita el entrenamiento del equipo nacional para desearles suerte, se sabe el nombre de todos los jugadores, recibe una gorra del equipo que llevaría en todos los partidos y él también le da un regalo al capitán Francois Pienaar (al que da vida Matt Damon).


Os dejo con al mítica escena.

viernes, 21 de julio de 2023

Oppenheimer (2023)

Christopher Nolan acaba de estrenar su última película titulada Oppenheimer, un biopic acerca del brillante físico estadounidense que lideró los ensayos nucleares para construir la bomba atómica, que luego sería utilizada por el ejército norteamericano en el final de la II Guerra Mundial, cuando las lanzó sobre Hiroshima y Nagasaki. Nolan hace este film basándose en American Prometheus, la biografía escrita por Kai Bird y Martin J. Sherwin en torno a la figura de Julius Robert Oppenheimer. El director británico ha realizado una obra realmente potente, en la que además ha contado con un elenco extenso y de primer nivel de actores de varias generaciones.


Pero Nolan ha conseguido algo increíble con este film, ya que se reafirma su estatus autoral, que con una ya dilatada trayectoria que abarca casi 25 años, poco le queda por demostrar. Ha hecho thrillers enrevesados, se ha metido con aventuras cuánticas, escenificó un duelo de magos de manera genial, ha explorado como nadie a un gran superhéroe y se ha acercado al cine bélico de manera sublime. Aquí hace una exploración de la figura del padre de la bomba atómica que le consagra definitivamente en un estilo propio y genuino (enseguida te das cuenta de su sello personal) que es amado y odiado a partes iguales por el consumidor (yo soy de los primeros), y que ha conseguido convertir un biopic con una premisa algo sosa, en uno de los espectáculos más intensos, transcendentales y arrolladores de los últimos tiempos, que pienso, creará unanimidad.


Se trata de una cinta de tres horas, que a priori podría parecer un ladrillo, y nada más lejos de la realidad, se te hacen muy llevaderos esos 180 minutos, ya que la historia te engancha de una manera arrebatadora y una de las claves es que con un elenco de hombres salpicado con dos o tres mujeres se inventa una suerte de thriller de acción que tiene un evidente trasfondo bélico pero en el que no se dispara una sola bala. Pero una de las claves de esta obra es el ritmo (algo en lo que me gusta hacer hincapié), y aquí está muy logrado y es implacable, con un montaje excelente en el que se incluyen los juegos temporales que tanto gustan al director, los flashbacks y unos diálogos empleados de tal forma que consiguen moldear un relato tenso y a la vez afilado.



Un momento clave en el film es el 16 de julio de 1945, cuando en el desierto de Nuevo México se producen las pruebas en secreto de la detonación de la primera bomba atómica. Todo esto formaba parte del proyecto Manhattan, liderado por Oppenheimer para construir ese arma de destrucción masiva para su país. Impactado por su poder destructivo (más fuerte de lo que habría podido pensar según sus cálculos), el propio físico se cuestiona las consecuencias morales de su creación. Desde entonces y durante el resto de su vida, se opondría firmemente a la guerra nuclear y a la todavía más destructiva bomba de hidrógeno. Su vida daría un profundo vuelco, pasando de tener un papel fundamental en el mapa político de la Guerra Fría a ser acusado de comunista en la era McCarthy. Sufrió una caza de brujas (tejida por uno de sus mayores valedores inicialmente y que luego sería su mayor enemigo por pura envidia) en la que se cuestionaba su lealtad al país y fue tachado de espía por su pasado relacionado con el comunismo y obligado de manera poco decorosa a dimitir de cualquier función pública.


Cillian Murphy es un actor que quizás tenía encasillado en papeles de villano, pero aquí consigue una actuación verdaderamente brillante, Emily Blunt hace de Kitty, la que sería su mujer y le dio dos hijos, un papel que acaba siendo clave por muchas circunstancias y que ella borda, Robert Downey Jr. se doctora en el papel de Lewis Strauss, un personaje que llevado por la envidia y el odio intentará acabar con Oppenheimer (maquillaje y caracterización impecables las que le hicieron). Tenemos a Matt Damon como Leslie Groves, alto mando del ejército que reporta directamente con el presidente y que elige a Robert para liderar el proyecto, sólido y consistente. Y luego una serie de grandes actores que arropan de manera coral, entre los que quiero destacar al veterano ya Matthew Modine, Kenneth Branagh, Gary Oldman (en el papel de Truman, tres minutos fantásticos), Rami Malek o el propio Josh Harnett.
La banda sonora corre a cargo de Ludwig Göransson, muy interesante con cosas de antiguas películas como Tenet o Interstellar (de Hans Zimmer). Ni que decir tiene que la fotografía a cargo de Hoyte van Hoytema es de un nivel superlativo.


En definitiva una absoluta delicia de trabajo, que firmemente pienso que pasa a formar parte de las obras más importantes de este director, que ya son unas cuentas.

Os dejo con el tráiler del film.

domingo, 31 de octubre de 2021

The Last Duel (2021)

Ridley Scott ha dirigido a sus 84 abriles la película El último duelo, basada en una historia real que tuvo lugar a finales del siglo XIV y que tuvo como protagonistas a Jean de Carrouges (Matt Damon) y Jacques Le Gris (Adam Driver), dos amigos que se convirtieron en rivales y enemigos. Todos los hechos tuvieron lugar en la Francia de finales del siglo XIV, cuando Marguerite de Carrouges declaró haber sido violada por el caballero Le Gris, el que tiempo atrás era el mejor amigo de su marido Jean. Ante tal ofensa Jean acusó ante el Rey Carlos VI a su antiguo amigo, ante lo que el monarca (único con poder para hacerlo en aquellos tiempos) decide autorizar un duelo a muerte entre ambos.


Esta película está ambientada de manera perfecta, tanto en las localizaciones, como en los vestuarios de la época y tiene un montaje y una fotografía realmente extraordinarios. Pero ante todo tenemos una historia real contada desde tres perspectivas diferentes, que dividen la película en tres tercios, más uno añadido que es el propio duelo. En cada uno de esos tercios se pueden ver los puntos de vista de Jean de Carrouges, Jacques Le Gris y la más afectada Marguerite de Carrouges que es la que sufrió la violación. Esta tarea parece fácil, pero con una gran maestría el director, repitiendo algunas escenas, sabe dar apreciaciones y detalles que diferencian de manera bastante importante la visión de cada uno de los implicados. Para nada se hace repetitiva y consigue tenerte pegado a la pantalla hasta la última escena. Un ritmo que nunca decae, unas veces más ágil y otras más tranquilo, pero siempre con paso firme.
Se trata de un relato medieval, pero si que es cierto que en determinados momentos se nota un enfoque moderno, aunque se respeta y mucho cuáles eran las normas que regían en aquella época y que importan mucho en la toma de decisiones.


Pero el retrato de los personajes me parece soberbio y además a eso ayuda la gran actuación de los actores. Jean de Carrouges, interpretado por un soberbio Matt Damon, te seduce desde el inicio con esos intentos del caballero por demostrar su valía, un gran guerrero, pero analfabeto y acomplejado en su faceta social, que sale muy reforzado como animal instintivo que cuadra perfectamente con la sociedad de la época, el típico hombre que se ve mejor de lo que es. Pierre d'Alençon al que da vida Ben Affleck, es un personaje muy importante, primo del rey y dueño y Conde de la comarca y que da prioridad en sus relaciones a Jacques Le Gris, a quien trata como su mejor amigo. Affleck, que sinceramente como actor no me vuelve loco, saca aquí su lado más divertido y disfrutable, teniendo la relación con Jean ya deteriorada de antemano. Jacques Le Gris al que interpreta Adam Driver es el personaje enamoradizo, ligón, culto y buen guerrero, pero que se pasa de la raya debido a la barra libre que le concede Pierre, que le protege siempre, por eso intenta irse de rositas después de su fechoría.


Pero la actriz que acaba redondeado el reparto y es la clave de todo es Marguerite de Carrouges, a la que da vida una extraordinaria Jodie Comer, que aporta ese factor emocional que no necesita de momentos dramáticos. De hecho el tercio de la visión de los hechos por su parte es la más aclaratoria de todas, ya que ella deja claro que fue violada, en una época en la que a la mujer no se la solía creer, y dependía exclusivamente de que su marido le quisiera creer y defender. Pero es con la actuación de ella, donde la película crece más y más, una mujer de rompe y rasga para la época, adelantada a su tiempo.
Por último el duelo final está rodado de manera pluscuamperfecta, además de tener por momentos similitudes con Gladiator, cuando el rey (Alex Lawther) disfruta del circo casi romano que está viendo como espectador de primera línea (al igual que Cómodo, al que daba vida Joaquin Phoenix), y tiene clara su preferencia.


En definitiva El último duelo es tremendo en toda sus proposiciones, en su desarrollo y en su desenlace, tanto retratando una rivalidad llevada hasta sus últimas consecuencias, como reflejando un momento histórico con mucha veracidad, a la vez que se da un aire moderno.

Os dejo con el tráiler del film.

sábado, 12 de junio de 2021

Contagion (2011)

Steven Soderbergh dirige en 2011 Contagio, una película que vista ahora 10 años después cobra un significado muy diferente a cuando se estrenó y que según hemos vivido en este último año y medio tiene un sentido de lo más actual. Un gran director que contó con una tirada de actores de primer nivel como Matt Damon, Kate Winslet, Laurence Fishburne, Marion Cotillard, Jude Law o Gwyneth Paltrow. Hace 10 años, la gripe aviar asustó bastante al mundo y lo que sucede aquí es quizás algo llevado al extremo peor de los posibles, pero que desgraciadamente hemos visto que se podía hacer realidad en un futuro no tan lejano y cuales serían sus consecuencias.

La historia del film era ambientada en nuestros días y se centra en la aparición y rápida propagación de un virus que provoca fiebre intensa, dolores de cabeza y una muerte más bien rápida, centrándose en cómo se origina y en su rápida propagación que desencadena una grave crisia nivel planetario. Beth Emhoff (Gwyneth Paltrow) es una mujer norteamericana que vuelve de un viaje de negocios en Hong Kong, se cae en casa, es ingresadde urgencias muriendo sin saberse las causas exactas. El mismo caso se va repitiendo en otros pses, sube el número de casos, las víctimas se multiplican y surge el pánico. La comunidad médica mundial concentra sus esfuerzos en encontrar una cura o vacunante el potente virus, laautoridades intentan tranquilizar y controlar la población, pero el miedo al contagio (y a una muerte segura) crece de manera imparable, en concreto cuando la información oficial es poca y se mezcla con rumores en internet infundados, que se leda valor cuando llegan los mediode comunicación... ¿osuena? El caos impera y la sociedad se desmorona...


Varias historias paralelas sobre esta grave cuestión, provocan una tensión constante en el film, siendo un relato coral y que hace hincapié en una cosa muy importante, en el egoísmo del ser humano en la mayoría de los casos (salvo honradas excepciones) y en que la sociedad se acaba dividiendo entre los que tienen la información y los que no la tienen. Eso provoca que los primeros intentan controlar la pandemia y piden paciencia, pero los segundos (la mayoría) se sienten desamparados, ven morir gente y que no hay solución inmediata, lo que provoca toma de decisiones egoístas y desesperadas en muchos casos. Lo que queda muy claro es que nada se expande tan rápido como el miedo...

Os dejo con el tráiler de este interesante film.

jueves, 30 de julio de 2020

Escenas míticas del cine (CXLIII)


Como decía ayer, en 1998 Steven Spielberg dirige Salvar al Soldado Ryan, para un servidor una de las mejores películas de este director, y que pasa el tiempo de una manera excelente. No voy a negar que se trata de una superproducción bélica, sobre hechos fundamentales de la II Guerra Mundial que cambiaron el curso de la misma, pero que en manos de un tipo como Spielberg se convierte en oro puro. Dejo claro una cuestión, sin llegar a ser una grandiosa obra maestra, es un film donde el director arriesga y sale victorioso, y además elige por primera vez a Tom Hanks para un papel clave en toda la cinta, el del Capitán John Miller.
La primera media hora de película se centra en el desembarco aliado en la playa de Omaha, Normandía, en el que los alemanes les están esperando y el número de bajas es alto, a pesar de ello y centrado en un grupo concreto que sale de una de las barcazas, consiguen doblegar al ejército alemán. Pero su verdadera misión cambiará a partir de una orden del alto mando, salvar y llevar a casa a un soldado que ha perdido a tres hermanos en combate. De ese soldado apellidado Ryan (Matt Damon) poco se sabe, solo que se lanzó con su escuadrón de paracaidistas detrás de las líneas enemigas en Francia. Desde entonces, los hombres de la patrulla del Capitán John Miller arriesgan sus vidas para encontrar a ese soldado, y no son pocas los inconvenientes que se van encontrando.
La escena en la que por fin le encuentran, supone un punto de inflexión, ya que Ryan no quiere abandonar su puesto, y además es importante salvar un puente de que caiga en manos enemigas, por lo que todos deberán unir fuerzas e inventiva.


Os dejo con esa gran escena.

viernes, 22 de noviembre de 2019

Ford v. Ferrari (2019)


James Mangold dirige este extraordinario biopic, Le Mans' 66 se ha titulado aquí, que tiene como gran virtud construir una gran película basada en dos pilares tremendos, como son las grandes actuaciones de Matt Damon y Christian Bale, además de reconstruir fielmente una de las rivalidades más fuertes de la historia de las carreras de coches, la que hubo entre Ford y Ferrari en los años 60, y que tuvo a la pista del circuito galo de Le Mans y su mítica prueba de las 24 horas como protagonista.
Ferrari llevaba años ganando esa mítica carrera, pero Enzo Ferrari tenía poca liquidez, por lo que Ford intenta comprar a la escuadra italiana, Enzo se niega y despide a sus emisarios, es entonces cuando Ford recluta a los mejores ingenieros, pilotos y mecánicos para hacer un coche que gane la mítica carrera.


Matt Damon encarna a Carroll Shelby, un tipo que fue piloto y ganó la mítica carrera, pero cuyos problemas de salud le obligaron a retirarse, a partir de ahí decide hacer coches y se convierte en un visionario automovilístico. Conseguirá, no sin reparos por parte de la empresa Ford, que su amigo y gran piloto, el británico Ken Miles, al que da vida Christian Bale, construya un coche desde cero para conseguir ganar esa carrera en Francia. Todo ese tipo de procesos son largos, y los resultados no suelen ser buenos al principio, pero la perseverancia de ambos y las gestiones de Shelby con Henry Ford II, hicieron que al final Miles llevara ese coche a competir de igual a igual con los Ferrari. 


Hay muchas veces que digo, que hay cintas excesivamente largas que con un recorte funcionarían mejor, aquí las dos horas y media están totalmente justificadas, ya que el proceso de construcción del bólido es la clave de todo, y por supuesto los riesgos que conlleva. Pero aparte, está la vida de Miles con su sufrida mujer y su hijo que le adora, y luego las personalidades digamos no muy simpáticas que había dentro de una gran empresa como Ford, donde su máximo responsable se rodeaba de personas poco llevaderas, por decirlo finamente.
Pero qué bien está centrado el film en la pasión que une a dos hombres como Shelby y Miles, que personalmente son bastante distintos y eso provoca roces, e incluso peleas.


Lee Iacocca era el responsable de la parte comercial de Ford, al que interpreta Jon Bernthal y cuyo papel al principio parece ser el antagónico de los dos protagonistas, pero cuyo relevo en el papel de villano lo toma a mitad de película Leo Beebe, al que da vida Josh Lucas y que quizás es demasiado arquetípico, aunque siempre debe haber uno.
Pero al final, todo son palos en las ruedas que van poniéndose en el camino, y que el dúo protagonista va salvando una y otra vez.
En definitiva Mangold consigue que el film se te pase volando, yo disfruté en mi butaca de manera increíble, además de que todas las recreaciones de las carreras, entrenamientos, primeros planos de seguimiento y más detalles, estén perfectamente hechos en este drama deportivo.


Os dejo con el tráiler del film.

martes, 27 de noviembre de 2018

Escenas míticas del cine (LXXVI)


Ridley Scott dirigió Marte en 2015, para mi su última gran película. Todo parte de una aclamada novela de Andy Weir, que empezó publicando de forma gratuita en su web antes de empezar a venderlo en Amazon, titulada "El Marciano". El éxito no tardó en llegar y muchos aficionados a la lectura lo tendrán como referencia para leer, si no lo han hecho ya. Drew Goddard hizo el guión adaptado de la novela, inspirado a rabiar.
Es una película optimista, una cinta que te abraza y en la que te emocionas por como está presentada la historia a través de sus personajes, y sobre todo la del protagonista principal, Matt Damon que da vida a Mark Watney, en una estupenda interpretación que consigue que te impliques de manera incondicional con su peripecia, y que lo vivas todo como si fueras él mismo. 
La historia nos cuenta, que durante una misión tripulada a Marte (de la que no se dan fechas en todo el metraje, pero supondremos que esto pasaría dentro de 20 ó 30 años aproximadamente), el astronauta Mark Watney es dado por muerto tras una horrible tormenta, por un golpe sufrido por una antena, y es abandonado por la tripulación que pone rumbo de vuelta a la tierra, no sin dificultades. Pero Watney sobrevive y está atrapado y sólo en el planeta rojo. Es a partir de ahí donde su ingenio, su preparación y su instinto de supervivencia le harán encontrar la forma de ponerse en comunicación con la Tierra y dejar claro que sigue vivo.
En una escena mítica Mark se despierta después del accidente, con el oxígeno en estado crítico en su casco y herido por uno de los cables de la nave en el abdomen. Malherido consigue llegar a la base y se quita el traje y también ese trozo de cable clavado que tiene, una escena brutal.


Os dejo con la mítica escena.

viernes, 17 de febrero de 2017

The Great Wall (2017)

Cartel del film

La Gran Muralla está dirigida por Zhan Yimou, director entre otras de Las Flores de la Guerra, Amor bajo el espino blanco o La Maldición de la flor dorada, aquí maneja una película de ciencia ficción, fantasía, acción, aventuras y embadurnado con algo de historia. Es la producción más cara hecha en China, pero eso si, ha contado con estudios y dinero procedente de Hollywood, una colaboración yanki-china, que no sé si al amigo Trump le gustará demasiado. El caso es que el despliegue es enorme, y se han buscado también actores de peso para la cinta, Matt Damon, Andy Lau, Pedro Pascal, Jing Tian, Zhang Hanyu y Willem Dafoe.
Me chirría tanto guionista, tres en una sola película, americanos todos eso si, que parte de una historia perpetrada por otros tres.


Todo se ambienta en la China del Siglo XV, mientras se construye la que será la muralla más grande y larga del mundo, los soldados que llegan allí, muchos de ellos mercenarios, en busca de la pólvora negra, deben convivir y ayudar a los oriundos. Pero hay un secreto, y es cuando los foráneos descubren que la edificación no sólo vale para defenderse de los vecinos mongoles, sino también y sobre todo, sirve como barrera para resguardarse de una amenaza mayor, algo sobrenatural e inhumano. Ese misterioso fenómeno, será una auténtica pesadilla contra la que tendrán que luchar y sufrir la llamada Orden sin nombre, que gobierna y defiende la muralla.



Aquí observamos en la narrativa algo muy curioso, y es lo pronto que el hombre blanco se convierte en líder y héroe de una civilización que está en peligro de ser extinguida por una fuerza mayor. William (Matt Damon), se cepilla a un monstruo y asciende a salvador al cargarse a otros dos en el asedio. Pero a diferencia de otros protagonistas anteriores, comparte la gloria con sus semejantes chinos, en vez de quedarse con toda para él. Hasta allí llegó acompañado por Tovar (Pedro Pascal), otro mercenario español, mezcla de valiente y cobarde, pero con agudas frases cómicas como "No me alisté para esto", "Tengo hambre" u otras...
Allí coinciden con Ballard, un personaje que en 25 años ha sido incapaz de salir de allí, y ve en ellos la oportunidad para escaparse.


Pero lo mejor de este film sin duda, es la maestría que demuestra el director a la hora de describir la organización del ejército que defiende la muralla, y todas las escenas de batalla y acción, rodadas con una pulcritud absoluta, como hacía en las ceremonias de apertura y cierre de los Juegos Olímpicos de Pekín 2008. Destacar también esos códigos de honor, fuertemente arraigados dentro de la orden, y la presencia como luchadoras infatigables de las mujeres, al mismo nivel que los hombres.
El problema radica en que hay cosas forzadas, a pesar de tener momentos brillantes, y los actores en general tampoco es que hagan deleites muy espectaculares.


Os dejo con el tráiler de La Gran Muralla.

lunes, 1 de agosto de 2016

Jason Bourne (2016)

Cartel del film

El caso Bourne, El mito de Bourne y el Ultimatum de Bourne son tres películas extraordinarias, que forman una trilogía potentísima. Después del estreno de la última en 2007, Matt Damon aseguró que la historia de Jason Bourne, asesino amnésico en busca eterna de su propia identidad, ya había sido contada. Sólo si había un replanteamiento del personaje en el futuro, podría convencerle para volver a participar, y así ha sido. Y para ello, uno de los detalles fundamentales, es que el protagonismo de su personaje se ha moderado, si antes era él en un 80%, ha quedado reducido a un 60% aproximadamente, debido al aterrizaje de Alicia Vikander, pura fuerza ante la cámara, que se va atenuando por exigencias del guión.


Paul Greengrass vuelve a repetir en la dirección, y eso también se nota, porque rueda de vicio y las escenas de acción, cada vez más monstruosas, están rodadas a la perfección. Pero se mantienen los pilares básicos de la saga, es decir, su ritmo frenético, sus intensas persecuciones tanto en moto como en coche, sus tremendos combates cuerpo a cuerpo, todo ellos ahora dentro de una era turbulenta, donde la crisis ha puesto patas arriba a muchos países. Aunque el director intenta meter asuntos como las protestas contra recortes, o referencias a Snowden y a los derechos que nos arrebatan aquellos que dicen protegernos, realmente estamos en el fondo ante más o menos lo mismo.


Nos encontramos así ante el burócrata corrupto que quiere acabar con Bourne, el taciturno asesino europeo encargado por el corrupto de acabar con Bourne, en este caso interpretado por un gran Vincent Cassel, una gélida agente que se siente inclinada a simpatizar con él o ayudarle, y en el medio de todo esto, el propio Jason sufriendo traumáticos flashbacks y por supuesto dando mamporros a diestro y siniestro, a su estilo, diciendo lo justo.
Pero aquí Bourne, con la memoria recuperada, vive una vida de pelea en pelea por dinero, medio escondido hasta que Nicky Parsons (Julia Stiles) se pone encontacto con él, porque dice haber copiado unos archivos secretos de la CIA donde se lee el porqué de su reclutamiento y la muerte de su padre.


Pero este film donde a veces no cuadra es en el guión, porque tiene detalles algo forzados, aunque reproduce el tono y aspecto de sus predecesoras, pero ha perdido esa ambigüedad y vulnerabilidad que encarnaba el protagonista, que buscaba saber su propio pasado y el color de su propia moralidad, además de su posición de amenaza para la seguridad de su país. Pero aquí Bourne ya sabe quien es, desplazandodo la intriga a lo que ocurrió con su padre, que se llevó a la tumba un importante secreto, pero que en ninguna de las anteriores películas se ocurrió que podía ser relevante.


En el plano actoral Matt Damon lo vuelve a bordar, ya con algunas canas borda el personaje que conoce a la perfección. Tommy Lee Jones está más que correcto como jefe de la CIA, Alicia Vikander es un huracán interpretativo que se come la pantalla, mientras que el villano interpretado por Vincent Cassel le viene al pelo. Los secundarios todos ellos sensacionales, Julia Stiles, Riz Ahmed, Scott Shepherd, etc...
Un thriller rápido, ajetreado y muy bien realizado, donde hay una excelente fotografía con un Jason Bourne más maduro y experimentado, siendo su resultado bastante notable.


Os dejo con el traíler del film.