En 1980 Irvin Kershner (algo olvidado, por cierto) dirige el Episodio V de Star Wars, titulado El Imperio Contraataca, mi película favorita de la saga. Esta segunda parte de la primera trilogía comienza tres años después de que la Alianza Rebelde destruyera la Estrella de la Muerte, y el Imperio Galáctico comienza su contraofensiva desmantelando varias bases rebeldes a lo largo y ancho de la galaxia, obligando a los Rebeldes a huir a rincones más alejados del espacio exterior para poder reorganizarse. En ese punto, la Alianza Rebelde ha establecido una nueva base secreta en el remoto planeta helado de Hoth. Darth Vader está obsesionado con encontrar a Luke Skywalker, y para ello ha enviado miles de sondas espaciales por toda la galaxia. Palpatine ordena matar al hijo de Anakin Skywalker, pero Darth Vader prefiere intentar pasarlo al lado oscuro y unir sus fuerzas.
Obviamente John Williams volvió a componer la banda sonora original con su habitual maestría, y hay una pieza reconocida por todo el mundo que es La Marcha Imperial (Tema de Darth Vader), esa atronadora melodía que suena cada vez que el villano más malvado de la galaxia aparece en escena, inolvidable.