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domingo, 19 de julio de 2026

The Odyssey (2026)

Christopher Nolan ha hecho una película llamada La Odisea, en la que realmente ha sido valiente haciendo su propia adaptación de una de las historias más conocidas del mundo, La Odisea, un poema de Homero de hace 29 siglos, que se dice pronto. Y francamente después del viosionado de casi tres horas, he de decir que se me ha hecho corta, te mantiene atento durante toda su duración y visualmente me parece un portento. Creo que esta película va a reconciliar a los detractores de este director, con los que son admiradores, entiendo que los pondrá de acuerdo.
Y vuelve a hacer una cosa que es habitual en este director, hacer varias líneas temporales y sin dejar que esto afecte a la narrativa, contando la historia de Odiseo de forma no lineal. 
Tras la guerra de Troya, el legendario Odiseo, también conocido como Ulises (al que da vida un extraordinario Matt Damon) emprende el largo y peligroso regreso a su hogar en Ítaca, donde su esposa Penélope (Anne Hathaway) y su hijo Telémaco (Tom Holland) lo esperan desde hace mucho tiempo mientras resguardan el reino de los numerosos pretendientes que acechan el trono, muchos con planes perversos. Sin embargo, ese camino de vuelta se convertirá en una epopeya legendaria en la que deberá enfrentarse a dioses hostiles y criaturas mitológicas que pondrán a prueba no sólo su ingenio y valentía, si no también su propia humanidad.


Pero nadie se pierde en la manera de contar la historia y como digo, nadie puede dejar de mirar la pantalla, ya que se te cuenta una película de aventuras clásica con monstruos, violencia salvaje, magas y acción continua que solo pide de disfrutes en un butaca y desde luego que lo consigue, recuperando el cine épico de antes y siendo realmente abrumador.
La labor de una tirada de actores extraordinarios es fenomenal, encabezada por un enorme Matt Damon, Anne Hathaway, Robert Pattison (muy bien de villano cobarde), quizás Tom Holland le cuesta un poco, pero está digno, Charlixe Theron, Jon Bernthal y luego la sorpresa de que en ningún momento sale un plano claro del actor que hace de Agamenón, Iddo Goldberg.


Nolan es un director que es capaz de lo mejor, aunque a veces ha pecado de pretencioso (en Tenet me volvió un poco tarumba la verdad, demasiado complicada). Pero aquí con un presupuesto amplio, ha hecho lo que era habitual en los años 50, una magna obra que recupera las epopeyas clásicas de antaño tipo Ben-Hur o Espartaco, por poner ejemplos. Pero como toda adaptación es parcial y se toma sus licencias como meter a Helena de Troya con una actriz de color como Lupita Nyong'o, y alguna que otra más.
Pero lo que es innegable es que el presupuesto de este film (se habla de 250 millones de dólares) está muy bien invertido y rentabilizado porque en la pantalla luce y es realmente disfrutable, cosa que se nota desde la primera escena.


 Os dejo con el tráiler de esta gran película.

miércoles, 25 de enero de 2023

The Menu (2022)

De las películas del año pasado que no pude ver, sentía una extraña atracción por El menú, y eso que un servidor no es precisamente un seguidor de programas como Masterchef ni mucho menos, pero la presencia de un actor de la clase de Ralph Fiennes me daba la confianza de que algo bueno vería. Por cierto es muy curioso, pero pensando siempre que se hace una crítica cinematográfica de mayor o menor calado, de mayor pompa o menor pompa, las metáforas gastronómicas suelen aparecer, que si a esta cinta le falta pimienta, que si esta otra es puro caviar, etc., y es que en esencia este film es literal y metafóricamente un fastuoso viaje de sabores gourmet con alma de gran hamburguesa de una franquicia conocida. Mark Mylod es el encargado de dirigir esta cinta que no es ni de lejos una comedia, es una crítica tremenda, una travesura maliciosa.


Si se lee bien, en esta película la crítica feroz está puesta sobre los chefs estrella, que muchos de ellos se han convertido en auténticos dictadores y que insisten en que cada plato tocado por ellos es poco menos que arte, al igual que esos comensales deseosos de paladear esas experiencias únicas con la comida pagando cantidades astronómicas por una cena, pero es que además la radiografía de la sociedad actual y de muchos de sus arquetipos es realmente brutal, no se escapa nadie, los pijos de la empresa que sustenta el restaurante que todo lo arreglan con dinero, el matrimonio cuyo marido ha puesto los cuernos a su mujer y ha ido tantas veces al restaurante que es incapaz de recordar un plato comido las otras veces debido a su incultura, el actor que miente siempre para parecer algo que no es, la crítica gastronómica feroz que va acompañada de un pelota lameculos que da pena, etc.,


El maestro de ceremonias es el Chef Slowik, al que da vida un extraordinario (como siempre) Ralph Fiennes, Ana Taylor-Joy es una comensal disidente ya que llegó engañada a la cena y es por decirlo así alguien no previsto dentro del plan de clientes, a los que el Chef ha preparado la cena tan especial. Los platos van discurriendo, como un río que se va ensuciando a la vez que uno se mete en su corriente, en partes o capítulos que van subiendo de nivel hasta un apoteósico y trágico final para complacer al público.
Estamos ante una película que vive de su propia originalidad y no está atada a ninguna saga, es evidente que este trabajo o te gusta o no ya desde el inicio, su propuesta no tiene medias tintas.


Os dejo con el tráiler de este interesante film.

domingo, 23 de abril de 2017

John Wick: Chapter Two (2017)


En el año 2014, los desconocidos hasta entonces David Leitch (aunque no aparecía en los créditos) y Chad Stahelski dirigieron John Wick (Otro día para matar) donde el protagonista es Keanu Reeves, actor que por muchos es acusado de falta de expresividad, pero que en aquel film creo escuela y estaba brillante. Si en aquella primera entrega teníamos una cinta donde había acción a paladas, al límite en todo momento más un ritmo brutal y secuencias espectaculares grabadas de manera bestial, aquí la propuesta no sólo se ha afianzado, sino que ha salido todavía más reforzada. Ésta segunda parte partía con un difícil propósito, intentar superar a la primera sin el factor sorpresa que aquella si tuvo, y ha salido vencedora. Aquí ha sido Stahelski el que se ha quedado sólo en la dirección.


En esta ocasión, el mítico asesino John Wick comienza recuperando su coche Ford Mustang del 69 de las manos de los mafiosos rusos que en la primera entrega se lo robaron, y de los que dio cumplida cuenta. Sus sucesores lo tenían en un garage, él lo recupera en un inicio vertiginoso lleno de acción, persecuciones y teniendo que mandar el coche a arreglar después de múltiples golpes. Es entonces cuando recibe la visita de Santino D'Antonio (Riccardo Scamarcio), quien le recuerda el pacto de sangre que selló en su día con él. John Wick se ha retirado, pero Santino le pide que cumpla y pague el pagaré pendiente que tiene con él, y le obligará a ir a Roma a matar a su propia hermana, para así recuperar su puesto en la alta mesa, llena de gente de la camorra y demás grupos internacionales de asesinos.


Como es lógico, Wick se meterá en una jauría para la que se prepara convenientemente. El guión sigue siendo de Derek Kolstad, que sigue describiendo ese hábitat en el que se mueve el protagonista dentro de su profesión, esa organización de la que tira para proveerse de armas, trajes, residencias, etc., que harán que vaya preparado para una batalla a vida o muerte continuas en las catacumbas de la ciudad eterna, y donde se recuerda a menudo el código de honor y las reglas que rigen el comportamiento, y que es para todos el mismo. Es ahí cuando el estilo molón y cool sigue siendo alucinante, y Wick con su propio código descubrirá a los que le traicionan rápidamente, y toma sus propias decisiones. Como es lógico, todo aquel que se interpone en su camino muere, y aquí el rosario de víctimas es aún mayor.


Una vez superada esa fase, su objetivo pasa a ser Santino, y no parará hasta llegar a él. Os puedo asegurar que ver en pantalla grande todo el recital de Keanu Reeves mientras va despachando rivales, de verdad que es impagable. Recordemos que la primera parte llegó gracias a Netflix en España, y con retardo y algún recorte. Brutales las escenas rodadas de forma limpia y con gran nitidez.
En lo argumental, la película se complica lo justo y va al grano desde el primer minuto, y sin duda eso es algo que se agradece. Yo, desde mi punto de vista, disfruto mucho más así, debe ser que me estoy volviendo comodón.


Podría parecer a priori que esta segunda parte es más de lo mismo, pero no, es distinto y lo explico. Aquí las motivaciones de Wick cambian y tiene mucha importancia en el desarrollo, ya que en la primera buscaba venganza por la muerte de su perro y el robo de su coche, pero aquí se ve forzado a hacer algo que no quiere y a asumir lo que vendrá como consecuencia de eso. Ese cambio de posición del personaje central, permite al director un juego mucho más grande, que se ve adornado con incluso toques cómicos, siempre agradecidos.
Ian McShane sigue estando brillante como Winston, el jefe de la organización que lleva el control de todo desde New York, interesante la aportación de Franco Nero como Julius, máximo encargado del Hotel Continental de Roma y como no Laurence Fishburne en el papel de Bowery King, otra pieza clave para John Wick.


En definitiva, si te gustó la primera en esta vas a disfrutar aún más y eso si te hiciste fanático/a os puedo sentenciar que es un valor seguro.

Os dejo con el tráiler.

sábado, 27 de agosto de 2016

John Wick (2014)


En el año 2014, los desconocidos hasta entonces David Leitch (aunque no aparece en los créditos) y Chad Stahelski dirigen John Wick (Otro día para matar) donde el protagonista es Keanu Reeves, actor que por muchos es acusado de falta de expresividad, pero que en este film para mi está excelso. Se trata de una cinta de acción seca, al límite en todo momento, pero que sobre todo tiene un ritmo brutal y unas secuencias alucinantes, extraordinariamente bien rodadas y que te dejan pegado a la silla desde el primer minuto, además de contener frases lapidarias.


Se nos presenta al personaje de John Wick como un hombre de buena posición que vive en una lujosa casa y que acaba de perder a su esposa tras una lucha contra una enfermedad terminal, y que, después de enterrarla, recibe un paquete que ella dejó preparado antes de su muerte, un cachorro de beagle, precioso. Hasta aquí podría parecer que nos encontramos ante el típico film de drama de corte telefilm, pero nada más lejos de la realidad. A partir de aquí, un cruce casual con unos tipos de origen ruso en una gasolinera, que le preguntan por su coche (Ford Mustang del 69), acaba con un asalto a su casa para robarle el coche, matar a su perro y provocar con tal acto, el desencadenamiento de la sed de venganza descontrolada, del que fuera un asesino de leyenda.


A partir de aquí, como es de suponer, la cinta pega un giro brutal y empieza a mostrar su verdadera cara, y lo que es mejor, es donde caes rendido de rodillas ante la forma en que el protagonista pasa de ser un Don Nadie, a ser, sin temor a equivocarme, el personaje más alucinante, despiadado y molón que haya interpretado el bueno de Reeves a lo largo de su carrera, aparte de Neo en Matrix, claro está. Su leyenda se va describiendo con frases como "Bueno, John no era el hombre del saco. Es el que mandabas a matar al jodido hombre del saco"... y otras.


Pero claro, también impresiona la actitud como la de Viggo Tarasov, interpretado por Michael Nyqvist, el mafioso que mueve los hilos en las sombras del crimen en Nueva York, y que literalmente se cagará de miedo cuando sabe que su hijo, uno de los tres criminales que saltaron a Wick en su casa, ha cometido un error, cuyas consecuencias no solo podría costarle su negocio, sino la vida. Por un momento parece que la cinta podría recordar a Promesas del Este, en cuanto al código mafioso ruso, pero todo se desvía ya que John Wick tiene su propio código.


A todo esto ha de añadirse, que el guión de Derek Kolstad define un microhabitat alucinante que rodea a la profesión del protagonista, en donde vemos una organización a la que se acogen los miembros del gremio, regida por un código de honor y comportamiento, lo que le hacen tener al film ese aroma de distinto y porqué no decirlo, molón y cool. Eso si, su trama es lineal, y discurre a base de secuencias donde se sigue a Wick en su venganza, hasta que llegue a donde está el niñato que mató a su perro y robó su coche. Como es lógico, todo el que se interpone en su camino... fenece. Ni que decir tiene que la pareja de directores ruedan las escenas de acción de manera gloriosa, y sin duda son espectaculares.


En cuanto al plano actoral Keanu Reeves está espléndido, a pesar de que en algunas escenas podría incorporar algo de su propia cosecha, pero le basta y le sobra interpretando a ese tipo seco y duro que es John Wick. Marcus, interpretado por William Dafoe, es otro asesino a sueldo pero amigo de Wick, al que salvará en más de una ocasión, otro veterano actor que cumple a la perfección. Michael Nyqvist es Viggo Tarasov, culpable de muchos de los mejores momentos del film en su papel de villano, mientras su hijo Iosef Tarasov (Alfie Allen), ese bala perdida, está tremendo en su papel de provoca problemas. Adrianne Palicki es la mujer explosiva, pero a la vez una afilada asesina que no dudará a la hora de matar y de salvar su pellejo. Una mención para Lance Reddick y su increíble interpretación del recepcionista del hotel donde se alojará Wick, que me recuerda mucho a El Resplandor.  


Os dejo con el tráiler de este gran film.