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viernes, 27 de enero de 2023

The Pale Blue Eye (2022)

Scott Cooper dirige Los crímenes de la Academia, como aquí se ha traducido, basado en la novela de Louis Bayard de 2006 y que nos relata un thriller gótico ambientado en 1830, donde empiezan a ocurrir unos asesinatos en la Academia de cadetes de West Point, para lo que el capitán y el coronel de dicha institución reclaman a un veterano detective llamado Augustus Landor, al que da vida Christian Bale, para que investigue esos hechos, para lo que reclutará como ayudante a un joven cadete llamado Edgar Allan Poe (Harry Melling), que luego sería conocido por todo el mundo. Esta película se lanzó el pasado diciembre en la plataforma Netflix. 


En las primeras horas de una mañana gris de invierno, un cadete es encontrado muerto, presuntamente ahorcado en un árbol. Pero después de que el cuerpo llega a la morgue, y es inspeccionado por el doctor, la tragedia se vuelve aún más salvaje, ya que se descubre que el corazón del joven ha sido extraído hábilmente. Es por esto que el coronel que dirige la Academia, y temiendo un daño irreparable a la incipiente academia militar, recurre a Landor. Pero el detective tendrá, en el inicio de sus pesquisas, el obstáculo del código de silencio de los cadetes, por lo que de manera inteligente pedirá la colaboración de uno de los suyos, ya que las declaraciones que toma a los cadetes le sirven de poco, este será Poe, bastante excéntrico con desdén por los rigores del ejército y afición a la poesía.


La película tiene un gran diseño de vestuario, peinado, maquillaje, y está perfectamente ambientada, pero al final estamos ante un duelo interpretativo de altos vuelos entre Bale y Melling, donde Harry que está fascinante (su parecido con el auténtico Poe es increíble) no solo se defiende contra el imponente Bale, sino que se convierte en su reflejo inverso. Pero el reparto no se queda atrás, con un Robert Duvall ya mayor (casi irreconocible), Gillian Anderson, Lucy Boynton, Charlotte Gainsburg o Toby Jones.


Pero esta película adolece de varias cosas, primero su ritmo es demasiado lento en ocasiones, su duración es excesivamente larga para la cantidad de eventos que suceden, y su paleta visual lavada y nítida le llevan a asemejarse más a una telenovela de presupuesto alto que a un film realmente, hay escenas de diálogo sin refinar, y la sensación que te queda a la postre, es de un desaprovechamiento generalizado. Todo es demasiado correcto, diría que hasta edulcorado, con ganas de hacer cine de época que se pegan con la naturaleza gótica, misteriosa y evocadora delos cruentos asesinatos, por momentos (además lo dije mientras la veía) que quiere ser un Sleepy Hollow dirigida por un aspirante a gran director, y se queda lejos.


Os dejo con el tráiler del film.

miércoles, 17 de febrero de 2016

The Damned United (2009)

Cartel del film

En el año 2009 Tom Hooper dirige este atípico biopic sobre Brian Clough, un entrenador de fútbol de la liga inglesa, que a finales de los años 70 ganó dos copas de Europa con el Nottingham Forest. Su vida ha dado para libros, infinidad de artículos, homenajes, reproches y por fin salió la película acerca de él. Sin duda un personaje que merecía una película, pero curiosamente en ella no se habla de su época gloriosa, sino que empieza justo cuando ficha por el Leeds United y sus 44 días al frente del mítico club de Ellan Road, después de haber dirigido con éxito también al Derby County, primer equipo donde creció su leyenda a comienzos de la década de los 70. El film es una adaptación del best-seller de David Peace que lleva el mismo título. Michael Sheen interpreta de manera brutal a Brian Clough.


Justo un año después Tom Hooper haría El discurso del rey, y es curioso, porque ambos personajes, a pesar de ser completamente distintos, Bertie y Cloughie se parecen, aunque parten también de guiones muy distintos. Hay una orgullosa personalidad que no les trae más que problemas, y la incapacidad para superarlos por si solos, es el mayor obstáculo al que se enfrentarán en sus vidas, esa barrera que les impide avanzar y los hunde en la soledad y la impotencia. Aquí en concreto, el personaje de Clough que tiene una gran incontinencia verbal, es incapaz de manejar al mejor equipo de la liga inglesa en ese momento, a pesar de su impresionante currículum, todo ello si el apoyo de su leal socio, Peter Taylor (Timothy Spall) que minimizaba sus defectos y potenciaba sus virtudes.


Y esa es la moraleja del film, ya que muchas películas que tratan de la superación personal, centrándose en la genialidad de los individuos, no hacen lo de esta película, que habla de como podemos ser mejores si compartimos nuestra vida y nos dejamos ayudar. Normalmente cuando se cuentan historias de este tipo, a principio hay problemas, se superan, hay un bache y se logra el éxito final, sin embargo aquí es al revés, el entrenador viene del éxito y se convertirá en un perdedor ya que nada cuadra en el gran club al que ha llegado.
El reparto es excelente (Timothy Spall, Colm Meaney o Jim Broadben), pero la actuación de Sheen vale por si sola, de lo excelente que es, es maravilloso ver toda su transformación, que siendo un enorme motivador se acaba convirtiendo en una sombra de si mismo. Su arrogancia y egoísmo y menospreciar a todos lo que no van de su lado, le acaban dejando completamente solo.


Un dato muy importante es que de fútbol hay muy poco en el film, curiosamente, se centra en la personalidad del entrenador dentro y fuera del campo, y todo lo que hay detrás de un equipo, partidos y demás.

Os dejo con el tráiler del film.


jueves, 12 de diciembre de 2013

Sweeney Tood: The Demon Barber of Fleet Street (2007)

 Cartel del film


En 2007 Tim Burton hizo el remake de este famoso musical de Broadway que narra la historia de Benjamin Barker "Sweeney Tood" a quien da vida Johnny Depp, un siniestro personaje que tiene una barbería en Londres y cuya navaja de afeitar apura más de lo debido... 
El barbero lleva una vida idílica junto a su mujer Lucy (Laura Michelle Kelly), y la hija de ambos, un bebé por entonces. Sin embargo, hay otro hombre interesado en la bella esposa de Barker, aunque sus intereses son bastante más turbios, el juez Turpin (Alan Rickman). Con tal de saciar su fijación, Turpin no duda en condenar al barbero por un delito que no ha cometido y envía a su fiel lacayo, el infame alguacil Bamford (Timothy Spall), a detenerle, quien ejerce su misión sin escatimar en brutalidad.



Quince años más tarde, Benjamin Barker regresa a Londres junto al marinero Anthony Hope (Jamie Campbell Bower) (de lo que se deduce que el barbero fue exiliado de su ciudad natal). Sin embargo, de aquel hombre feliz que se ganaba la vida honradamente queda bien poco. Barker vuelve como un hombre consumido por el odio y la sed de venganza. Cuando regresa a la calle Fleet, donde vivía antaño, se encuentra con la señora Nellie Lovett (Helena Bonham Carter), que le cuenta lo que ha sido de su esposa. La desgraciada Lucy, tras ser atraída a una trampa por el juez Turpin, es violada por éste. Destrozada, Lucy se suicida con arsénico. La hija de Barker, Johanna (Jayne Wisener), vive recluída en la mansión del juez como su pupila.
Tras conocer estos hechos, Benjamin Barker está más decidido que nunca a dejarse llevar por su odio y todo su ser clama venganza (A tiempos desesperados... medidas desesperadas). Desde ese momento, abandona su nombre real para convertirse en Sweeney Todd, el barbero diabólico de la calle Fleet. Ni que decir tiene que su nuevo amor será Nellie, y además su cómplice.



El sentido macabro del musical original atrapó por completo a Tim Burton, que decidió llevar a la pantalla contando con ello con sus actores fetiche favoritos, Johnny Deep y su mujer Helena Bonham Carter. La película es una jodida obra maestra, aunque al final acabes casi vomitando, debido a las fechorías que comete una y otra vez el barbero, al que definitivamente se le acaba por ir la cabeza al limbo, despachando con su cuchilla de afeitar a todo aquel que le lleve la contraria.


Si algo tuvo claro el director desde el principio, es que la película debía ser muy sangrienta, hasta límites surrealistas, convirtiéndolo en un espectáculo macabro y gótico, y desde luego así fue.
Os dejo con el tráiler de ésta gran película.


lunes, 9 de septiembre de 2013

The King's Speech (2010)

Cartel del film

 
 
 
 
 
Tom Hooper dirige en 2010, éste drama histórico biográfico basado en hechos reales. El Duque de York (Colin Firth), Bertie para su familia, se convirtió en Rey de Inglaterra con el nombre de Jorge VI (1936-1952), tras la abdicación de su hermano mayor, Eduardo VIII (dedicado a la buena vida). Su tartamudez, a la hora de hablar en público, era un gran inconveniente en el ejercicio de sus funciones, por lo que su esposa (Helena Bonham Carter)  decide buscar la ayuda de Lionel Logue (Geoffrey Rush), un experto logopeda australiano, que consiguió, empleando una serie de técnicas poco ortodoxas pero efectivas, eliminar el defecto del Rey.






Colin Firth y Geoffrey Rush




 
Lo que nos muestra ésta película británica son muchas cosas, pero ante todo, me quedo con dos, primero que hablamos de los años 30, dónde cualquier discurso era oído sólo por radio, no había ni televisiones, ni internet, por lo que en aquella época los discursos eran muy preparados y había grandes oradores, siendo las apariciones públicas más bien escasas, lo que permitía esconder muchos fallos o errores.
En segundo lugar, la relación de amistad que va surgiendo entre el Rey y el Señor Logue, un logopeda en el que confiará ciegamente para realizar su discurso radiado a toda la Nación, en momentos históricos delicados, pero que además aquí en el film están salpicados de momentos de humor de muy buen tono.






 Colin Firth




 
Realmente espectacular el comienzo del film, dónde Bertie se enfrenta aterrorizado a un micrófono y a su tartamudez, cumpliendo el encargo de su padre, el Rey George V, de clausurar la exposición universal de Londres. La cámara, tras presentarnos a su "enemigo" el micrófono, dedica unos primeros planos a un nerviosísimo Colin Firth, abre el angular y nos pone en la piel de el entonces Príncipe, enfocado por multitud de rostros que esperan impacientes su discurso, y que poco a poco se tornan en caras de decepción, disgusto y compasión. Contraplano al rostro de Helena Bonham Carter que, sin apenas moverse, muestra su amor incondicional por su marido, y el sufrimiento que conlleva su problema, para volver al rostro del abatido Firth.





Geoffrey Rush, Colin Firth & Helena Bonham Carter
 
 
 

 
 
A destacar las interpretaciones de Firth y Rush, que me parecen impecables, en un duelo de altura. Firth es un prodigio de sensibilidad, cada gesto implica un mundo de sensaciones, sus miradas de pánico conmovedoras, mide los tempos, administra la energía, y humaniza a un personaje difícil, con muchas aristas. Rush, al que venero, está simplemente genial, un tipo rebosante de humanidad, y a pesar de ser un actor fracasado, ve el potencial de Bertie y no duda en sacar todo lo que lleva dentro, para ser el Rey sin complejos que debe ser. Su personaje del logopeda Lionel Logue está chispeante, su energía brota y casi se sale de la pantalla, y nos anima e infunde ánimos, de que podemos ser mucho mejores.
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
Film espléndido que recibió 4 Óscars, a mejor película, director, guión y actor principal (Colin Firth). Ahí dejo la reflexión, pero si la casta política que tenemos en éste país tomara nota y fuera más humilde, lo mismo otro gallo cantaría...

 
Os dejo con la relatada escena inicial, para mi impresionante.
 
 






Y también, el último discurso, dónde se ve la clara evolución.