Muy triste me he quedado al conocer la muerte de Juan Diego, para el que suscribe un magnífico actor, a los 79 años de edad, después de una larga enfermedad que le estaba dejando muy delgado, que no inactivo. Hablamos de un enorme referente, que ha brillado en una muy larga trayectoria que ha incluido teatro, televisión y, por supuesto, cine. Nació en Bormujos, Sevilla, a finales de 1942 y entre sus galardones destacan el Goya a mejor actor y la Concha de Plata en el Festival Internacional de Cine de San Sebastián por Vete de mí (2006), además de dos Goyas como mejor actor de reparto por El Rey Pasmado (1991) y París-Tombuctú (1999). Su temprana vocación interpretativa empezó en 1957, cuando subió por primera vez a un escenario. Tres años más tarde en Sevilla interpretó Esperando a Godot, de Samuel Beckett, un trabajo polémico que cimentó su prestigio ante la crítica. Amplió estudios con su formación en el Conservatorio de Música y Declamación, lo que le permitió entrar en contacto con Televisión Española, donde intervino en gran cantidad de programas como telenovelas, producciones dramáticas y el por entonces popular Estudio 1. Así se forjó su experiencia en las tablas y familiarizarse con los estamentos de la profesión. Políticamente empezó siendo simpatizante del Frente de Estudiantes Sindicalistas, rama juvenil del falangismo disidente (que daría lugar a Falange Española Independiente). Pero en 1975 junto a otros militantes acabó formando parte del Partido Comunista de España, partido clandestino aún en ese momento.
Este es un blog sobre cine, de aquellas películas que me gustan y mi opinión sobre ellas.
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jueves, 28 de abril de 2022
Muere Juan Diego.
Precisamente en 1975 Juan Diego aparece junto a Ana Belén en La criatura, polémico film de Eloy de la Iglesia, con quien ya había colaborado en Algo amargo en la boca (1969) y participó en en la primera cinta de Francisco Rodríguez, La casa grande, que entró en el Festival Internacional de Cine de Berlín. Para entonces nuestro protagonista era ya un actor conocido en el extranjero, pues en 1970 había participado en la película de Ettore Scola El demonio de los celos, junto a Marcello Mastroianni y Monica Vitti.
Pero fue en 1984 con Los Santos Inocentes de Mario Camus, con un personaje, el del Señorito Iván (curiosamente que representaba todo lo que él odiaba) cuando su carrera se asienta de manera definitiva. Un clásico absoluto de la historia del cine español, que adaptaba la imprescindible novela de Miguel Delibes homónima, muestra de la dura vida de una familia campesina de la región extremeña, regidos por un implacable "señorito" dueño de las tierras al que daba vida de manera sublime Juan Diego. Renuncia, sacrificio y obediencia marcan su existencia hasta el final de sus días. El público, en su día, aplaudía cuando moría su personaje al final del film, cosa que por dentro le llenaba de alegría.
En 1986 participa en El viaje a ninguna parte, la crónica de Fernando Fernán Gómez sobre un mundo en el que ya no tendrían lugar los últimos cómicos. También Dragon Rapide, en la que encarnó a Francisco Franco a punto de incorporarse al Bando Nacional. Esa fue su primera candidatura a los Premios Goya (recibió 9 en total), seguida por su papel de San Juan de La Cruz en la película de Carlos Saura La noche oscura (1989), hasta que haciendo de intrigante capuchino en el Rey Pasmado (1991) consigue su primera estatuilla.
En 1999 regresa al cine y por la puerta grande con París-Tombuctú, en la que daba vida a un anarquista que andaba desnudo por las calles del pueblo. Asunción Balaguer y Liberto Rabal fueron los encargados de anunciar que había ganado su segundo Goya como mejor interpretación masculina de reparto. Luis García Berlanga, director de la película, en ausencia del actor, recogió el cabezón en su nombre, agradeciéndole en sus palabras ser el "único actor que tuvo las pelotas de salir en pelotas".
En el año 2000 repite candidatura por You're the one (una historia de entonces) de José Luis Garci, además de un pequeño papel en Fugitivas de Miguel Hermoso.
En 2002 regresó a la televisión bajo las órdenes de Benito Zambrano en Padre Coraje, papel por el que obtuvo el premio de la Unión de Actores. Eran los tiempos del No a la guerra en la que él encabezaba muchas de las protestas. En 2003 participa en El séptimo día, película de Carlos Saura sobre los hechos de la matanza de Puerto Hurraco y en 2005 se involucra en la famosa serie Los hombres de Paco hasta 2010, que dejó de emitirse.
En 2006 se consagra definitivamente con su Goya a mejor actor protagonista por Vete de mí, de Víctor García León. Una de las últimas veces que apareció con todo su esplendor en la pantalla fue en la película Anochece en la India, de 2014 dirigida por Chema Rodríguez.
Para mí Juan Diego representa muchas cosas, todas ellas duras, combativas y aunque parezca un contrasentido, entrañables. Actor muy reconocible, que con apariencia descompuesta siempre hacía su labor de manera perfecta, con esa característica voz con nudos, ese traqueteo de sus palabras tan característico que ha marcado buena parte del cine español.
En homenaje os dejo con una escena de la película El Rey Pasmado de 1991 dirigida por Imanol Uribe y donde encarna a Villaescusa, un fraile que asegura que la pretensión del rey es grave pecado que puede traer el castigo a todo el país. En una escena imborrable declara ante El Gran Inquisidor (Fernando Fernán Gómez) que el rey se ha ido de putas...
sábado, 18 de septiembre de 2021
Escenas míticas del cine (CXCII)
En 1984, Mario Camus dirige la adaptación de la novela de Miguel Delibes, Los Santos Inocentes, escrita tres años antes. Ambientada en la España de la dictadura, se nos muestra una contundente radiografía de la sociedad de los años 60 a través de la historia de una denigrada familia a merced de los caciques de la época. Una familia que solo conoce la renuncia, el sacrificio y la obediencia al terrateniente. Con un reparto brutal tenemos a Paco Rabal (Azarías) y Alfredo Landa (Paco, El Bajo) que ganaron ex aequo el premio a mejor actor en el Festival de Cannes de ese 1984, Terele Pávez como Régula (mujer de Paco) y hermana de Azarías, Agustín González (Don Pedro) hace del administrador del cortijo, Juan Diego es el dueño Señorito Iván y Ágata Lys es Doña Pura la mujer del señorito.
En una tremenda escena de las muchas que tiene, el Señorito Iván manda llamar a Paco, Régula y otro sirviente más para que delante del invitado ese día, un embajador, vea como escriben su nombre en una libreta, haciendo ver que ya no son tan analfabetos, atribuyéndose ese mérito.
Sirva esta entrada de pequeño homenaje a Mario Camus, fallecido el 17 de septiembre.
Os dejo con la mítica escena.
martes, 16 de diciembre de 2014
Noviembre (2003)
Cartel del film
Después del exitazo que supuso El Bola (2000) para Achero Mañas, el actor reconvertido a director de cine, en 2003 realizó Noviembre, que es un falso documental (lo de falso en el mejor sentido de la palabra) sobre un grupo de teatro español, que llevaba el nombre de ese penúltimo mes de año.
Esta película tiene un concepto que me encanta y es que para aquellos que piensan que el cine dejó de ser el Séptimo Arte para convertirse en una máquina de hacer dinero, en este film encontrarán todo lo contrario. El cine aquí pasa a ser arte, transmite, enseña sensaciones, vivencias y sobre todo una historia muy real, y además consigue que una vez vista, sientas que puedes cambiar el mundo.
Esta película tiene un concepto que me encanta y es que para aquellos que piensan que el cine dejó de ser el Séptimo Arte para convertirse en una máquina de hacer dinero, en este film encontrarán todo lo contrario. El cine aquí pasa a ser arte, transmite, enseña sensaciones, vivencias y sobre todo una historia muy real, y además consigue que una vez vista, sientas que puedes cambiar el mundo.
Alfredo (Óscar Jaenada) llega de un pueblo de Murcia a Madrid para estudiar interpretación. Allí logra unir a un grupo de alumnos y amigos y formar su grupo de teatro, embadurnado de un barniz total de idealismo. El grupo se basa en actuar en la calle, en el metro, en un parque... para llamar la atención del espectador sobre hechos como la guerra, el mal endémico que provoca la televisión, el terrorismo, etc., siempre sin cobrar un duro, ya que el dinero corrompe el arte.
¡Cierren las salas, el arte está en la calle! Empujado por el grito revolucionario y ese espíritu antes reseñado, Alfredo como líder del grupo decide crear "un arte más libre, hecho con el corazón, capaz de hacer que la gente se sienta viva".
Además, también es una nueva muestra de las ganas de cambiar el mundo que se tiene cuando uno es joven, y que con el paso de los años se quedan en un vago recuerdo de juventud.
Óscar Jaenada está soberbio, Ingrid Rubio no lo hace nada mal y todos los actores como Héctor Alterio y sobre todo Juan Diego (al que admiro mucho) están sobresalientes.
Os dejo con el film.
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