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jueves, 27 de octubre de 2016

The Accountant (2016)

Cartel del film

Gavin O'Connor dirige El Contable, un film cuyo mayor valor es que consigue que el espectador mantenga la atención en todo momento a los largo de las dos horas de proyección, aunque como film no es una gran película y adolece de dos cosas bajo mi punto de vista, por un lado el protagonista es el típico caso que conocemos ya mucho del niño con problemas de pequeño, que luego a través de una educación dura, sale un Rambo en potencia, pero por otro el guión que por momentos parece muy compacto, deja bastantes cabos sueltos sin resolver, aunque su mejor momento, es que te deja para el final la solución a bastantes cuestiones que van quedando pendientes.


Christian Wolf (Ben Affleck) es un contable y a la vez genio de las matemáticas, cuyo carácter es muy tranquilo, está obsesionado con el orden, es muy metódico y con una afinidad hacia los números mucho más fuerte que la que siente por las personas. A parte de llevar una doble vida, en la que actúa como un asesino justiciero, que no tiene compasión en casi ningún caso. En varios momentos de la película, quizás en demasiados, hay muchos flasbacks en el que se explica su vida de pequeño y como creció, todos sus problemas de autismo, el abandono de la madre y como su padre les crió.


A Ben Affleck siempre se le ha acusado de inexpresividad, casi como a Keanu Reeves, pero en este papel la verdad es que le viene como anillo al dedo. Sigue manteniendo un estado físico impresionante por Batman, y a fe que aquí ese físico le cuadra a la perfección para el personaje que interpreta. Pero, es justamente en ese paralelismo con el otro famoso actor, donde para mi hay una cierta cercanía al personaje de John Wick, del que hace pocas fechas hablé. Aquí la diferencia radica en que Affleck utiliza un armamento mucho más pesado y auténticamente letal, capaz de reventar a un miniejército él solito.


Pero claro, en la película hay más personajes importantes y actores que lo interpretan de maravilla, en primer lugar el gran J.K. Simmons que hace de Ray King, un agente del tesoro al que le llega la oportunidad de su vida, casi cuando se encamina hacia la jubilación, y desea fervientemente saber quién es el contable de una banda de mafiosos. Luego está John Lithgow, que interpreta a Lamar Blackburn, propietario de una empresa de informática que ha sufrido un importante desfalco. Es ahí donde llaman al contable, que investiga lo ocurrido, cómo ocurrió y quién se llevó la pasta. Otro grande es Jeffrey Tambor, veterano actor, que hace de Francis Silverberg, un preso experto en operaciones de blanqueo de dinero, y que enseña en la cárcel al protagonista todas las técnicas de lavado de dinero sucio del planeta.


En el apartado femenino Anna Kendrick cumple bastante bien como Dana Cummings, la chica que descubre el roto económico en la empresa, y que tiene una relación de "amistad" con Wolf... que pide por momentos mucho más y se queda en agua de borrascas. Cynthia Addai-Robinson es la policía Marybeth Medina, obligada por Ray a perseguir con lupa a Wolf, si quiere salvar su carrera (cuyo pasado es algo oscuro), actriz que realiza un buen trabajo.
El resto de secundarios completan a la perfección el reparto.


De todas formas, los intentos de humor son salteados, y siendo muchos de ellos acertados, quedan diluídos dentro de la historia. En resumen un buen entretenimiento, pero con un guión normalito que te ayudan a pasar un buen rato.

Os dejo con el tráiler del film.


domingo, 12 de junio de 2016

The Nice Guys (2016)

Cartel del film

Shane Black dirige Dos buenos tipos, una muy interesante recreación de 1977, a través de dos detectives bastante patosos, interpretados por Russell Crowe y Ryan Gosling. Black se convirtió con 24 años en un chico maravillas en Hollywood, tras reinventar la comedia de acción, con guiones como Arma Letal (1987), El último Boy Scout (1991) o El Último Gran Héroe (1993). Después de una década en el dique seco, por el fracaso de taquilla de Memoria Letal (1995), Black volvió a la escena con su debut como director en Kiss Kiss Bang Bang (2005), eléctrico film, que atenuaba la acción y enfatizaba sus referencias a grandes obras. Su último film era Iron Man 3 (2013). Así, este tipo se convirtió en puente entre dos tradiciones de género, el cine negro y la buddy movie (película de amigos). De esa conexión surge este film, donde se mezclan secuencias de acción trepidante con humor viril, diálogos chanantes, rápidos y agresivamente sarcásticos.


El film se desarrolla en Los Ángeles en 1977 y nos cuenta la historia de un detective, Holland March (Ryan Gosling, cuya bis cómica es excepcional), y el matón a sueldo Jackson Healy (interpretado por un orondo Russell Crowe de maravilla), los cuales se ven forzados a resolver juntos el caso de una joven desaparecida, la muerte de una estrella del porno (escena inicial impagable), el incendio de la casa del director y una conspiración criminal que llega hasta las altas esferas. Healy se gana la vida intimidando a tipos que abusan de jovencitas y March, con un mostacho setentero de actor porno, es un sabueso viudo y borracho que lleva el mensaje en la mano escrito de "Nunca serás feliz", y cuida a su manera de su hija Holly March, interpretada por Angourie Rice.


La trama navega entre el mundo del cine para adultos, la industria del automóvil (que en aquellos tiempos tenía a Detroit como lugar imprescindible), y por supuesto la corrupción en las altas esferas. Además incluye activistas medioambientales, fiestas lujuriosas con piscinas llenas de sirenas y abejas gigantes que hablan. Es evidente que se nos presenta a una ciudad como Los Ángeles en decadencia de todo tipo, es una nube tóxica absoluta, pero el director abandona ese retrato para centrarse en una serie de persecuciones y mamporros, salpicada con constantes gags, que hacen que el ritmo no decaiga casi nunca. 


Pero claro, no todo iba a ser bueno, y la sorpresa negativa la da Kim Basinger, en el que probablemente sea su peor papel hasta la fecha, y la tenía en buena consideración. A parte de que tiene la cara estiradísima (se le notan muchas operaciones), da vida a Judith Kuttner, la madre de Amelia Kuttner (Margaret Qualley), una poderosa burócrata que mueve hilos con la gente importante. Afortunadamente, la química brutal entre Crowe y Gosling que domina el film, hace que te olvides de ese pequeño gran lunar. Su intercambio de pullas, donde a veces falta algo de mala uva, nos descubre la comicidad excelente de Ryan que se cae, vomita, llora, grita, nada con las sirenas, y hace mil payasadas que muchas veces su propia hija le cubre.


Es innegable el parecido con Boogie Nights (1997), pero aquí la laca, las corbatas llamativas como baberos y esas paredes de empapelado lisérgico, se unen a una cuidada banda sonora llena de funky y soul de Earth, Wind & Fire, The Temptations o Al Green, que por momentos me recordaba a la banda sonora de Jackie Brown.
En el asunto de los villanos destaca Matt Bomer como John Boy, realmente excelente como malo malísimo, y con sus guiños humorísticos incluidos.
En definitiva un film divertido, con acción y que te hace pasar un muy buen rato en la butaca, de esos días que sales contento del cine.


Os dejo con el tráiler de Dos buenos tipos.