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miércoles, 14 de abril de 2021

Escenas míticas del cine (CLXXIV)


En 1995 Michael Mann dirige Heat, una película cuyo mayor reclamo sería ver por primera vez juntos en rodaje y escenas a Al Pacino y Robert de Niro, que coincidieron en El Padrino II en el reparto, pero no grabaron juntos. Esta es la primera película de la trilogía urbanita de Mann que luego completaría con Collateral y Corrupción en Miami (el film). Aquí Neil McCauley (Robert de Niro) es un experto ladrón cuya filosofía consiste en vivir sin ataduras ni vínculos que puedan constituir obstáculos, si las cosas se complican. Su banda la forman criminales profesionales muy cualificados, que impresionan al detective Vincent Hanna (Al Pacino), un hombre obsesionado con su trabajo que incluso llega a poner en riesgo su vida sentimental. Chris Shiherlis (Val Kilmer) y Michael Cheritto (Tom Sizemore) son los hombres de confianza de Neil, con los que traza y ejecuta el que espera que sea su último golpe antes de desaparecer.
En una escena brutal, la banda ejecuta el robo al banco, pero la policía es avisada a tiempo por un soplón y logran interceptarles cuando están sacando el dinero del banco, produciéndose un tiroteo espectacular.


Os dejo con la mítica escena.

lunes, 15 de junio de 2020

Escenas míticas del cine (CXXXVII)


Este film de Michael Mann es para mi sin duda su obra maestra. Este director que se puso en la escena con El Último Mohicano (1992), que lo había bordado antes en la serie Corrupción en Miami en medio de la década de los 80, y que con Heat (1995) juntó a Al Pacino y Robert de Niro e hizo un excelente film, en esta película, que es un thriller de mucha tensión y acción, simplemente lo borda, teniendo además a un Tom Cruise en estado de gracia con una de las mejores actuaciones que le recuerdo.
Entre Heat, Collateral y la película Miami Vice se conformó lo que se denomina la trilogía urbanita de Michael Mann, tres películas excepcionales, donde ésta para mi, es la mejor.
Michael Mann es un director excepcional y un caso aparte, nada convencional. Se le tilda de moderno, bien, a mi lo que me parece es que sabe aprovechar la actual tecnología para aplicar interesantes texturas al género del thriller (uso de cámaras digitales), pero sin olvidar que su cine contiene ecos clásicos de profunda raíz. Al fin y al cabo, en esa mezcla de clasicismo y modernidad está su éxito, y en esta película, por si fuera poco, una maravillosa dirección de actores. Pero este film sorprende aún hoy, en un visionado 16 años después de su estreno. Max (Jamie Foxx) es un taxista minucioso en su trabajo, que tiene su coche limpio, calcula los traslados con exactitud y conoce todo tipo de clientes a los que lleva, mientras sigue soñando con montar su pequeño negocio de limousinas, es la clave del film. Una noche, mientras realiza su jornada diaria, recoge a tipo llamado Vincent (Tom Cruise), el cual le ofrece 600 dólares por conducir para él el resto del turno de noche, con el fin de poder cerrar un negocio. Max, acepta sin saber que está delante de un asesino a sueldo, que pretende matar a 5 testigos implicados en un caso de drogas.
Pero esta trama va más allá de su sencilla premisa argumental, que aparentemente no pareciera que pudiera dar mucho de si. Pero claro, aquí Tom Cruise, que era la primera vez que hacía de villano en su carrera, está completamente entregado a su personaje y lo borda, olvidándose de su carácter endiosado. Es ahí donde le doy el premio a Mann, que hace que Cruise se olvide de que es Cruise, y da vida a Vincent (nombre recurrente en otros films de Mann). Y todavía la torre de babel crece con la réplica de Jamie Foxx, excelente, en un personaje que irá creciendo a medida que avanza el film, y que tendrá momentos realmente espléndidos.
En una escena brutal, Max es atado al volante por Vincent, mientras este cierra otro de sus cinco encargos. En un momento desesperado pide ayuda desde el callejón en el que está, con tal mala suerte que unos ladronzuelos de poca monta le roban la cartera y un maletín que pertenece a Vincent. Cuando Vincent regresa al taxi, le dice a los ladrones que si es su maletín...


Os dejo con la brutal escena.

domingo, 14 de junio de 2020

Escenas míticas del cine (CXXXVI)


En 1995 Michael Mann dirige Heat, una película cuyo mayor reclamo sería ver por primera vez juntos en rodaje y escenas a Al Pacino y Robert de Niro, que coincidieron en El Padrino II en el reparto, pero no grabaron juntos. Esta es la primera película de la trilogía urbanita de Mann que luego completaría con Collateral y Corrupción en Miami (el film).
Aquí Neil McCauley (Robert de Niro) es un experto ladrón cuya filosofía consiste en vivir sin ataduras ni vínculos que puedan constituir obstáculos, si las cosas se complican. Su banda la forman criminales profesionales muy cualificados, que impresionan al detective Vincent Hanna (Al Pacino), un hombre obsesionado con su trabajo que incluso llega a poner en riesgo su vida sentimental.
En una gran escena el teniente Hanna intercepta en la autopista el coche de McCauley, y este le invita a un café sabiendo quien es al dedillo, que el ladrón acepta. La conversación transcurre tranquilamente como si fueran dos amigos que hablan desde lo personal a lo profesional, teniendo un profundo respeto el uno por el otro, porque son los mejores en lo suyo, aunque ambos estén a distintos lados de la ley, dos caras de la misma moneda. Pero claro, ambos dejan claro también, que no les temblará el pulso llegado el momento.


Os dejo con la mítica escena.

sábado, 10 de septiembre de 2016

Collateral (2004)

Cartel del film

Este film de Michael Mann es para mi sin duda su obra maestra. Este director que se puso en la escena con El Último Mohicano (1992), que lo había bordado antes en la serie Corrupción en Miami en medio de la década de los 80, y que con Heat (1995) juntó a Al Pacino y Robert de Niro hizo un excelente film, en esta película que es un thriller de mucha tensión y acción, simplemente lo borda, teniendo además a un Tom Cruise en estado de gracia con una de las mejores actuaciones que le recuerdo.
Entre Heat, Collateral y la película Miami Vice se conformó lo que se denomina la trilogía urbanita de Michael Mann, tres películas excepcionales, donde ésta para mi, es la mejor.

Tom Cruise & Jamie Foxx

Michael Mann es un director excepcional y un caso aparte, nada convencional. Se le tilda de moderno, bien, a mi lo que me parece es que sabe aprovechar la actual tecnología para aplicar interesantes texturas al género del thriller (uso de cámaras digitales), pero sin olvidar que su cine contiene ecos clásicos de profunda raíz. Al fin y al cabo, en esa mezcla de clasicismo y modernidad está su éxito, y en esta película, por si fuera poco, una maravillosa dirección de actores. No deja de llamarme la atención como embadurna a Mark Ruffalo, que aquí hace de policía, como si fuera un narco, de hecho hasta que no deja claro que es policía, piensas lo contrario.

Mark Ruffalo

Pero este film sorprende aún hoy, en un visionado 12 años después de su estreno. Max (Jamie Foxx) es un taxista minucioso en su trabajo, que tiene su coche limpio, calcula los traslados con exactitud y conoce todo tipo de clientes a los que lleva, mientras sigue soñando con montar su pequeño negocio de limousinas es la clave del film. Una noche, mientras realiza su jornada diaria, recoge a tipo llamado Vincent (Tom Cruise), el cual le ofrece 600 dólares por conducir para él el resto del turno de noche, con el fin de poder cerrar un negocio. Max, acepta sin saber que está delante de un asesino a sueldo, que pretende matar a 5 testigos implicados en un caso de drogas.


Pero esta trama va más allá de su sencilla premisa argumental, que aparentemente no pareciera que pudiera dar mucho de si. Pero claro, aquí Tom Cruise, que era la primera vez que hacía de villano en su carrera, está completamente entregado a su personaje y lo borda, olvidándose de su carácter endiosado. Es ahí donde le doy el premio a Mann, que hace que Cruise se olvide de que es Cruise, y da vida a Vincent (nombre recurrente en otros films de Mann). Y todavía la torre de babel crece con la réplica de Jamie Foxx, excelente, en un personaje que irá creciendo a medida que avanza el film, y que tendrá momentos realmente espléndidos.


La relación que se produce entre ambos personajes es gloriosa. Ambos representan la eterna lucha entre el bien y el mal, Vincent utiliza a Max claramente como vehículo para sus fines, mientras en sus charlas, incluso el malo hará de psicólogo de Max en un alarde, ya que este sabe que nunca conseguirá ese negocio de limousinas (lleva 12 años de taxista) y Vincent se lo echa en cara. Y es ahí, en donde se produce uno de los momentos más memorables para mi, y es que mientras uno ya se ha pasado al otro lado, consciente de los palos que te da la vida, Max se sigue agarrando a una utopía. Ambos son ganadores y perdedores al mismo tiempo. Sin querer, Vincent sacará el lado más salvaje que Max tenía dentro y conocerá el infierno de una ciudad como Los Ángeles.


Con un gusto brutal para los temas que conforman la banda sonora (aquí suena el Shadow on the sun de Audioslave, por ejemplo, que es un pasote), y una fotografía bárbara (muy nocturna aquí), Michael Mann viste su historia compuesta de varias piezas, en las que nunca decae el interés, siempre hay ritmo y se permite el lujo de sorprender al espectador como en la escena del club de jazz, donde no sabes qué va a pasar, aunque algo te imagines. También en esa escena hay un paralelismo entre el estado de la música actual (poca gente va a la sala a escuchar jazz) y las vidas de Vincent y Max, dos tipos que ya no quedan, casi de otro tiempo.
La parábola de los coyotes (animal que se ve en esa ciudad a menudo) deja claro que ambos protagonistas sobreviven en un mundo lleno de peligros.
Mención especial para Javier Bardem, en un papel del tipo (Félix) que encarga los asesinatos y que transmite verdadero pavor. Y por otro Jada Pinkett Smith, la preciosa abogada Annie, que tanto gusta a Max, y que será la última buscada por Vincent, en un desenlace mítico en el metro.


Os dejo con una escena en el taxi, con una de las charlas entre los dos protagonistas en el tramo final, de esta road movie urbana colosal llamada Collateral.

jueves, 18 de agosto de 2016

Escenas míticas del cine (XLVI)


En el año 2006 Michael Mann llevó al cine la famosa serie de TV de los años 80, con diferentes actores, ya que de Sony Crockett hace Colin Farrell, muy convincente y de Ricardo Tubbs el gran Jamie Foxx, la pareja de agentes de la Brigada Antivicio del Departamento de Policía de Miami. En medio de una operación de poca monta, ambos se enteran de un soplo en las altas esferas, que ha provocado la muerte de dos agentes federales y la masacre de una familia por un asunto de drogas. Ambos, autorizados por el Teniente Castillo (Barry Shabaka Henley), deja que la DEA encargue a los dos que trabajen para narcotraficantes hispanoamericanos que exportan grandes cargamentos a EEUU. Inflitrados conocerán a la encargada de las finanzas de un poderoso cártel, Isabella (Gong Li), la cual blanquea e invierte dinero para el narco Arcángel de Jesús Montoya, que interpreta el gran actor español Luis Tosar. Sonny y ella empezarán una relación de amantes con una viaje de Miami a La Habana en fueraborda, un viaje apasionante mientras suena la música de Moby y su tema One of these mornings, un momento de disfrute y relax en medio de una dura investigación.


Os dejo con esta escena ya mítica.


domingo, 26 de abril de 2015

Al Pacino cumplió ayer 75 años.

 
Al Pacino cumple 75 años y lo celebra con el lanzamiento de una nueva película, "La sombra del actor", en la que interpreta a un artista que no pasa por un buen momento. Nada que ver con su carrera: desde su estreno en la gran pantalla, Al Pacino se ha ganado el reconocimiento de ser uno de los tipos más duros del cine.
Lo de Michael Corleone estuvo a punto de fracasar. "Tras la primera semana de rodaje me querían echar", contó Al Pacino poco antes de su 75 cumpleaños, que celebró ayer, en un programa del canal ABC. Hablaba por supuesto de su papel en "El Padrino". Hace más de 40 años Ford Coppola afortunadamente se pudo imponer a la crítica opinión de los productores, que consideraban al italo-americano Alfredo James Pacino demasiado blando para el hijo del capo de la mafia Don Corleone (Marlon Brando).
Hasta 1995 no se volvió a unir con Robert de Niro en Heat, impresionante film con Val Kilmer de tercer espada.


Desde los gritos de El precio del poder: Scarface (1983) al discurso de Pactar con el diablo (1997). Es imposible condensar el carácter de Tony Montana, Michael Corleone o Sonny Wortzik en pocos minutos, aunque sus amenazas y subidas de tono intimidan, pero su mejor arma es la mirada fija y el silencio, que dejó petrificado a Johnny Deep en Donnie Brasco (1997).
Tras toda una carrera jalonada de éxitos hay pocas cosas que le queden por hacer, aunque para muchos siempre estará la duda de cómo sería Han Solo interpretado por Al Pacino, que rechazó pilotar el Halcón Milenario en La guerra de las galaxias. No lo podía hacer todo...
Pequeño en estatura, pero un grande del cine.
 
Os dejo con la escena del robo en Heat dirigida por Michael Mann.