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martes, 26 de noviembre de 2024

Escenas míticas del cine (CCCLXXXIII)


Alberto Rodríguez ya llamó la atención en su día con la buena película Grupo 7 (2012), pero con La Isla Mínima (2014) alcanzó el zénit, cuyo triunfo en los Goya así lo corroboró. El techo estaba muy alto, y eso siempre impone, pero aquí para la realización de este film El hombre de las mil caras (2016), contó con un elenco de actores impresionante y se metió con una historia, donde guión hay de sobra. Ese guión estaba basado en el libro de Manuel Cerdán, cuya adaptación corrió a cargo tanto por el propio director, como por Rafael Cobos. Pero teniendo en cuenta, todo los ríos de tinta que provocó el Caso Roldán en su día, en lo que dio en el clavo Alberto Rodríguez, es sin duda, en huir de parafernalias y efectismos baratos, para mediante un thriller tenso, contarnos qué pasó y cómo pasó, centrándose en la figura de Francisco Paesa.
Ante todo, y ya desde el principio, se nos dice que el film está basado en hechos reales, pero también que como en todo hecho real, siempre hay alguna mentira. Estas palabras las dice Jesús Camoes, interpretado por José Coronado, que es la voz que nos vaya contando paso a paso todos los movimientos que suceden en la historia. Pero, casi sin querer, la cinta en muchos momentos se convierte en un biopic improvisado sobre la figura de Francisco Paesa, interpretado por un fastuoso, como siempre, Eduard Fernández, que a pesar de que su personaje tiene ciertas limitaciones, desde el primer momento consigue que el espectador se enganche a él.
En el lado negativo del film, que alguno tiene, no sé si es un acierto que Camoes cuente la historia, y estemos a expensas de su punto de vista continuamente, y por otro lado, el ritmo, que decae en algunos tramos. La banda sonora de Julio de La Rosa, siempre es acertada, eso si.
Dónde para mi estaba el gran punto fuerte del film, era en describirnos como era la España de los años 90, cuando todo esto sucede, de hecho al principio Camoes nos avisa de que en aquella época no existían los vuelos Low Cost, dato importante, ya que los vuelos en esta historia son claves, y lo dice Jesús Camoes, comandante de vuelo.
Pero ante todo ha de quedar una cosa clara, y es que Francisco Paesa, era un ex-agente secreto del gobierno español (un espía vaya, que como dicen en el film en un momento, no viajaban con pistola, sino con chequera), que fue responsable en los 80 de la operación contra ETA más importante, que casi la desarticula, pero que se vio envuelto en un caso de extorsión a una testigo del caso de los GAL, lo que le obligó a huir del país, aparte de que nunca se le pagó lo prometido por su trabajo estrella contra la banda terrorista. Cuando regresa está arruinado, pero recibe la visita de Luis Roldán (Carlos Santos), ex Director de la Guardia Civil, y su mujer Nieves Fernández (Marta Etura), que le ofrecen un millón de dólares para salvar los 1500 millones de pesetas que aquel hombre calvo y con barbas, había sustraído del erario público.
Precisamente en una escena mítica, Camoes narra como ese dinero da vueltas por el mundo, Singapur, Ginebra, Franckfurt, Londres, para ocultarlo, hacer el helicóptero que se decía, y el propio Roldán en el escondite que Paesa le ha buscado le pregunta que donde está ese dinero y le dice que en Singapur y que está seguro (no lo volvió a ver, obviamente).


Os dejo con la mítica escena.

lunes, 15 de noviembre de 2021

El crack cero (2019)

En 1981 se estrenó "El Crack", una muy buena película de cine negro dirigida por José Luis Garci, donde Alfredo Landa encarnaba de manera impecable a Germán Areta, un detective privado taciturno y a la vez impecable y duro en su trabajo, pero con un lado tierno y sensible en sus relaciones sentimentales. El director haría la segunda parte en 1983, algo por debajo, pero de mucha dignidad, y que parecía sería la que cerraría la saga. Por sorpresa Garci anunciaba en 2017 que estaba preparando una precuela, que al final salió a la luz en 2019. En aquellas películas antiguas, estaban muy claros varios de los rasgos del director, es decir, el gusto por el cine negro, el boxeo, el fútbol, la música de Cole Porter, etc., y en esta precuela se echa (siempre en blanco y negro) la mirada atrás, al pasado, en todos los sentidos, teniendo como escenario el Madrid de 1975, justo cuando muere el dictador y se inicia esa época incierta que acabó llamándose transición.

Aquí la historia nos cuenta que un sastre afamado llamado Narciso Benavides se había supuestamente suicidado meses atrás, hasta que llega a la oficina de Areta una misteriosa y atractiva mujer casada llamada Remedios, que le propone investigar esa muerte. Germán es un prestigioso ex-policía de la Brigada Criminal que ahora es detective privado. La mujer es la que está convencida, ya que era su amante, de que no hubo suicidio, si no que fue un asesinato en toda regla, por lo que decide contratar al detective. Se inicia la investigación, y para Areta la gente sólo mata por dinero o amor, pero en este caso concreto la propia investigación le irá descubriendo más motivos y a su vez los sospechosos se van agolpando, todos ellos con razones para querer quitar del medio al sastre, cuya vida era de lo más convulsa.

Garci, para el papel de Germán Areta, eligió al magnífico Carlos Santos, que realiza un trabajo soberbio (aunque su caracterización me haga verle como un joven Torrente), dando esa naturaleza de personaje seco, directo y que rara vez muestra sus emociones, pero cuando la vida le asesta un golpe fuerte, acaba saliendo toda su esencia, buen sucesor de Alfredo Landa. El director para el papel del Moro puso a Miguel Ángel Muñoz (ese papel que hacía Miguel Rellán de manera sublime en las cintas antiguas) y sale muy airoso, le pone mucho talento a su interpretación. Pedro Casablanc es un actorazo y borda su papel de Don Ricardo (el único que llama Piojo a Areta, ya que le conoce desde pequeño al ser amigo de su padre). Luisa Gavasa haciendo de Moli, la secretaria de Germán está perfecta, al igual que Patricia Vico tremenda en su papel de Remedios, la clienta. Cayetana Guillén Cuervo hace de Conchita alias "Mesalina" y sale en una escena, pero deja su impronta, como organizadora y dueña de la casa donde se celebran timbas de póker (juego clandestino) y hay prostitutas... Pero quisiera destacar a María Cantuel en el papel de Adela, la novia de Germán, que participa poco pero brilla de una manera especial, gran revelación, con sus detalles de los perfumes y esa relación tan bonita que mantiene con él, gran química con Carlos Santos. Muy destacable también el papel de Raúl Mérida como la estrella del rock Johny Olas, muy convincente.
De esas frases que se te quedan (esta película tiene muchas) es aquella que Germán le comenta al Moro comiendo, cuando le dice que habla mucho y esta profesión la de detective es "Zapato cómodo y paciencia, mucha paciencia".


En definitiva, y sin esperarlo, una enorme película, de las mejores españolas de ese año con un gran arranque, un pequeño bajón en la parte central (el ritmo a veces se pausa demasiado) y recupera brío hacia la parte final para terminar de manera excelente.

Os dejo con el tráiler del film.

domingo, 25 de septiembre de 2016

El hombre de las mil caras (2016)

Cartel del film

Alberto Rodríguez ya llamó la atención en su día con la buena película Grupo 7 (2012), pero con La Isla Mínima (2014) alcanzó el zénit, cuyo triunfo en los Goya así lo corroboró. El techo estaba muy alto, y eso siempre impone, pero aquí para la realización de este film, ha contado con un elenco de actores impresionante y se ha metido con una historia, donde guión hay de sobra. Ese guión está basado en el libro de Manuel Cerdán, cuya adaptación ha corrido a cargo tanto por el propio director, como por Rafael Cobos. Pero teniendo en cuenta, todo los ríos de tinta que provocó el Caso Roldán en su día, en lo que ha dado en el clavo Alberto Rodríguez, es sin duda, en huir de parafernalias y efectismos baratos, para mediante un thriller tenso, contarnos qué pasó y como pasó, centrándose en la figura de Francisco Paesa.


Ante todo, y ya desde el principio, se nos dice que el film está basado en hechos reales, pero también que como en todo hecho real, siempre hay alguna mentira. Estas palabras las dice Jesús Camoes, interpretado por José Coronado, que será la voz que nos vaya contando paso a paso todos los movimientos que suceden en la historia. Pero, casi sin querer, la cinta en muchos momentos se convierte en un biopic improvisado sobre la figura de Francisco Paesa, interpretado por un fastuoso, como siempre, Eduard Fernández, que a pesar de que su personaje tiene ciertas limitaciones, desde el primer momento consigue que el espectador se enganche a él.
En el lado negativo del film, que alguno tiene, no sé si es un acierto que Camoes cuente la historia, y estemos a expensas de su punto de vista continuamente, y por otro lado, el ritmo, que decae en algunos tramos. La banda sonora de Julio de La Rosa, siempre es acertada, eso si.


Dónde para mi está el gran punto fuerte del film, es en describirnos como era la España de los años 90, cuando todo esto sucede, de hecho al principio Camoes nos avisa de que en aquella época no existían los vuelos Low Cost, dato importante, ya que los vuelos en esta historia son claves, y lo dice Jesús Camoes, comandante de vuelo.
Pero ante todo ha de quedar una cosa clara, y es que Francisco Paesa, era un ex-agente secreto del gobierno español (un espía vaya, que como dicen en el film en un momento, no viajaban con pistola, sino con chequera), que fue responsable en los 80 de la operación contra ETA más importante, que casi la desarticula, pero que se vio envuelto en un caso de extorsión a una testigo del caso de los GAL, lo que le obligó a huir del país, aparte de que nunca se le pagó lo prometido por su trabajo estrella contra la banda terrorista. Cuando regresa está arruinado, pero recibe la visita de Luis Roldán (Carlos Santos), ex Director de la Guardia Civil, y su mujer Nieves Fernández (Marta Etura), que le ofrecen un millón de dólares para salvar los 1500 millones de pesetas que aquel hombre calvo y con barbas, había sustraído del erario público.


Aquí es donde Paesa ve una oportunidad de oro (nunca mejor dicho) de vengarse del gobierno que tan mal le trató. Es entonces, cuando empieza a maquinar, lo que será una operación magistral en la que será imprescindible la colaboración de su inseparable (y mujeriego) Jesús Camoes. Aparte de todo esto, es encomiable la radiografía que el director hace de Paesa, y de su vida, que no es nada sencilla, siempre de un lado para otro, y con una relación con su mujer Gloria, con la que intenta volver, y lo llega a conseguir, aunque por poco tiempo.
Pero en la descripción de todo este rocambolesco plan de la huída de Roldán, es innegable el toque de humor que Rodríguez le imprime al film, y que para mi le hace tan ameno. Roldán estuvo muchos meses en París, y su situación era tan desesperada, que incluso pensó suicidarse, ya que su mujer estaba encarcelada en España y esperaba un hijo. Una frase que no se me olvidará del propio Roldán es: "Yo hice lo que hacen todos..." entre sollozos.


Lo que es otro acierto brutal, es en la elección de los actores, y no sólo por la calidad de los mismos, sino también por su parecido con los originales, empezando por el propio Eduard Fernández, caracterizado como Francisco Paesa de manera soberbia. Pero también Carlos Santos, que podría pasar por un Roldán sin problemas, aunque el caso más alucinante bajo mi punto de vista es el de Juan Alberto Belloch (Luis Callejo), ministro de justicia e interior, al que llamaban "El chófer de Drácula" y cuyas altas miras y el no tener escrúpulos, le llevaron a un callejón sin salida. Emilio Gutiérrez Caba, otro espía, que avisa en dos ocasiones a Paesa de su frágil situación, aparece en los momentos clave.


En definitva, una película donde se deja claro que en esa época, en este nuestro país, lo que primaba era ser un mentiroso, opaco, vil, y compartir portadas de revistas con toreros, futbolistas o folclóricas (muchos de ellos también con sus chanchullos que saldrían más adelante), y del que desgraciadamente a día de hoy vivimos su alargamiento y extensión, favorecido por una prensa voraz también. En esa España, un tipo como Mr. Paesa era el más listo de la clase, aunque siempre moviéndose en una delgada línea.

Os dejo con el tráiler.