En 1995 William Friedkin, famoso director de El Exorcista, dirige Jade, una película con semejanzas con Instinto Básico de Paul Verhoeven, que había salido tres años antes, a esto pudo contribuir que el guionista era el mismo, es decir, Joe Estherzas. Se trata de un thriller con un buen ramillete de ingredientes de lo más duro del género, a saber, sexo, dinero, poder, corrupción, engaño, etc.,
David Corelli (David Caruso), el ambicioso ayudante del fiscal de San Francisco, asiste como invitado a la elegante fiesta que dan sus amigos Matt Gavin (Chazz Palminteri), un famoso abogado, y su mujer Trina (Linda Fiorentino), una seductora psiquiatra. Allí Corelli recibe una llamada acerca de un conocido millonario que ha sido brutalmente asesinado en su casa, y sin que el asesino haya sido capturado. En el lugar del crimen, Corelli encuentra un pequeño camafeo con la palabra Jade. A partir de ahí la investigación de Corelli intentará atar cabos.
La banda corría a cargo de James Horner, que en esa época estaba hasta arriba de composiciones de bandas sonoras y aquí volvía a estar brillante.