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lunes, 7 de octubre de 2019

Joker (2019)


Una de las películas más esperadas del año era, sin duda, Joker, el spin-off dirigido por Todd Phillips, y protagonizado por Joaquin Phoenix. Antes de nada, decir que el actor se ha dedicado en cuerpo y alma al personaje, adelgazando y cambiando su fisonomía de manera bestial. Debía interpretar a un villano trastornado y loco, de risa enfermiza, y todo eso lo hace de manera sublime, pero además y por si fuera poco, aquí se explica la génesis de este personaje, y le ha dado una personalidad tan brutal, que en el recuerdo quedan Jack Nicholson, Heath Ledger o Jared Leto, a los que ha superado, cosa que no era nada sencilla, sobre todo en el caso de los dos primeros. La mimetización de Phoenix con el personaje es tal, que no se te ocurre en ningún momento separarlos.


La historia nos narra la vida de Arthur Fleck, que vive en Gotham (muy neoyorkina por cierto) y cuya única motivación, según dice, es hacer reír a la gente. Trabaja haciendo de payaso en varios trabajos, pero sus problemas mentales y sus actitudes raras hacen que la gente le vea como un bicho raro, así acaba despedido y repudiado por la sociedad, e incluso se le niega la ayuda social por recortes del ayuntamiento, y por tanto su tratamiento médico. Pero su gran sueño es actuar como cómico ante el público, aunque todo se va complicando con una serie de trágicos acontecimientos, lo que hará que su violencia interior y su ira salga y aflore contra la sociedad que le repudia.


Una de las cualidades más impresionantes del film es que es clásico y moderno a la vez, por un lado nos aporta cosas del cine antiguo, detalles clásicos como el cine donde proyectan a Chaplin, la viola que suena en la banda sonora, muy barroco, o las letras de los títulos, clásicas. Pero por otro lado, las modernidades de una ciudad despiadada y fría como Gotham, que intenta ser más humana, están perfectamente reflejadas. En otro orden, el director sabe utilizar los recursos del flasback o los sueños mentales del protagonista para inventar escenas realmente impactantes. Pero lo mejor de todo, es la libertad que la cinta posee, en la que acaba reinando la anarquía que el propio protagonista propugna. Pero no quiero llevar a engaños, Joker es una película difícil, no resulta cómoda, por así decirlo, y esa es otra de sus grandes virtudes.


Ni que decir tiene que Joaquin Phoenix está de Oscar y en su mejor momento profesional, dando rienda suelta a su genial improvisación, dejando imágenes y fotogramas de difícil olvido. Otra cuestión es que esta película dista bastante de la factoría Hollywood, no prima el espectáculo, y eso es algo que hoy en día se agradece por los que amamos el cine. La cuestión está en si Joker es tan atrayente, que puede provocar, y de hecho hace que mucha gente le siga y lo considere un revolucionario antisistema y un líder que lucha contra todo tipo de injusticias, sin olvidarnos de que está muy tocado mentalmente y es un peligro constante. En ese sentido la manera de tratar la violencia en el film, me parece muy importante, teniendo escenas salvajes.
Por supuesto hay actores de reparto de un nivel extraordinario, está un tremendo Robert de Niro, que da vida a un presentador cómico de televisión, Frances Conroy que es Penny Fleck, la madre de Arthur o Brett Cullen haciendo de Thomas Wayne, padre del futuro Batman.


Un film que hacía falta, llevamos mucho tiempo admirando a superhéroes perfectos y sus aventuras adecentadas de lujo, ya era hora de un puñetazo cinéfilo de este calibre.

Os dejo con el tráiler.

lunes, 29 de octubre de 2018

First Man (El Primer Hombre) (2018)


Damien Chazelle, director de Whiplash y La La Land cambia aquí el registro y se adentra en todo el proceso que se llevó a cabo en los años 60 para que los Estados Unidos llevaran una nave tripulada a la superficie lunar, comandados por Neil Armstrong, protagonizado por Ryan Gosling. La película, tratando como lo hace, un tema muy importante y delicado a la vez, tiene para mi dos fallos principales, primero la larga duración y luego la poca expresividad de Ryan Gosling en la interpretación de Neil Armstrong, incluso si se me apura carece de un ritmo decente.


La película está basada en una novela de James R. Hansen, que explora el sacrificio y el precio que representó, tanto para Neil Armstrong como para EEUU, una de las misiones más peligrosas de la historia. La misión de la NASA era llevar al primer hombre a la luna, cosa que consiguieron el 21 de julio de 1969, cuando Neil pisó a superficie lunar. En el film se narran todos los procesos previos, desde 1961 hasta 1969, hasta la salida del Apolo XI en dirección a la luna.
Sin embargo, la naturaleza reservada de Armstrong (muy influenciado por la muerte de su hija) hace que la película tenga momentos realmente lentos y sin chispa ni ritmo.


Claire Foy hace de la esposa de Neil, un papel realmente difícil y del que sale muy airosa por su esfuerzo, una mujer que sufre en silencio el hermetistmo de su marido, hasta que estalla. 
Todo el proceso previo para conseguir la preparación adecuada de la tripulación del Apollo XI, son demasiado largos y se comen muchos minutos de pantalla. Por otro lado el momento estelar debería ser cuando Neil y sus compañeros tocan la luna por primera vez, las míticas palabras del protagonista suenan sin transcendencia, nada del otro mundo.


En definitiva estamos ante una buena película, que trata un hecho histórico, pero cuyo fallo es la monotonía narrativa, que hace que no sigas el film con cierta atención. 
La situación de todos los pilotos que participaron en el proyecto es parecida, pero al centrarse en Ryan Gosling que está como inexpresivo, da a entender que sus problemas eran los del resto.
Técnicamente eso si, Chazele borda el film con recursos de buen director, como en los despegues de los pilotos en las cápsulas y ver como se vivía aquello.


Os dejo con el tráiler del film.

jueves, 16 de marzo de 2017

Kong: Skull Island (2017)

Cartel del film

Muchos de vosotros pensaréis que ya está aquí otra vez la historia de King Kong, que ya no saben como darle más vueltas y demás. Bien, como todo el mundo sabe, la historia de Kong, el Rey Kong, ese gorila gigante de ternura y amor también enormes, siempre perseguido y víctima de la estupidez humana que no le entiende ni le comprende, nace con su primera película en aquella mítica cinta en blanco y negro de 1933 dirigida por Merian C. Cooper y Ernest B. Shoedsack. Con el paso de los años ha tenido remakes, secuelas y diferentes versiones. Aquí la diferencia con respecto a las otras, reside en la época en la que se centra, los años 70.


En la primera escena vemos como dos pilotos, uno americano y otro japonés caen en una isla desconocida y perdida en plena Segunda Guerra Mundial, y perciben la presencia del gorila. Años más tarde, en 1973, justo cuando está acabando la Guerra de Vietnam, un variopinto grupo de exploradores intrépidos encabezados por Bill Randa (John Goodman), que consigue el dinero y el permiso del senador correspondiente, se une a un grupo de soldados reclutado para viajar a una misteriosa Isla del Pacífico con tormentas continuas y sólo vista por imágenes de satélite. En ese grupo se encuentran James Conrad (Tom Hiddleston), el teniente coronel Packard (Samuel L. Jackson) y una fotoperdiodista (Brie Larson).


Una vez allí, al adentrarse en tan fascinante isla, y dejar sus huellas en formas de bombas rastreadoras, se encontrarán con que están invadiendo los dominios de Kong, el gorila gigante que domina esa parte del mundo, que arremete contra todos los helicópteros.
Marlow (John C. Reilly), aquel piloto de la escena inicial, y que vive en la isla desde entonces con los aborígenes del lugar, esperando la venida de alguien, será quien les enseñe los secretos de la isla, además de dar a conocer al resto de la fauna y monstruos que lo habitan. Por cierto el único personaje que está bien desarrollado y tiene una tremenda historia bien contada.
Es más que evidente, que este film se aparta bastante de la más tradicional historia de Kong y crea la suya propia con una excelente puesta en escena, pero con unos personajes, que sinceramente están muy poco trabajados.


Pero aquí si que hay algo en lo que se incide, y que siempre ha rodeado la historia, y es que la presencia del gorila en la isla, el único superviviente de su especie, consigue un equilibrio ecológico en la misma, poco entendible para mentes militares, como la del Coronel Packard que le ve como un enemigo. Es gracias a su lucha contra otros monstruos de la isla, como el enorme gorila hace que el ecosistema de la misma perdure, y haga vivir en paz y armonía a los habitantes de la misma que le tienen venerado como a un Dios, ya que les protege continuamente. Es el lugar donde mito y ciencia se encuentran, como dice el personaje de John Goodman.


Por parte del director Jordan Vogt-Roberts, juega muy bien con el material y el presupuesto que Warner le pone entre manos, y lo aprovecha, centrando sus esfuerzos en lo visual, teniendo en cuenta que en lo argumental había poca chicha. La presencia de Kong, y su lucha no solo con el pequeño ejército comandado por Packard, sino también con los monstruos que pueblan el lugar, está perfectamente visualizado, con gran uso de los colores, excelente fotografía, detalles ambientales y demás, con referencias y guiños a Apocalipse now por ejemplo, incluso también con la banda sonora, muy de la época en cuestión.
También la presencia femenina de Brie Larsen y su roce cariñoso con Kong recuerda mucho a la cinta original, algo que lógicamente debía de suceder.


Así nos encontramos ante una película muy divertida, que nunca te aburre y con la que disfrutas enormemente con sus efectos especiales, para hacer olvidar a unos personajes algo paupérrimos que cuando tienen la oportunidad de salir a flote, lo tiran por la borda.

Os dejo con el tráiler de la película.

jueves, 6 de febrero de 2014

American Hustle (2013)

Cartel del film
 
 
La gran estafa americana es un thriller dramático que cuenta la historia de un brillante no, brillantísimo estafador de finales de los años 70, Irving Rosenfeld (Christian Bale), que junto a su astuta, seductora y amante compañera Sydney Prosser (Amy Adams), se ve envuelto en un caso cuya salida es estar obligado a trabajar para un tempestuoso y ansioso de altos vuelos, agente del FBI, Richie DiMaso (Bradley Cooper). DiMaso le arrastrará al mundo de la política y la mafia de Nueva Jersey, un mundo tan atractivo como peligroso, dónde no todo es lo que parece y el engaño y la estafa están a la orden del día.
En el film se habla de corrupción y mezquindades, pero ante todo, de personas con profundas heridas, que buscan una salida con la verdad por delante ante tanta mentira.

Christian Bale


La actuación de Christian Bale es realmente asombrosa, curiosamente un actor que en una de sus primera películas, El Maquinista, adelgazó casi hasta quedarse en los huesos, aquí engordó y bastante, para interpretar a Irving, un personaje que debe luchar contra una cantidad de situaciones que le generan las personas que tiene a su alrededor, entre ellas su mujer Rosalyn (Jennifer Lawrence) que acaba convirtiéndose en una histérica de la que sorprendentemente Irving no puede deshacerse ya que tienen un hijo en común, el agente del FBI que le mete en situaciones cada vez más difíciles, su auténtico amor Sydney, con la que tiene idas y venidas pero cuyos planes están claros desde el principio, todas ellas manejadas con suma inteligencia y habilidad lo que le lleva a salir finalmente airoso de todas ellas y con dignidad. Además es el que te va contando la historia, una voz en off a lo largo del film.

Bradley Cooper & Christian Bale


Por otro lado, DiMaso, interpretado por Bradley Cooper es al final el personaje con el que más te has reído en toda la película, pero curiosamente el personaje del que al final se ríen todos, ya que su ansia de conseguir las más altas cotas en la investigación y de trincar a políticos y mafiosos terminan siendo llevadas al traste por la pareja en la que él confió, pero que supieron ser más listos que él. Inolvidable escena la de Bradley con rulos en la cabeza, negando su presunta relación con una mujer del gusto de su madre.
Jeremy renner también está tremendo interpretando a Carmine Polito, el alcalde del que Irving se hace muy amigo, y que realmente paga más platos rotos de los debidos.


Jennifer Lawrence & Amy Adams


 
Las actrices principales Amy Adams y Jennifer Lawrence están espectaculares. Amy lo borda, no solamente porque es una mujer de rompe y rasga, ojo no de las que la ves y te caes para atrás, pero si de esas actrices que sabe vestir, ponerse tacones, moverlos, mover el cuerpo, las caderas, y tener una mirada de esas que se te quedan grabada, a parte de interpretar un papel clave en toda la película, toda ella en si es una farsa, con su cara de ángel, es capaz de engañar a cualquiera. En el caso de Jennifer borda un personaje nada fácil, con altos y bajos, contradicciones, lucha interiores, relaciones difíciles con su entorno, impredecible y a veces loca y que ella consigue llevar de la mejor manera, comiéndose ella las escenas.

Amy Adams
 
  
Estamos ante una comedia con mucho peligro, podríamos decir. De ahí que la breve aparición de Robert De Niro, que ni siquiera aparece en los créditos, sea fundamental, y diré porqué, ya que esa parte me ha recordado mucho a películas de Scorsese (Uno de los nuestros sobre todo y también algo de Casino, claro) dónde siempre había una historia de redención, pero no es una imitación, sino una influencia y en la película queda como un gran guiño al maestro.
De la banda sonora decir que me ha encantado, con temas setenteros de gran calidad y temas de jazz como el de Duke Ellington clave en como se conocen Irving y Sydney.
 
Os dejo con el tráiler del gran film.