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miércoles, 25 de septiembre de 2024

Escenas míticas del cine (CCCLXVIII)

Don Siegel dirige en 1979 La Fuga de Alcatraz, desarrollándose en San Francisco en 1960, donde Frank Lee Morris (Clint Eastwood), un preso muy inteligente que se ha fugado de varias prisiones va a parar a la cárcel de máxima seguridad de Alcatraz, situada en la isla rocosa en medio de la Bahía de San Francisco. Esta cárcel existió realmente (de hecho el film, está rodado allí). Esta prisión federal se extendía sobre los dos kilómetros cuadrados de la isla y funcionó desde 1934 hasta 1963, y en ella cumplieron condena gente como Al Capone, James 'Whitey' Bulger, Alvin Karpis o Robert Franklin Stroud (también conocido como "El hombre pájaro"). A pesar de que nadie había conseguido evadirse de esta fortaleza, Frank y otros reclusos intentan preparar minuciosamente un plan de fuga. 
La intensidad narrativa del film dentro de una historia que cautiva, hace que te metas en la fuga y quieras formar parte de ella, que cómo es lógico tiene sus altos y bajos y momentos complicados.
En una mítica escena, casi al inicio del film, Frank es recibido por Arthur Dollison, el Alcaide, al que da vida un extraordinario Patrick McGoohan y que es bastante cruel. Dicho Alcaide le deja claro desde el inicio la vida que va a tener dentro de la prisión, y sobre todo que no va a conseguir escapar de ella, mientras le va contando todo eso utiliza un cortauñas, cuando lo deja de utilizar hay dos en el plato, y cuando Frank abandona su despacho solo hay un cortauñas, a la vez que el Alcaide ve que el recluso tiene un coeficiente de inteligencia superior...


Os dejo con la mítica escena.

domingo, 31 de julio de 2022

Escenas míticas del cine (CCXXXVIII)

En 1996 Joel Schumacher dirige Tiempo para matar, una mezcla de drama y thriller con el tema del racismo como principal protagonista. La historia nos cuenta como en un tranquilo pueblo de Mississippi, dos jóvenes borrachos y sedientos de fiesta violan salvajemente a una niña negra de diez años que venía de comprar comida de una tienda. La mayoría blanca de la ciudad se muestra horrorizada ante tal crimen. Carl Lee, el padre de la niña al que da vida Samuel L. Jackson, decide tomarse la justicia por su mano y mata a los violadores de su hija, cuando estos se dirigen detenidos a la vista preliminar. Mientras, la tensión va creciendo por momentos, reaparecen en las calles las cruces del Ku Klux Klan, pero además hay un duelo de abogados y a la vez actores de alto nivel, por un lado Jake Brigance, interpretado por un gran Matthew McConaughey, es un joven abogado blanco que decide defender a Carl Lee, intentando salvar la vida de su defendido, pero al final también la suya y la de su familia. En el otro el fiscal del estado Rufus Buckley al que da vida Kevin Spacey que está sublime. Patrick McGoohan interpreta al juez Omar Noose que es el encargado de impartir justicia.
En una escena mítica al principio del juicio se muestran los alegatos de acusación y defensa y Brigance pide la inocencia de su cliente por enajenación mental.


Os dejo con la escena.

sábado, 26 de octubre de 2019

Escenas míticas del cine (CVII)


Tras su prometedor debut en la dirección con la modesta y de buenas intenciones "El hombre sin rostro" de 1993, Mel Gibson, se arriesga con una superproducción poco frecuente en los 90.
Dirige en 1995 un drama histórico y épico de 3 horas, dónde la fuerza, el ritmo y el romanticismo son su bandera acerca de un héroe independiente escocés de principios del siglo XIV, William Wallace. Su relato de gloria y libertad, sus grandes escenas de acción, y la gran actuación de los actores elegidos, le hicieron llevarse varios Óscars (mejor película, director, fotografía, sonido y maquillaje) y arrasar en taquilla.
Hoy quiero destacar la escena de la venganza, que proviene cuando Wallace se enamora de Murron (una estupenda y algo desaprovechada Catherine McCormack) y ambos viven una historia de amor casi mística, con cruel asesinato de ella incluido. El inglés que regenta la zona al matarla, no intuye lo que se le viene encima, ya que a partir de ahí este escocés se comprometerá en la lucha contra esa opresión inglesa en favor de un estado escocés libre. Y lo empieza con esa venganza, barriendo el destacamento de su zona y practicando lo mismo a su jefe, que le hizo a su novia, ojo por ojo.


Os dejo con esa escena mítica.

viernes, 24 de marzo de 2017

Escenas míticas del cine (L)


Tras su prometedor debut en la dirección con la modesta y de buenas intenciones "El hombre sin rostro" de 1993, Mel Gibson, se arriesga con una superproducción poco frecuente en los 90.
Dirige en 1995 un drama de 3 horas, dónde la fuerza, el ritmo y el romanticismo son su bandera acerca de un héroe independiente escocés de principios del siglo XIV, William Wallace. Su relato de gloria y libertad, sus grandes escenas de acción, y la gran actuación de los actores elegidos, le hicieron llevarse varios Óscars (mejor película, director, fotografía, sonido y maquillaje) y arrasar en taquilla.
En una escena impagable, Longshanks, el Rey Eduardo I de Inglaterra, viene de regreso de Francia donde viene de luchar para ampliar sus posesiones, y se encuentra con que la rebelión que viene desde el Norte, encabezada por William Walace (Mel Gibson), ha llegado a York y la han saqueado, primer gran bastión de la zona. El rey inglés, interpretado por un soberbio Patrick McGoohan pregunta a su hijo, que ha ocupado su lugar en su ausencia, El Príncipe Eduardo (Peter Hanly) cuales han sido sus medidas ante tales acontecimientos, a lo que dice de forma asustada y temerosa que "he ordenado hacer levas, señor...", justo en ese momento viene un correo urgente de York con una cesta donde viene la cabeza cortada del sobrino del rey, que estaba al mando de aquella ciudad. Entonces se produce una situación, en la que Phillip (Stephen Billington), el recién nombrado consejero supremo del príncipe, dice al Rey que detendrán a Wallace, a lo que el rey responde "¿quién es esta persona que me habla como si yo necesitase de su consejo?" a lo que inmediatamente se pone a hablar con él, hasta que le tira por la ventana al vacío. Así se las gastaban en la Edad Media para mantener un reino.


Os dejo con esta mítica escena.

lunes, 11 de marzo de 2013

Escenas míticas del cine (VI)



Tras su prometedor debut en la dirección con la modesta y de buenas intenciones "El hombre sin rostro" de 1993, Mel Gibson, se arriesga con una superproducción poco frecuente en los 90.
Dirige en 1995 un drama de 3 horas, dónde la fuerza, el ritmo y el romanticismo son su bandera acerca de un héroe independiente escocés de principios del siglo XIV, William Wallace. Su relato de gloria y libertad, sus grandes escenas de acción, y la gran actuación de los actores elegidos, le hicieron llevarse varios Óscars (mejor película, director, fotografía, sonido y maquillaje) y arrasar en taquilla.

Del film destaco una de sus mejores escenas, cuando William Wallace antes de luchar contra los ingleses, arenga a sus huestes en el campo de batalla.
"Hijos de Escocia... soy William Wallace..."