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domingo, 24 de septiembre de 2017

Kingsman: The Golden Circle (2017)


Matthew Vaughn vuelve a dirigir la secuela de Kingsman: Servicio Secreto (2014) que como dije en su día era un film muy bueno, tremendamente eficaz y de una diversión y ejecución fantásticas, además de incluir la flema británica como hilo conductor del humor, siendo un complemento perfecto a las violentas escenas que allí se veían, y convirtiéndose en una especie de reinvención del Agente 007, con distintas características que provienen del cómic obviamente.
Pero el problema de esta continuación, es que, primero y ante todo le sobra metraje, segundo es que pierde definición al querer abarcar mucho de el juego de espías y contraespías, y sobre todo necesita resucitar a personajes que damos por muertos en la primera entrega para salvar esta segunda.


Taron Egerton que en la primera película salía como una nueva estrella, aquí queda disipado, Colin Firth está media película viendo mariposas hasta que recupera la memoria a pesar de haber perdido un ojo, pero ante todo hay demasiados buenos actores a los que no se les saca partido, Channing Tatum, Jeff Bridges y Halle Berry están muy limitados, solo Pedro Pascal da algo de luz con un personaje que tiene cierta enjundia y co o no, Mark Strong sigue estando sublime.
Por si fuera poco el argumento, con una Julian Moore eficiente haciendo de villana, es de lo más ramplón, aunque no exento de críticas soterradas el tema de la legalización de las drogas y al papel del Presidente de los Estados Unidos en casos de emergencia nacional, pero ambas cosas se van mucho de la idea original de esta saga.


Con un comienzo arrebatador con la primera batalla por Londres, parecía que íbamos a ver una segunda parte gloriosa, pero ahí se queda todo, la desparición de sitios clave de Kingsman, les hará recurrir a sus primos americanos de Kentucky, que les darán un cable muy importante y unirán fuerzas para reestablecer el equilibrio, que Poppy la malvada ha conseguido desestabilizar y poner en jaque incluso a la Casa Blanca. También hay que decir que la flema británica de la primera parte, muy disminuida aquí, da paso a un humor más convencional pero no falto de toque ácido, que en muchos momentos queda bien empastado.


Eso si, las escenas de acción con esa cámara que se mueve sin parar, sigue siendo utilizada pero sin llegar a impactar como lo hizo en la primera (la escena de la iglesia baptista no es superada ni en sueños), y realmente todas pierden si se compara a la primera entrega, a la que por cierto se hace referencia en demasiadas ocasiones, con quizás más flasbacks de los deseados. De hecho la intrascendencia de esta segunda parte se ve acentuada con la presencia de un Elton John exagerado, que hace gracia en varios momentos, pero llega incluso a cansar, y del que nadie se cree que lanze patadas voladoras a tenor de su físico.


En definitiva, para mi esta segunda parte en términos generales que viene sobrando, su largo metraje hace que el ritmo se resiente y mucho, de hecho hay fases que mientras la película sigue estás ya pensando en como va a ser el final, porque te lo imaginas. Desde luego que aquellos que nos convertimos en fans de la primera entrega nos hemos divertido con la segunda, pero ya, no llega ni de lejos al nivel de su predecesora, simplemente porque no arriesga mostrando cosas nuevas, explota lo sabido de la primera, donde poco hay ya más que rascar.



Os dejo con el tráiler de esta segunda entrega.

viernes, 17 de febrero de 2017

The Great Wall (2017)

Cartel del film

La Gran Muralla está dirigida por Zhan Yimou, director entre otras de Las Flores de la Guerra, Amor bajo el espino blanco o La Maldición de la flor dorada, aquí maneja una película de ciencia ficción, fantasía, acción, aventuras y embadurnado con algo de historia. Es la producción más cara hecha en China, pero eso si, ha contado con estudios y dinero procedente de Hollywood, una colaboración yanki-china, que no sé si al amigo Trump le gustará demasiado. El caso es que el despliegue es enorme, y se han buscado también actores de peso para la cinta, Matt Damon, Andy Lau, Pedro Pascal, Jing Tian, Zhang Hanyu y Willem Dafoe.
Me chirría tanto guionista, tres en una sola película, americanos todos eso si, que parte de una historia perpetrada por otros tres.


Todo se ambienta en la China del Siglo XV, mientras se construye la que será la muralla más grande y larga del mundo, los soldados que llegan allí, muchos de ellos mercenarios, en busca de la pólvora negra, deben convivir y ayudar a los oriundos. Pero hay un secreto, y es cuando los foráneos descubren que la edificación no sólo vale para defenderse de los vecinos mongoles, sino también y sobre todo, sirve como barrera para resguardarse de una amenaza mayor, algo sobrenatural e inhumano. Ese misterioso fenómeno, será una auténtica pesadilla contra la que tendrán que luchar y sufrir la llamada Orden sin nombre, que gobierna y defiende la muralla.



Aquí observamos en la narrativa algo muy curioso, y es lo pronto que el hombre blanco se convierte en líder y héroe de una civilización que está en peligro de ser extinguida por una fuerza mayor. William (Matt Damon), se cepilla a un monstruo y asciende a salvador al cargarse a otros dos en el asedio. Pero a diferencia de otros protagonistas anteriores, comparte la gloria con sus semejantes chinos, en vez de quedarse con toda para él. Hasta allí llegó acompañado por Tovar (Pedro Pascal), otro mercenario español, mezcla de valiente y cobarde, pero con agudas frases cómicas como "No me alisté para esto", "Tengo hambre" u otras...
Allí coinciden con Ballard, un personaje que en 25 años ha sido incapaz de salir de allí, y ve en ellos la oportunidad para escaparse.


Pero lo mejor de este film sin duda, es la maestría que demuestra el director a la hora de describir la organización del ejército que defiende la muralla, y todas las escenas de batalla y acción, rodadas con una pulcritud absoluta, como hacía en las ceremonias de apertura y cierre de los Juegos Olímpicos de Pekín 2008. Destacar también esos códigos de honor, fuertemente arraigados dentro de la orden, y la presencia como luchadoras infatigables de las mujeres, al mismo nivel que los hombres.
El problema radica en que hay cosas forzadas, a pesar de tener momentos brillantes, y los actores en general tampoco es que hagan deleites muy espectaculares.


Os dejo con el tráiler de La Gran Muralla.