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miércoles, 27 de noviembre de 2024

Escenas míticas del cine (CCCLXXXIV)


Roman Polasnki dirigió este film de producción francesa, llamado J'Accuse, conocido aquí como El oficial y el espía en 2019 y que trata sobre el famoso Caso Dreyfuss, cuando en los últimos años del siglo XIX, en concreto en 1894, se condenó de manera injusta al oficial de artillería Alfred Dreyfuss por traición, producido por el profundo antisemitismo que estaba instalado en la sociedad francesa, y al que no era inmune el propio ejército francés. Le película relata estos hechos y los intentos posteriores del gobierno y el propio ejército en encubrir las malas y chapuceras artes empleadas para ello, desde la perspectiva de Georges Picquart, un oficial de policía que ascendió a jefe de inteligencia e información.
J'Accuse, el título original, es una referencia a la carta abierta de Émile Zola en el periódico L'Aurore, en la que el escritor, que aparece en la película, acusó al gobierno francés de antisemitismo con nombres y apellidos, creando un seísmo tremendo en la opinión pública francesa. Dreyfuss, de ascendencia judía, fue condenado, degradado y deshonrado hasta límites increíbles, de hecho la primera escena es la del degradamiento, en el que delante de todo el ejército francés se le quitan sus grados y es mandado a sufrir una condena a la Isla del Diablo en la Guayana Francesa, sin que los soldados que cuidan de él ni le dirigen la palabra. Alfred Dreyfuss es interpretado por un Louis Garrel que encarna perfectamente el sufrimiento de su personaje. Esa es precisamente la escena mítica que hoy recuerdo.


Os dejo con la mítica escena.

miércoles, 26 de octubre de 2022

Escenas míticas del cine (CCLIV)

Como decía ayer, en 1988 Roman Polanski dirige Frenético, una película de suspense que nos cuenta la historia de Richard Walker (Harrison Ford) que asiste invitado a una conferencia en París, lo que le brinda a él y su esposa Sondra (a la que da vida Betty Buckley) la oportunidad de revivir su luna de miel en la ciudad del amor. Pero, nada más instalarse en la habitación del hotel, su mujer desaparece misteriosamente, además de haber sufrido el intercambio de una maleta igual a la suya de la marca Samsonite. Completamente solo, en un país desconocido cuyo idioma no habla, Walker la empieza a buscar desesperadamente. La única pista que tiene es un número de teléfono apuntado en una caja de cerillas con el nombre de Dede, pero la trama se va complicando hasta convertirse en una pesadilla. Conocerá a Michelle (Emmanuelle Seigner), que será la persona que realmente le ayude más a encontrar a su mujer.
En una escena mítica Richard va a la embajada norteamericana a denunciar el secuestro de su mujer, y explica al agente los hechos, pero este intuye que su esposa se ha ido con otro, a lo que el señor Walker le tira un buena indirecta.


Os dejo con la mítica escena.

martes, 25 de octubre de 2022

Bandas sonoras míticas del cine (CXXIV)

En 1988 Roman Polanski dirige Frenético, una película de suspense que nos cuenta la historia de Richard Walker (Harrison Ford) que asiste invitado a una conferencia en París, lo que le brinda a él y su esposa Sondra (a la que da vida Betty Buckley) la oportunidad de revivir su luna de miel en la ciudad del amor. Pero, nada más instalarse en la habitación del hotel, su mujer desaparece misteriosamente, además de haber sufrido el intercambio de una maleta igual a la suya de la marca Samsonite. Completamente solo, en un país desconocido cuyo idioma no habla, Walker la empieza a buscar desesperadamente. La única pista que tiene es un número de teléfono apuntado en una caja de cerillas con el nombre de Dede, pero la trama se va complicando hasta convertirse en una pesadilla. Conocerá a Michelle (Emmanuelle Seigner), que será la persona que realmente le ayude más a encontrar a su mujer.
La banda sonora corre a cargo de Ennio Morricone y tiene como siempre un nivel fantástico acorde a cada escena.


Os dejo con el tema principal titulado Frantic.

viernes, 29 de julio de 2022

Escenas míticas del cine (CCXXXVII)

En 1974 Roman Polanski dirige Chinatown, una desoladora y fascinante película que tuvo la mala suerte de coincidir en el mismo año con la segunda parte de El Padrino que se llevó los premios grandes en los Oscars, de hecho Chinatown tenía 11 nominaciones. Se trata de un guión de Robert Towne que propone un relato de época (ambientado en los años 30) y una investigación criminal inspirada (como aseguraba el propio Polanski) más en la literatura negra que en los films de ese género que, precisamente, entre los años 30 y 50, tanta presencia tuvieron en el cine norteamericano. Polanski no tiene a los clásicos como referentes (Hawks o Lang) si no que en vez de reverenciarlos u homenajearlos, lo que hace es posicionarse detrás de la cámara con una mezcla de humildad y cierto descaro juvenil con tal resultado que por momentos está a la altura de aquellos o incluso los supera.
La historia se desarrolla en Los Ángeles en 1937, donde el detective Gittes (Jack Nicholson), especializado en divorcios, recibe la visita de la esposa de Mulwray, Evelyn (Faye Dunaway), el jefe del Servicio de Aguas de la ciudad, que sospecha que su marido la engaña. Pero la cosa se complica, ya que al mismo tiempo Gittes descubre que los agricultores acusan a Mulwray de corrupción por su negativa a construir un pantano que paliaría la sequía que sufren. Poco después el escándalo salta a la prensa, pero no todo queda ahí, ya que una mujer revelará algo brutal a Gittes en su despacho.
Lo brutal de esta película es que John Houston interpreta a Noah Cross, multimillonario, y el propio Polanski interpreta un pequeño papel de matón, pero mítico ya que en una escena más mítica aún, es el que corta la nariz con un cuchillo a Gittes cuando este empieza a investigar en las instalaciones del Servicio de Aguas.


Os dejo con la mítica escena.

miércoles, 30 de diciembre de 2020

Las mejores películas de 2020 (6-10) Parte 2

Como es lógico este ha sido un año raro en cuanto a poder ver películas en las salas de cine, ya que todo eso se cortó allá por el 14 de marzo. En verano, ya por agosto se reanudaron las sesiones de manera tímida y con algunos estrenos que se habían quedado retrasados por la situación reinante. La lista suele ser más amplia, pero este año se queda en 10 películas, que bastantes las vi en esos primeros dos meses y medio de año. Aquí tenemos un film ambientado en el final del siglo XIX en Francia, sobre la acusación infundada a un oficial de artillería que sufre deshonores, una película española de miedo bastante bien hecha, la última e interesante película de un director británico ya de culto, un interesante film americano sobre el caso de una persona de color condenada injustamente y por último el biopic sobre una gran actriz y cantante que murió víctima de su propia fama, que en parte no sabía llevar muy bien.

6. J'ACCUSE de Roman Polanski


Roman Polasnki dirige este film de producción francesa, llamado J'Accuse, conocido aquí como El oficial y el espía y que trata sobre el famoso Caso Dreyfuss, cuando en los últimos años del siglo XIX, en concreto en 1894, se condenó de manera injusta al oficial de artillería Alfred Dreyfuss por traición, producido por el profundo antisemitismo que estaba instalado en la sociedad francesa, y al que no era inmune el propio ejército francés. Le película relata estos hechos y los intentos posteriores del gobierno y el propio ejército en encubrir las malas y chapuceras artes empleadas para ello, desde la perspectiva de Georges Picquart, un oficial de policía que ascendió a jefe de inteligencia e información.
J'Accuse, el título original, es una referencia a la carta abierta de Émile Zola en el periódico L'Aurore, en la que el escritor, que aparece en la película, acusó al gobierno francés de antisemitismo con nombres y apellidos, creando un seísmo tremendo en la opinión pública francesa. Dreyfuss, de ascendencia judía, fue condenado, dregadado y deshonrado hasta límites increíbles, de hecho la primera escena es la del degradamiento, en el que delante de todo el ejército francés se le quitan sus grados y es mandado a sufrir una condena a la Isla del Diablo en la Guayana Francesa, donde los soldados que cuidan de él ni le dirigen la palabra.

Os dejo con el tráiler.




7. MALASAÑA 32 de Albert Pintó


Albert Pintó dirige este film de terror titulado Malasaña 32, un film que recoge muchos de los tópicos y clásicos del cine de terror y con un gran componente castizo, no sólo por el barrio de Madrid en el que se desarrollan los hechos, sino también por la época y su ambientación muy lograda, 1976. Si que es cierto, que la película da miedo, pero igualmente lo es también la previsibilidad del susto que se viene encima, es decir, alarga mucho la secuencia, entonces sabes lo que va a ocurrir, y cuando llega el momento ya te ha pasado el subidón.
El film, después de la primera escena de la canica de los chavales cuatro años antes, gana interés cuando se nos cuenta la historia, la de Manolo y Candela, una pareja que se instalan en el barrio de Malasaña, concretamente en el número 32 de la calle Manuela Malasaña, junto a sus tres hijos y el abuelo Fermín, huyendo del pueblo y buscando prosperidad, la que les ofrece la capital de un país en plena transición política y que deja atrás la dictadura. El problema viene, cuando extraños fenómenos empiezan a suceder en la casa, es cuando la familia Olmedo sufre la presencia de alguien en la casa...

Os dejo con el tráiler.




8. THE GENTLEMAN de Guy Ritchie


Si repasamos la carrera del director Guy Ritchie, es más que evidente que todas sus películas tienen una marca personal única e intransferible, al igual que lo pueden tener con otros estilos gente como Quentin Tarantino o Spike Lee. Desde que visionara Snatch, cerdos y diamantes, tengo a este director en un pedestal, que ha ido con películas como Rockandrolla o su particular Sherlock Holmes, engrandenciendo su caché. Aquí en The Gentlemen, el británico ha recuperado mucho de lo que le distingue como director con estilo propio, y que hay que admitir que había ido perdiendo, quizás porque la industria de Hollywood le ha ido barriendo hacia adentro. Es por esto, que Mr. Ritchie ha vuelto al lugar donde mejor se siente con un thriller criminal que le va como anillo al dedo, eso sí, no todo es perfecto y pasaré a señalar los problemas que contiene, aparte de no innovar. Y digo bien si afirmo que Guy Ritchie ha vuelto a lugares comunes de sus mejores obras, para salir a flote del fondo en el que se sumió con Alladin, a ese Londres marginal, macarra, con mucha violencia y gente corrupta para contarnos la historia de Mickey Pearson, un capo de la droga muy británico, al que da vida un gran Matthew McConaughey, y que intenta vender su imperio a una familia multimillonaria de Oklahoma. Todo esto viene narrado por un personaje, Fletcher, al que interpreta Hugh Grant, que empieza muy bien, y que está muy divertido, pero que se vuelve pesado y hace que el film pierda ritmo. Y es una pena, porque la tirada de actores que están soberbios, a parte del citado McConaughey, se completa con un brutal Colin Farrell y unos grandes Charlie Hunnam, Michael Dockery o Jeremy Strong.
Ha vuelto Guy Ritchie para hacernos disfrutar, y en este film no está al nivel de sus obras maestras, pero si que es cierto que merece y mucho la pena que se haya recuperado. Todos los detalles que hicieron de su carrera una gozada, aquí están sacados a relucir en muchos momentos, y lo cafre está a la orden del día, también la chulería y las situaciones surrealistas, que están llevadas de manera magnífica, dentro del contexto en el que transcurren los hechos que se narran.

Os dejo con el tráiler.





9. JUST MERCY de Destin Cretton


Como siempre suele suceder, y lo digo en las listas de mejores films que hago al finalizar el año en curso, es que hay cintas que son estrenadas en Estados Unidos en 2019 y aquí se estrenan en 2020. Este es el caso de Cuestión de Justicia, dirigida por Destin Cretton, que cuenta la historia real de un joven abogado de raza negra Bryan Stevenson, al que da vida Michael B. Jordan (al que conocí en Creed) y de su histórica batalla por la justicia. Después de licenciarse en Harvard, Bryan recibe ofertas de trabajo lucrativas, pero él pone rumbo a Alabama, para defender a personas que han sido condenadas erróneamente o que carecían de recursos para tener una representación legal adecuada. Para ello cuenta con el apoyo de la activista local (de piel blanca) Eva Ansley (Brie Larson). 
La película muestra especial atención a uno de sus primeros y más turbulentos casos, el de Walter McMillian, al que da vida un extraordinario Jamie Foxx, que en 1987 fue sentenciado a la pena de muerte por ser el supuesto asesino de una chica de 18 años, a pesar de que las pruebas contra él eran más que dudosas y basadas en el testimonio de un convicto. Cuando decide involucrarse a fondo, Bryan se ve envuelto en un laberinto de maniobras legales y políticas tanto del sheriff del condado, como del Fiscal del Estado que demuestran un racismo abierto y descarado. Bryan lucha por Walter y otros como él que se encuentran en el corredor de la muerte, a pesar de que tiene todo en contra, incluido el sistema legal.

Os dejo con el tráiler.




10. JUDY de Rupert Goold


Rupert Goold dirige Judy, un biopic de Judy Garland centrado curiosamente en su época de ocaso, hasta poco antes de su muerte. Renée Zellweger da vida a la mítica actriz y cantante, en una de esas interpretaciones que huele a Oscar desde el minuto uno, como luego se confirmó. A pesar de lo que acabo de decir, el film comienza en el set de rodaje de El Mago de Oz (1938), donde una Judy adolescente (Darci Shaw) es obligada y condicionada a acatar unas normas, durante dicho rodaje por parte de Louis B. Mayer (Richard Cordery). Durante el invierno de 1968, 30 años después del estreno de la película que le dio fama mundial, la leyenda de Garland llega a Londres para dar una serie de conciertos con las entradas agotadas en poco tiempo, a pesar de que su voz y sus fuerzas están bajo mínimos. Es ahí, cuando se sube al escenario, donde salen a la luz sus fantasmas del pasado, que la atormentaron en su época de Hollywood.
Pero hay bastante desconexión entre esos hechos relatados del inicio de su carrera y su final, con los problemas de sus múltiples matrimonios, sus hijos y demás, no demasiado bien hilados ni cohesionados. Esas veces que la película regresa a la adolescencia de la protagonista, sí nos queda claro, que allí surgieron por culpa del estudio su adicción a las píldoras, los trastornos alimentarios, la disfunción sexual e incluso la posible violación de Mayer que queda como muy posible, sin llegar a dar detalles concretos.
Lo que si es cierto, es que la descripción de la vida de la artista es bastante fiel y da una idea de lo complicada que era su día a día, desde la adicción a las pastillas, su eterna inseguridad, la falta de amigos y de una residencia fija (siempre estaba de hotel en hotel) y ese momento que marcó sus años posteriores, donde pasó de ser una pre-adolescente con futuro a una adulta sin transición de por medio.

Os dejo con el tráiler.

jueves, 26 de noviembre de 2020

Bandas sonoras míticas de películas (XLIX)

Roman Polanski dirigió en 1968 Rosemary's Baby, traducida de manera fallida aquí como La Semilla del diablo que además destripaba la trama. El director hizo dos películas enteramente norteamericanas, con dinero americano y estilo de allí, una fue esta y la otra Chinatown, practicando dos géneros, el suspense y el cine negro. Hablamos de dos obras maestras del cine, sin lugar a dudas, y en esta en concreto adapta la novela exitosa de Ira Levin "El bebé de Rosemary", una película ambigua, muy sugerente y con gran capacidad de convicción.
Nos cuenta la historia de los Woodhouse (Mia Farrow y John Cassevets), un matrimonio neoyorkino que se mudan a un edificio situado frente a Central Park, sobre el que pesa una maldición, según un amigo de ellos. Una vez instalados, se hacen amigos de Minnie y Roman Castevet (Ruth Gordon y Sidney Blackmer), unos vecinos que les colman de atenciones. Los Woodhouse deciden tener un hijo, pero cuando Rosemary se queda embarazada solo recuerda haber hecho el amor con una extraña criatura, que le ha dejado el cuerpo lleno de marcas...
La música corrió a cargo del genial Krzysztof Komeda (fallecido con tan solo 38 años) y que acompaña unos títulos de crédito donde se impone la ironía y la doble lectura.


Os dejo con el tema central del film.

sábado, 4 de enero de 2020

J'accuse (2019)


Roman Polasnki dirige este film de producción francesa, llamado J'Accuse, conocido aquí como El oficial y el espía y que trata sobre el famoso Caso Dreyfuss, cuando en los últimos años del siglo XIX, en concreto en 1894, se condenó de manera injusta al oficial de artillería Alfred Dreyfuss por traición, producido por el profundo antisemitismo que estaba instalado en la sociedad francesa, y al que no era inmune el propio ejército francés. Le película relata estos hechos y los intentos posteriores del gobierno y el propio ejército en encubrir las malas y chapuceras artes empleadas para ello, desde la perspectiva de Georges Picquart, un oficial de policía que ascendió a jefe de inteligencia e información.


J'Accuse, el título original, es una referencia a la carta abierta de Émile Zola en el periódico L'Aurore, en la que el escritor, que aparece en la película, acusó al gobierno francés de antisemitismo con nombres y apellidos, creando un seísmo tremendo en la opinión pública francesa. Dreyfuss, de ascendencia judía, fue condenado, degradado y deshonrado hasta límites increíbles, de hecho la primera escena es la del degradamiento, en el que delante de todo el ejército francés se le quitan sus grados y es mandado a sufrir una condena a la Isla del Diablo en la Guayana Francesa, sin que los soldados que cuidan de él ni le dirigen la palabra.


Picquart, interpretado por un magnífico Jean Dujardin, una vez accede al cargo de jefe de inteligencia, empieza a investigar a otro oficial, Esterhazy, hasta llegar a la conclusión de que era este y no Dreyfuss el que pasaba información al ejército alemán y era el verdadero espía, sobre todo por el tema de la caligrafía. En sus pesquisas, se da cuenta de la bochornosa actuación del ejército y de todos sus miembros, incluidos sus subordinados, todos bajo la trama de hundir como fuera a Dreyfuss. Alfred Dreyfuss es interpretado por un Louis Garrel que encarna perfectamente el sufrimiento de su personaje.
También la subtrama de Pauline Monnier, interpretada por una todavía pujante Emmanuelle Seigner, que da vida a la amante casada de Picquart, no obstaculiza la trama, aunque relentice su ritmo.


Pero Polanski, como gran y veterano director tiene sus habilidades narrativas a un nivel extraordinario, y va desarrollando el complejo proceso judicial con fluidez y precisión, aunque a veces los pasos sean lentos, la seguridad de que se llega a un sitio concreto es indudable, dentro de la trama de espionaje, las evidencias falsificadas de manera torpe y el juego de testigos que todo proceso judicial conlleva. A medida que la trama se complica, se va viendo de que pasta está hecho cada uno de los envueltos en el caso, sentimientos y alianzas que cambian de lado y personajes de firmes convicciones que llevan hasta el final sus ideales.


Lo que sí me ha venido a la mente, por haberlas visto en cercanía temporal, es su contraste con la última cinta de Clint Eastwood, Richard Jewell, allí el americano apunta con el dedo a la prensa como cómplice de una torpe investigación policial, pero también como instrumento de juicio paralelo que se le hace a alguien inocente y que es más un héroe que un villano. La lucha que lleva a cabo Picquart contra el sistema para dejar claro quien era el espía y limpiar a su vez el nombre de Dreyfuss, algo que lleva hasta sus últimas consecuencias (él pasa un año en la cárcel) tiene paralelismo con la labor del abogado de Jewell, interpretado por Sam Rockwell.


En definitiva, una muy buena cinta, en la que la fotografía clásica y un excelente diseño de producción recrean una época de manera exacta, y nos cuenta una historia dura.

Os dejo con el tráiler.

sábado, 9 de agosto de 2014

Manson - Documental (2009)

Cartel del documental


Hoy se cumplen 45 años de uno de los acontecimientos más salvajes y macabros de la historia, y que tiene como protagonistas a gente muy relacionada con el cine y la música.
La noche del sábado 9 de agosto de 1969, Charles Watson, Patricia Krenwinkel, Susan Atkins y Linda Kasabian entraron en la residencia número 10050 de Cielo Drive en Beverly Hills, California, y las acólitas de Charles Manson mataron salvajemente a Sharon Tate, la mujer de Roman Polanski, director de cine, que estaba embarazada de ocho meses, recibiendo dieciséis puñaladas, de las cuales once fueron a manera de tortura y cinco de ellas, según el forense, mortales de necesidad. Dejándola morir desangrada, la colgaron del techo junto a Jay Sebring. Sus otros invitados, Abigail Folger y Voytek Frykowski, fueron apuñalados en los jardines exteriores de la mansión.


Charles Manson 1969-2011



Manson es un documental dirigido por Neil Rawles, que cuenta, de nuevo, la historia de la secta "La Familia" de Charles Manson, cuyos miembros fueron los responsables del famoso asesinato en masa, conocido simplemente como el caso Tate/LaBianca, entre cuyas víctimas se encontraba la actriz Sharon Tate, entonces casada con Roman Polanski ,como antes he dicho.
Lo que diferencia a este documental de otros dónde se habla de la figura de Charles Manson y de sus crímenes, es que este está narrado por Linda Kasabian. Kasabian era miembro de La Familia y llevaba 4 semanas viviendo con ellos, y ella fue la testigo clave y estrella de la acusación, cuya declaración y colaboración (recibió inmunidad por ello) contribuyó a meter en prisión a los responsables de aquellos asesinatos y a su máximo instigador, Charles Manson.
Además de entrevistar a Kasabian, también salen declaraciones de el fiscal del caso Vincent Bugliosi y Debra Tate, la hermana de Sharon.
 
 



El documental da pie a interesantes reflexiones. Manson fue un producto del sistema, es decir, tenía 32 años cuando fundó La Familia y 17 años de esos 32 los había pasado en la cárcel e instituciones de tutelaje. ¿Habría terminado provocando el mismo dolor, si las instituciones hubiesen funcionado mejor? ¿O tal vez lo que le llevó a incitar una serie de asesinatos en masa, formaba parte de él desde que nació?
Además, siempre es inquietante la obsesión de Manson con la música, componía canciones, y en estos asesinatos utilizó como vehículo el tema de los Beatles de 1968 Helter Skelter que no paraba de escuchar.
 
Como punto menos bueno del documental es que reconstruye los hechos narrados por los entrevistados un poco en plan telefilme, pero por contra el material de archivo es abundante y las declaraciones de los implicados son muy jugosas, además del como se cuenta.
 
Os dejo con este más que interesante documental.