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lunes, 24 de junio de 2024

Escenas míticas del cine (CCCL)


En 1967 Robert Aldrich dirigió la que al final fue la película más exitosa de su carrera, Doce del patíbulo. Este director era muy de izquierdas en la posguerra en Estados Unidos y siempre sufrió ataques de todo tipo, y fue llamado comunista no pocas veces. Hizo muchos tipos diferentes de películas, e hizo grandes films, pero no ha sido tan recordado como otros de su generación como Wilder, Sturgess o Wyler. Pero Aldrich siempre fue un tipo con conocimientos técnicos fabulosos, mucho coraje y coherencia, además de destreza. Muchas de esas características están en esta cinta donde El mayor Reisman (Lee Marvin) es un oficial norteamericano muy distinguido por su valor en la campaña de Italia, durante la Segunda Guerra Mundial. A pesar de ello, su mayor virtud no es la disciplina, siendo las relaciones con sus superiores bastante tensas. De todas formas y gracias a su gran y brillante historial militar, le encargan una misión suicida, que consiste en asaltar una fortaleza nazi y matar a sus ocupantes, todos ellos altos mandos del régimen alemán. Para ello somete a un durísimo adiestramiento a doce presidiarios, y donde el reparto es simplemente alucinante con Charles Bronson, Donald Sutherland, Robert Ryan, John Cassavetes, Ernest Borgnine, Telly Savalas, etc...
En una escena mítica El mayor Reisman pone a prueba a varios de los soldados elegidos, en concreto a Samson Posey (Clint Walker) al que obliga a coger un machete y contar que es lo que hizo para que le detuvieran, y cuenta que un tipo le empujaba, cosa que no le gustaba, y por eso lo mató. El mayor le provoca, le dice que le clave el machete, le empuja y le pone al límite hasta que le ataca con el machete y el mayor le reduce.


Os dejo con la mítica escena.

domingo, 23 de junio de 2024

Escenas míticas del cine (CCCXLIX)


Bernardo Bertolucci dirige en 1976 Novecento, ambientada, cómo no, en el principio del Siglo XX, en una pequeña parte de Italia. Como todo el mundo sabe, o debería saber, Italia es un país muy convulso política y socialmente, en la actualidad también y en esta película están expuestas muchas de las causas. Hablamos de una película muy larga, le sobra algo de metraje (excesivos 314 minutos) y en el que se explican muchas de las luchas sociales en aquel país, a través de un microcosmos, el de la región de Emilia, al norte, en el que nacen el mismo día el hijo de un terrateniente, Alfredo Berlinghieri (Robert De Niro) y el hijo de un bracero Olmo Dalcò (Gerard Depardieu), que serán amigos inseparables, aunque su relación se verá ensombrecida por diferentes actitudes frente al fascismo.


Hablamos de una tragicomedia con un extenso recorrido político y social y que ha entrado a formar parte de los clásicos del cine ya que está ajeno a modas, tecnologías, paso del tiempo, etc.,
Bertolucci intentó, en resumen, filmar un lujoso homenaje a la lucha del Partido Comunista frente a unos fascistas retratados como malvados sin tapujos, solo hay que fijarse en el histriónico personaje que compone Donald Sutherland, ese Attila Mellanchini, el capataz del patrón Giovanni, obviando que la política de aquellos años tuvo aún más protagonistas. Además, lo hace en los años en los que la Brigadas Rojas ponían en peligro la misma esencia de la democracia italiana.
En una escena mítica los braceros se revelan ante el intento de expropiación de su casa, todos se unen y le plantan cara a los soldados y a los fascistas. Posteriormente dichos fascistas se reunen en la iglesia, su lugar favorito, donde se rearman y se confabulan con Attila como cabecilla que va pasando el cepillo para que los acólitos aporten a su causa, menos dos uno es Alfredo, que decide no colaborar. La cara de fanático de Donal Sutherland haciendo de Attila es inolvidable.


Os dejo con la mítica escena.

sábado, 22 de junio de 2024

Escenas míticas del cine (CCCXLVIII)

Como decía ayer, La invasión de los ultracuerpos es un film de 1978 dirigido por Phillip Kaufman, que es una versión del clásico de ciencia-ficción de Don Siegel de 1956 que narra la invasión de unos extraterrestres. El argumento gira en torno a unos microorganismos de un lejano planeta que han llegado a la Tierra, unas semillas que caen mezcladas con la lluvia en nuestro planeta. Matthew Bennell (Donald Sutherland) trabaja como funcionario en el departamento de sanidad de la ciudad de San Francisco. Elisabeth Driscoll (Brooke Adams), una colaboradora suya por la que siente algo más que admiración profesional, le cuenta que su marido ha experimentado una transformación tal que le resulta irreconocible. Matthew al principio se lo toma a broma, pero ese mismo día detecta que también otras personas sienten el mismo recelo hacia sus parejas o amigos. La confirmación definitiva de Matthew la tiene cuando dos amigos suyos, Nancy (Veronica Cartwright) y Jack (Jeff Goldblum) encuentran en la sauna que regentan un extraño cuerpo humanoide pero sin rasgos definidos, lo que da ya el síntoma de alerta de que algo extraño está pasando. No tarda mucho en averiguar que unas vainas alienígenas está duplicando los cuerpos de humanos mientras estos duermen, destruyendo luego el original.


En una escena mítica Nancy ve a Matthew en la calle. ¡No está sola! Se acerca a él y le habla, y entonces, Matthew la mira con una expresión terrorífica y abre la boca para lanzar el aullido característico de las vainas, indicando que ha encontrado a otro humano sin convertir, una escena que aún a día de hoy me pone los pelos de punta.

Os dejo con la muy mítica escena.

viernes, 21 de junio de 2024

Muere Donald Sutherland a los 88 años.

Este pasado 20 de junio fallecía en Miami a la edad de 88 años el actor de origen canadiense Donald Sutherland, nacido en Saint John en 1935, probablemente uno de esos actores legendarios no del todo reconocido por los grandes premios, aunque si que obtuvo muchos reconocimientos, que tenía en una de sus virtudes tener la paleta muy amplia y poder abarcar multitud de papeles distintos, fue muy camaleónico. La noticia la dio su hijo Kiefer Sutherland, también actor, quién dijo en redes sociales: "Con gran pesar les digo que mi padre, Donald Sutherland ha fallecido. Personalmente me parece uno de los actores más importantes de la historia del cine. Nunca le amilanó un papel, bueno, malo o feo. Amaba lo que hacía e hizo lo que amaba, y nunca se puede pedir más que eso. Una vida bien vivida." Así al instante me vienen a la cabeza títulos como Doce del patíbulo, Los violentos de Kelly, Klute, Novecento, Casanova, El ojo de la aguja, JFK, Space Cowboys, etc...
A nivel de condecoraciones, después de 60 años de carrera y unos doscientos títulos, Sutherland recibió un Oscar de Honor en 2018 por toda su carrera (aunque nunca fue nominado al máximo premio del cine, algo incomprensible), en 2019 recogió el premio Donostia a toda su carrera en el Festival de Cine de San Sebastián. Se coronó con el Globo de Oro en dos ocasiones de las nueve en las que estuvo nominado: en 1996 gracias a su papel en la miniserie Ciudadano X, con la que también ganó un premio Emmy gracias a su papel del coronel Mikhail Fetisov; y en 2003 por la serie Camino a la guerra. Estuvo nominado al Bafta, al Critics Choise e, incluso al Razzie, por Encerrado en 1990. En 2016 fue jurado del Festival de Cine de Cannes y tiene una estrella en el Paseo de la Fama de Hollywood.


En los inicios de su carrera, siendo adolescente, Sutherland trabajó para una radio local en su Canadá natal y tras estudiar en las universidades de Victoria y Toronto (iba para ingeniero pero lo compaginó con Arte Dramático) arrancó su trayectoria artística, con la que recaló en la prestigiosa escuela de Música y Arte Dramático de Londres. Así logró pequeños papeles en series británicas de los años 60 y convertirse en un rostro cada vez más conocido en Reino Unido, gracias a sus apariciones en libretos clásicos llevados a la pequeña pantalla, a un episodio de Los Vengadores, y sobre todo, a un pequeño papel en un par de capítulos en la, por aquel entonces muy popular serie de El Santo. A partir de ahí saltó de manera espectacular al cine y eso le convirtió en un rostro clásico, con films como Doce del Patíbulo, donde hacía de Vernon Pinkley en el film de 1967 dirigido por Robert Aldrich, compartiendo escenas con John Cassavetes, Charles Bronson y Lee Marvin, estrellas del momento.  Los violentos de Kelly en 1970, junto a M*A*S*H ese mismo año le consolidaron. A partir de ahí vinieron Klute o Johnny cogió su fusil en 1971, Novecento o Casanova en 1976, La invasión de los ultracuerpos de 1978, El ojo de la aguja en 1981, JFK en 1991, Fallen en 1998, Space cowboys en el año 2000 con su amigo Clint Eastwood, The Italian Job en 2003, Orgullo y prejuicio en 2005 o ya en 2012 su participación en Los Juegos del hambre por el que le conocen las generaciones de ahora.
Aparte del cine y la televisión también hizo teatro en papeles como el Esteban en La Tempestad de Shakespeare.


En definitiva una carrera asombrosa, plagada de momentos e interpretaciones absolutamente inolvidables que forman ya parte insoldable del séptimo arte. Hizo cine bélico, histórico, de terror, ciencia-ficción, cómico, dramático, etc., siempre con un nivel excepcional.


Hoy en homenaje pongo dos escenas de dos películas distintas. Primero el film Klute de 1971, una obra muy personal de su director Alan J. Pakula, en la que Donald da vida al policía John Klute, que se encarga del caso de un íntimo amigo suyo que ha desaparecido sin dejar rastro, y del que encuentra pistas en las cartas que aquél le escribía a una prostituta (call-girl que atendían por teléfono) llamada Bree (a la que da vida Jane Fonda). En el transcurso de la investigación irán apareciendo más prostitutas asesinadas, y teme por la seguridad de Bree. En una gran escena va a verla para interrogarla, y al principio ella está harta de que le pregunten porque dice que ya le dijo todo a la policía y surge entre ellos una apasionada relación amorosa.

Os dejo con la mítica escena.





Y por otro lado el film de 1978 La invasión de los ultracuerpos dirigido por Phillip Kaufman, que es una versión del clásico de ciencia-ficción de Don Siegel de 1956 que narra la invasión de unos extraterrestres. El argumento gira en torno a unos microorganismos de un lejano planeta que han llegado a la Tierra, unas semillas que caen mezcladas con la lluvia en nuestro planeta. Matthew Bennell (Donald Sutherland) trabaja como funcionario en el departamento de sanidad de la ciudad de San Francisco. Elisabeth Driscoll (Brooke Adams), una colaboradora suya por la que siente algo más que admiración profesional, le cuenta que su marido ha experimentado una transformación tal que le resulta irreconocible. Matthew al principio se lo toma a broma, pero ese mismo día detecta que también otras personas sienten el mismo recelo hacia sus parejas o amigos.

En una escena mítica Matthew y Elisabeth van en el coche de él hablando de una anécdota, cuando un hombre (interpretado por Kevin McCarthy) se agolpa sobre el coche mientras venía corriendo y diciendo que se acercan y que viene el peligro, a lo que Matthew dice que está borracho...

Os dejo con la mítica escena.

jueves, 16 de junio de 2022

Escenas míticas del cine (CCXXXII)

En 1998 Gregory Hoblit dirige Fallen, un tremendo thriller de intriga y que genera bastante inquietud en su visionado. Nos cuenta la historia del detective John Hobbes, al que da vida Denzel Washington, que se hace famoso por atrapar al asesino en serie Edgar Reese (Elias Koteas) al que acaban ejecutando en la silla eléctrica. Hobbes piensa que muerto Reese se han acabado los asesinatos y los problemas, pero todo empieza a torcerse cuando toda la gente que conoce empieza a cantar la misma canción que Reese cantó durante su ejecución, la versión que hacían The Rolling Stones en 1964 del Time is on my side. Es entonces cuando Hobbes, a través de una ardua y dura investigación, se da cuenta de que quizás tras esos crímenes se encuentre el ángel caído Azazel, que fue condenado a vagar informe por la Tierra y toma los cuerpos de otras personas como huéspedes.
En la extraordinaria escena inicial, se ve como Reese muere en la silla eléctrica y antes canta Time is on my side hasta que es completamente chamuscado, excelente Elias Koteas.


Os dejo con la mítica escena.

domingo, 29 de septiembre de 2019

Ad Astra (2019)


James Gray dirige esta odisea espacial llamada Ad Astra y que tiene a Brad Pitt como absoluto protagonista principal. Pitt da vida a Roy McBride, un astronauta que recibe una misión muy difícil y particular, la de localizar a su padre en los confines remotos del sistema solar, allá por Neptuno, quien lleva varias décadas desaparecido, pero del que tienen sospechas de que está detrás de una amenaza que podría acabar con la destrucción de la Tierra. Su padre, Clifford McBride, al que interpreta Tommy Lee Jones, es un héroe para todos los astronautas, un descubridor del espacio, un auténtico referente, pero cuya vida personal no cuidó o no se interesó de cuidar. Hay muchas escenas del espacio cuidadas especialmente y eso se agradece, pero siendo esa la temática, a día de hoy, ya se da por hecho.


Pero ese viaje que Roy hace, en un principio tiene a Thomas Pruitt (Donald Sutherland), un compañero de juventud de su padre, como compañero de viaje y asesor, aunque también con la labor de la empresa (la Nasa no se cita, tiene otro nombre) de vigilar a Roy, cuyas cualidades son extraordinarias. El viaje va primero a la Luna, donde hay una ciudad montada literalmente (se supone que estamos hablando dentro de muchos años), y donde sufren un ataque sobre ruedas que elimina a todos sus acompañantes, de ahí a Marte, donde será obligado por la empresa a mandar mensajes a su padre, sin recibir respuesta.
Pero es a partir de ahí, cuando Roy decide ir por libre, y se montará en una nave que le lleva al Proyecto Lima ubicado cerca de Neptuno, última posición referida de Clifford.


Pero Roy sufre un trauma interno, y es que la desaparición de su padre le ha dejado una huella mucho más profunda de lo que en un principio pudiera parecer. Esto es algo que al principio se lleva con soltura y naturalidad, primero con la idea clara de que su padre ya no está vivo, pero según va transcurriendo la cinta y los indicios de que su progenitor sigue vivo se acrecentan, y no tarda en quedarse varado en el plano emocional.
Todo esto está empaquetado de maravilla visualmente, es indudable, pero la cinta no busca la aventura exterior, sino la odisea interior del protagonista y es ahí donde el film se acaba resintiendo, teniendo un final, que de tanto esperarlo te decepciona porque está mal acabado y se vuelve una y otra vez sobre el mismo trauma sin resolver ni aportar nada nuevo. Brad Pitt está excelente, pero el director no le ha sabido sacar más partido a su personaje.


Os dejo con el tráiler del film.

jueves, 27 de junio de 2019

Escenas míticas del cine (XCVII)


Brian G. Hutton dirige en 1970 un film bélico, pero que tiene también muchas partes cómicas y divertidas. Con un reparto genial, Clint Eastwood, Telly Savallas y Donald Sutherland al frente, interpretan a Kelly, Gran Joe y al Sargento Oddball que reúnen un batallón de soldados para conseguir hacerse con un banco lleno de lingotes de oro, pero que se encuentra en las líneas enemigas y defendido por tanques alemanes.
El ejército estadounidense estaba empantanado en su lucha contra la 2ª División Panzer, cerca de Nancy (Francia). El teniente degradado Kelly recluta, por iniciativa propia, adiversos elementos de los 321º y 35º regimientos para relizar esa incursión de casi 50 Km en líneas enemigas, osea en territorio alemán. Su objetivo llegar al pueblo de Clermont y liberar esos 16 millones de dólares en oro robados por los nazis, antes de que el resto de las tropas aliadas se enterasen de su ubicación.
Precisamente cuando llegan a Clermont descubren que hay un tanque alemán que protege ese oro, y tendrán que parlamentar con él... esa escena en la que Kelly, Gran Joe y Oddball caminan hacia el tanque por el pueblo es mítica, casi como un remake de pelis del oeste...


Os dejo con la mítica escena.

domingo, 21 de julio de 2013

La migliore offerta (2013)

Cartel del film
 

 
Hacía tiempo que no veía una película tan buena, y que me hiciera pensar tanto. Siempre digo que cuando salgo del cine pensando en cosas de la película que acabo de ver, es un signo de que tiene mucha categoría. Giuseppe Tornatore, el autor entre otras de Cinema Paradiso, regresaba después de 5 años y lo hacía con una película pensada y calculada, y con un reparto de actores realmente excelente. Mención aparte merece Geoffrey Rush, un actor de esos que con el paso de los años ha adquirido un poso y una elegancia y profundidad en sus interpretaciones, que le hace estar entre lo mejor del cine. La música, como no podía ser de otra forma, corre a cargo de Ennio Morricone.
 

Geoffrey Rush
  
 
Virgil Oldman (Geoffrey Rush) es un hombre solitario, excéntrico, sibarita, y hasta algo misógino, experto en arte y agente de subastas, muy apreciado y estimado en todo el mundo del arte. Su vida transcurre sin mujeres, alejado de cualquier sentimiento afectivo, hasta que conoce a una misteriosa y hermosa jóven Claire (Sylvia Hoeks) que le encarga tasar y vender las obras de arte heredadas de sus padres en una villa medio abandonada. La aparición de esa jóven, que sufre una extraña enfermedad psicológica, hará que el hermetismo de Virgil desaparezca y hará que su vida se transforme para siempre.


Jim Sturgess

 
 
Una falsificación tiene siempre algo verdadero en sí misma. Esta frase se convierte en el leit motiv de la película, y la define perfectamente. Pero antes del desenlace final, asistimos a una canónica historia de amores de ultratumba, ya que el protagonista se enamora de una mujer sin rostro emparedada en vida, a la que él consigue ver, esa parte del film, es simplemente gloriosa, dónde voces, necrofilia, irrealidad, autómatas y hasta una enana-sibila es clave en el giro argumental que sigue después.

Sylvia Hoeks
  
 
La mezcla de relato de suspense y romántico le confiere al film un gran empaque, aunque lo llamativo de la película, es como el realizador consigue que semejante composición de géneros no suene a tópico genérico, sino que se someta a su propio temperamento, es decir, ha explorado otros territorios que puede que estuvieran lejanos antaño, y los ha adaptado a su estilo, con gran acierto.
Además el director ha utilizado actores británicos de prestigio y localizaciones en Praga, saliendo un poco de su Italia habitual en sus films. 

Donald Sutherland
 
  
Especial mención dentro del reparto merecen el eterno Donald Sutherland (Billy), cuya sabiduría interpretativa está por encima de toda regla, y se adapta como un camaleón al papel que le toca, en este caso el de amigo de chanchullos con el protagonista, aunque en un fallo del guión, no se aclara si en el desenlace final él tiene algo que ver. Virgil, se ha hecho, con la ayuda de un cómplice ideal en las subastas (Billy), con una colección de auténticas obras maestras de la pintura a precios muy ventajosos. Él mismo alucinará del cambio que se produce en la vida de su amigo y compañero Virgil.
Y como no, el personaje clave de la película, el de Jim Sturgess, Robert, es realmente fascinante, un chico jóven, experto en arreglar todo tipo de cachivaches antíguos, mecánicos, más modernos, buscas, gps de mano, y que ayuda en su conquista a Virgil, ya que él es un triunfador con las damas.


Muy recomendable film, con toques claros de Hitchcock, donde el mundo de las subastas y las tasaciones está tratado con rigor y profundidad notorias.
 
Os dejo con el trailer de esta gran película.
 

jueves, 21 de marzo de 2013

Escénas míticas del cine (VII)



Brian G. Hutton dirige en 1970 un film bélico, pero que tiene también muchas partes cómicas y divertidas. Con un reparto genial, Clint Eastwood, Telly Savallas y Donald Sutherland al frente, interpretan a Kelly, Gran Joe y al Sargento Oddball que reunen un batallón de soldados para conseguir hacerse con un banco lleno de lingotes de oro, pero que se encuentra en las líneas enemigas y defendido por tanques alemanes.


Una de las escenas de la película descubre las discusiones entre los miembros del batallón de los aliados, para poder realizar la operación con éxito. En ella intervienen Oddball (Donald Sutherland) y Gavin MacLeod (Moriarty).

Disfrutad de la escena.