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miércoles, 30 de septiembre de 2020

Escenas míticas del cine (CLI)

Otto Preminger dirige en 1959 Anatomía de un asesinato, un impresionante drama judicial, en el que se cuenta la historia de Fredrick Manion (Ben Gazzara), un teniente del ejército que asesina fríamente al presunto violador de su mujer Laura (Lee Remick). Ella contrata como abogado defensor a Paul Biegler al que da vida el siempre excelente James Stewart, un honrado y humilde hombre de leyes de una pequeña ciudad. Y aquí he de hacer un inciso, ya que la carrera de James Stewart, está siempre llena de personajes que transmitían bondad y buenos sentimientos, lo que podríamos resumir como un buen hombre, no recuerdo papeles donde interpretara personajes de dudosa moral (quizás como mucho en Dos cabalgan juntos de John Ford), y cuidado esto no significa para nada que estuviera encasillado, una carrera de papeles tan variados como la suya donde había westerns, thrillers, etc., junto a los mejores directores y de un nivel tremendo. Pero en esta película su personaje está en época de vacas flacas, y decide aceptar un caso de asesinato en el que en principio tiene casi todo en contra, y utiliza todas las argucias posibles para defender a un verdadero culpable. Tal es así, que en el juicio se reflejarán todo tipo de emociones y pasiones, desde los celos a la rabia. 

En una escena muy brillante, Paul le pregunta a Laura quien tiene las bragas que supuestamente el violador le arrancó, y ella le contesta que no las encontraron, a pesar de ir con la policía a buscarlas. Laura se insinúa a Paul, pero en un alarde de inteligencia, él le recuerda que su marido Frederick está mirándolos por la ventana...

Os dejo con la mítica escena.

domingo, 30 de noviembre de 2014

Lars Von Trier reconoce sus adicciones.


 
 
El director de cine danés Lars von Trier ha confesado en una entrevista al diario 'Politiken' que recurrió a las drogas para escribir sus películas y que, ahora que las ha dejado, teme no ser capaz de seguir haciendo cine.
Su adicción a la bebida comenzó con 'Breaking the Waves' (1996) y, a partir de entonces, recurrió a un cóctel de una botella diaria de vodka y "una droga euforizante" para escribir, confiesa en su primera entrevista en tres años, tras ser declarado "persona non grata" en el Festival de Cannes por unos polémicos comentarios sobre Hitler.
"No sé si podré hacer más películas, y eso me atormenta. Porque ¿qué voy hacer, si no, conmigo?", afirma el cineasta, que confiesa su miedo a que sus filmes no sean lo suficientemente buenos.
Von Trier asiste a reuniones de Alcohólicos Anónimos y lleva 90 días sin tocar ninguna droga, pero le preocupan los posibles efectos de la sobriedad sobre su capacidad creativa. "Ninguna expresión creativa con valor artístico ha sido creada nunca por ex alcohólicos o ex drogadictos", afirma.
El cofundador del movimiento Dogma asegura por ejemplo que "Dogville" (2003) fue escrita en doce días bajo un estado de euforia continuo, que le permitía acceder a un "mundo paralelo" donde las ideas surgían con fluidez y se sentía seguro al tomar decisiones.
 
Fuente: El Mundo



 
Os dejo con la película Dogville para que juzguéis, cuya sinopsis es la siguiente:
 
Grace (Nicole Kidman) llega al remoto pueblo de Dogville huyendo de una banda de gángsters. Persuadidos por las palabras de Tom (Paul Bettany), que se ha erigido en portavoz de la comunidad, los vecinos se avienen a ocultarla. Grace, a cambio, trabaja para ellos. Sin embargo, cuando Dogville sea sometido a una intensa vigilancia policial para dar con la fugitiva, sus habitantes exigirán a Grace otros servicios que les compensen del peligro que corren al darle cobijo. Grace aprenderá, de un modo brutal, que en ese pueblo la bondad es algo muy relativo. Pero ella guarda un secreto que no quiere desvelar.
El reparto es realmente espectacular, en una de las últimas interpretaciones de Lauren Bacall, sin ir más lejos.