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jueves, 27 de abril de 2017

Escenas míticas del cine (LII)


En 1990 Francis Ford Coppola dirige la tercera parte de El Padrino, una película muy buena, sino fuera porque las dos primeras partes son obras maestras, pero claro la comparativa sería demasiado cruel. Aquí Michael Corleone (Al Pacino), heredero del imperio de don Vito Corleone, intenta rehabilitarse socialmente y legitimar todas las posesiones de la familia negociando con el Vaticano. Después de luchar toda su vida se encuentra cansado, tiene problemas de salud (diabetes que le dan bajadas de azúcar) y centra todas sus esperanzas en encontrar un sucesor que se haga cargo de los negocios. Vincent, el hijo ilegítimo de su hermano Sonny (Santino que interpretaba James Caan), será el elegido.


En una escena memorable, de las muchas que tiene, Michael llama a Vincent para que empiece a hacer cosas por él, y así empezar a allanar el camino para ser el próximo Padrino. Su misión será embaucar a Don Altobello (Eli Wallach), hacerle creer que traicionará a Michael, y así atraer su confianza. Michael le dice una cosa clave a Vincent, "le dirá que me traiciones para probarte... oféndete porque esa será su trampa". Es entonces, en medio de esa conversación, cuando llega Don Licio Lucchesi (Enzo Robutti) y le dice a Vincent: "Don Altobello me ha dicho que tienes un carácter estupendo, fuerte, te haces respetar..." "Me gustaría ser tu amigo, incluso el más fuerte necesita amigos..."

Disfrutad de esta maravillosa escena.


martes, 5 de agosto de 2014

Il buono, il brutto, il cattivo (1966)

  Cartel del film

El género del llamado Spaguetti Western tiene una trilogía gloriosa con Sergio Leone como director, a saber "Por un puñado de dólares" (1964), "La muerte tenía un precio" (1965) y "El bueno, el feo y el malo" (1966), todas con música fabulosa de Ennio Morricone y que para mi curiosamente van de menos a más, es decir, la segunda supera a la primera y la tercera es la mejor de las tres, en dura pugna con la segunda. A esta triada se la conoce como "La Trilogía del Dólar".
La maestría de Sergio Leone a la dirección de esta producción italiana es indiscutible, pero a la vez junta a un elenco de tres actores de una calidad suprema, por un lado a sus ya tratados Clint Eastwood y Lee Van Cleef, a los cuales añade a Elli Wallach, para mi un acierto soberbio ya que es el que pone la pimienta al asunto y es el contrapunto perfecto entre los dos pistoleros.

    El bueno (Clint Eastwood)

En plena Guerra Civil norteamericana, un par de estafadores se dedican a timar a las autoridades. Tuco (Eli Wallach) es perseguido por numerosos crímenes, y es atrapado y entregado a la justicia por un cazarecompensas conocido como el Rubio (Clint Eastwood), su cómplice de fechorías, quien lo libera de la horca a último momento para huir y repartirse el botín. Pero una serie de mutuas traiciones y desventuras los llevan a cruzarse en el camino con Bill Carson, un soldado confederado malherido. Antes de morir, les dice a ambos dónde se encuentra escondido un botín de 200.000 dólares en monedas de oro. El problema es que uno de ellos conoce el paradero (un cementerio) y el otro sabe en qué tumba se encuentra enterrado el oro. Mientras tanto, un corrupto sargento de la Unión conocido como “Ojos de Ángel” (Lee Van Cleef) se encuentra tras la pista de Carson. Y no pasará mucho tiempo... antes de que sus caminos se crucen en el trayecto hacia el botín escondido.

El feo (Eli Wallach)

Quizás el único pero que tiene el film, es su excesiva duración, cerca de las 3 horas. Pero Leone demuestra una cosa, y es que sin una gran inversión, pero con una gran historia que contar, los resultados son espectaculares. Y es que el dólar, amigos y amigas, es el auténtico protagonista de esta historia, con ciertas reminiscencias al mundo materialista. Un tesoro oculto será el "leit motiv" de los tres protagonistas durante todo el metraje, de forma que podremos ver las virtudes y miserias de cada uno de ellos, con la virtud de que el excelente trama que crea Leone convierte dichas andanzas y desventuras, en un entretenimiento de primera magnitud. Un film donde el bueno no es tan bueno, el malo tiene un lado humano... y el feo... también triunfa... a su manera.


El malo (Lee Van Cleef)


La secuencia del duelo final debería ser estudiada en todas las escuelas de cine, un prodigio de montaje. Para la posteridad, quedará el comienzo del film (con ese personaje que aparece cual muñeco en primer plano) dónde Sergio no recurre a diálogos en muchos minutos y le queda perfecto, realmente una gozada.

Os dejo con la escena final de film.