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jueves, 30 de julio de 2026

Escenas míticas del cine (DV)

En 1997 David Lynch dirige Carretera perdida (Lost Highway) dentro de la búsqueda del director de proyectar en la pantalla los recovecos y laberintos del espacio mental. Los films de este director no son fáciles de asimilar ya que requieren de un esfuerzo por parte del espectador, que obliga a desplazarse de su zona de comfort, algo que el espectador no siempre está dispuesto a hacer, ese acomodamiento de quien vive en el cine más convencional es el responsable de que muchas de las obras del director sean tachadas de incomprensibles, chaladuras e incluso tomaduras de pelo he llegado a oír, pero pienso en este caso que es una película tenebrosa y perturbadora a la vez.
Pero vamos con el film que nos cuenta la historia de Fred Madison, al que da vida Bill Pullman que es un músico de free jazz que sospecha que su esposa Renée (Patricia Arquette) le está siendo infiel. A partir de una mañana, el matrimonio comienza a recibir sobres sin remitente que contienen cintas de vídeo en las que su casa aparece filmada tanto desde fuera como desde dentro, y se ve a ambos, por lo que deciden poner el asunto en manos de la policía.
En una escena mítica, poco después durante una fiesta, un misterioso hombre al que interpreta Robert Blake le dice a Fred que está precisamente en su casa en ese instante, y le da un móvil para que llame a su casa y lo compruebe y así es...


Os dejo con la mítica escena (teclear a ver en youtube y se ve).

jueves, 7 de julio de 2016

Independence Day: Resurgence (2016)

Cartel del film

Hay veces que las segundas partes aportan cosas, incluso en algunas ocasiones superan a la primera parte, pero hay otras donde no aportan nada, y lo que es más, acaban por subir el nivel de la original, aunque esta no sea maravillosa del todo. Esto último sucede con Independence Day: Contraataque, en la que la no presencia de Will Smith ya es un paso atrás, pero ante todo, hay un rasgo que las diferencia, y es que Independence Day es competente dentro de lo ridículo que es, resultando divertida y esta nueva entrega dirigida por Roland Emmerich es también absurda, pero en muchos momentos resulta aburrida y tediosa.


En esta ocasión y utilizando la tecnología que tenían los extraterrestres 20 años antes, las naciones de la Tierra, que temen el regreso de los invasores, han colaborado para la elaboración de un gigantesco programa de defensa para proteger el planeta. El problema radica, en que no hay seguridad de que sirva para hacer frente a los grandes recursos y muy avanzados de los atacantes. Es entonces, cuando la inventiva de unos pocos valientes podrá evitar la destrucción del mundo, ya arrasada por una gigantesca nave que ha copado el planeta, y al borde de la extinción.


El arranque o punto de partida de esta secuela es lógico, eso de que los alienígenas regresen para vengarse, y que explique el porqué les trajo a nuestro planeta ya la primera vez. Pero el bajón viene a la hora de ejecutarlo, haciendo regresar a personajes de manera forzada, salvándose por poco Jeff Goldblum, mientras Maika Monroe, Angelababy, Jessie T.Usher o Liam Hemsworth aburren a las ovejas, bastante planos y explicaciones sobre la historia carentes de sentido. Hay mucha saturación de personajes y subtramas que no aportan nada, a parte de toques humoríticos desacertados, por pocos que dan en el clavo.


No digo que no pases un buen rato y el film no sea divertido, pero a mi el visionado me resultó poco válido, con lagunas y cosas previsibles, tanto el ataque contra los alienígenas como el final para matar a la reina madre. A pesar del enorme desliegue, no me impresiona mucho de lo que se ve y mucho se debe a que las escenas de acción están demasiado preparadas y no hay sorpresa en ellas. Una continuación bastante vacía y de la que pocas cosas buenas se pueden extraer. Sus dos horas se me hacen excesivas.


Os dejo con el tráiler del film.


domingo, 29 de mayo de 2016

Mejores escenas cómicas del cine (XLII)


En 1987 Mel Brooks hace su parodia de La Guerra de las Galaxias, titulada Spaceballs en inglés y traducida aquí como "La loca historia de las galaxias". Como en Star Wars, la trama comienza con la amenaza a la paz intergaláctica por parte de las fuerzas del lado oscuro. El planeta Spaceballs se está quedando sin oxígeno, por lo que su presidente (Mel Brooks) decide enviar la nave espacial Spaceball Uno en dirección al planeta Druida (donde la población es muy pánfila) con el objetivo de robarle la atmósfera. El encargado de dirigir la misión será Casco Oscuro, una especie de Darth Vader enano, torpe y cabezón al que interpreta el gran Rick Moranis. Por otro lado Bill Pullman da vida a Lone Starr, el papel paralelo de Han Solo, un cazarrecompensas con problemas económicos. Siempre con él a su lado está Vómito, una especie de Hombre-perro, al que da vida el genial e indispensable John Candy.
En una escena chanante Casco Oscuro y el Coronel Sandurz (interpretado por George Wyner) discuten por la velocidad que debe llevar la nave, a lo que Casco Oscuro ordena que se vaya a la "Velocidad Absurda", que va más allá que la velocidad de la luz, una velocidad a la que según sus mismas palabras "se le ponen los sesos en el culo".


Os dejo con esta desternillante escena.