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martes, 28 de octubre de 2025

Escenas míticas del cine (CDXLVIII)

En 1977 Steven Spielberg dirige Encuentros en la tercera fase, cinta de ciencia ficción dentro de una década como los 70 donde este tipo de cine tuvo un renacimiento, y diría que hasta una reinvención. No sólo se trataba del aspecto visual, que recibió un gran empuje gracias al desarrollo de nuevos efectos especiales por parte de la industria Light and Magic de George Lucas, tampoco del sonido, aunque éste entró en una nueva dimensión gracias a los efectos creados por especialistas como Walter Murch o la música compuesta por gente como John Williams, que reemplazaron las piezas electrónicas por partituras con aproximación neoclásica, todo cambió, tanto en la forma de realizar las películas como en el modo en que eran promocionadas y vendidas.
Steven Spielberg, fue, sin embargo, un visionario muy alejado del resto de directores que hoy día se limitan a copiar los mismos clichés que él y el resto de su quinta de jóvenes talentos inventaron en los 70 como Scorsese o Coppola. Hay que decir que a este director siempre se le relaciona con éxitos comerciales, cine de entretenimiento y exitoso, pero tal vez debido a ese aura, parece haberle costado demostrar que muchas de sus películas más comerciales están cerca de otras corrientes cinematográficas.
Pero nos centramos en este film donde encontramos cierta intención por parte del director por agradar a todo tipo de público, pero es que el tema de la llegada de extraterrestres que se trata en la película, es pionero en abordar la cuestión con un rigor científico tremendo. De hecho, mucho de lo que sucede en la cinta, está basado en las teorías de investigadores en la materia, como el caso del famoso investigador UFO, Joseph Allen Hynek, que incluso realiza un cameo al final de la cinta. Además, Spielberg, que llevaba desde los comienzos de su carrera en el cine queriendo dar el salto a la ciencia ficción, se involucró y mucho en las propias investigaciones de su amigo Hynek. Es importante aclarar, que este tema del contacto con alienígenas Steven lo trata de manera pacífica, sin amenazas, como por contra si había sido diferente en películas anteriores como por ejemplo Últimatum a la Tierra de Richard Wise, donde acababan siendo violentos, de hecho los alienígenas de Spielberg tienen apariencia inofensiva, incluso débil.
En la historia se nos cuenta como una noche, cerca de su casa en Indiana, Roy Neary, al que da vida Richard Dreyfuss, observa en el cielo unos misteriosos objetos voladores. A partir de ahí, vive totalmente obsesionado por comprender lo que ha visto, lo que le aleja y distancia de su esposa Ronnie (Teri Garr, a la que conocimos muchos en el Jovencito Frankesntein). Pero él encuentra apoyo en una mujer que también ha sido testigo de los mismos hechos, y juntos intentan encontrar una respuesta al misterio que ha alterado considerablemente sus vidas. Al mismo tiempo, un gran grupo de científicos internacionales comienza a investigar las apariciones de ovnis y otros extraños fenómenos en la zona. Además todos los personajes del film parten hacia un punto clave donde cada uno de ellos encuentra lo que busca, es el Monte del Diablo, que realmente está en Dakota del Sur, y que desde el estreno de el trabajo es lugar de peregrinación continuo y mundial.
John Williams se encargó de la banda sonora y compuso más de trescientas variaciones del tema de cinco notas que se utiliza para poder comunicarse con los seres extraterrestres, en una escena absolutamente mítica.


Os dejo con la mítica escena.

lunes, 14 de octubre de 2024

12º Aniversario de My Kingdom for a film.


Hace ya 12 años, tal día como hoy, inauguré este blog en el que hablo sobre cine, películas, cortos, series, escenas míticas, escenas cómicas, estrenos de cine, bandas sonoras, noticias, etc...
Es cierto que cuando inicié esta aventura, con expectativas muy modestas, la cosa era complicada, pero con el paso del tiempo, el trabajo, los posts realizados y demás, la respuesta es bastante sentida y sobre todo se comparten opiniones de todo tipo.
Quiero dar las gracias a todos, a blogeros que son seguidores, comentaristas y lectores, a los no blogeros que también comentan y leen, a los blogeros que sólo leen, a los que sin ser blogeros se hicieron seguidores, a los que no son ni blogeros ni seguidores, pero se pasan a leer o comentar, a aquellos que sólo leen aunque no digan nada, e incluso a aquellos que sólo se pasan a criticar pero educadamente, claro. Y desde luego ya desde el asunto de la pandemia que no está siendo fácil, ya vamos recuperando bastante aquello de ir al cine, durante un tiempo ha sido difícil, el séptimo arte lo merece y creo que ya estamos en los ritmos de antes.
Aparte de estadísticas, de si te visita más o menos gente, de si hay más o menos comentarios, lo importante es que el cine sigue vivo, se siguen haciendo películas, claro que lo necesitamos y aquí vamos comentando sobre lo que un servidor puede ver.


Robert de Niro y Al Pacino dos grandes seguidores de este espacio y la devoción obviamente es mutua, siempre a los pies de dos cracks como ellos. 
Otro año más y parece increíble, hablando de estrenos fulgurantes, noticias, películas, cortos, manteniendo mis viejas secciones de escenas cómicas y escenas míticas, y alguna seminueva como las bandas sonoras míticas, en definitiva un trabajo constante del que estoy muy orgulloso y quería compartir con todos. Además sigue vivo mi viejo blog de música, aún más veterano.
Aún recuerdo el primer post hablando de la película Drive, que me impulsó de manera definitiva a hablar de cine a día de hoy, una de tantas películas que me dejó huella.


Hoy es un día de celebración y quería recordar la película El jovencito Frankestein de 1974 dirigida por Mel Brooks, una de mis comedias favoritas. Hablamos de una de las comedias más disparatadas, delirantes, ingeniosas y divertidas de la historia del cine. Se trata de una de esas conjunciones donde todo funciona, y no sólo eso, sino que lo hace con un encanto especial, algo tocado con una varita mágica e irrepetible. Además y por si fuera poco, tiene la capacidad curativa de hacer olvidar problemas de la vida cotidiana, y te sientes completamente absorbido por la pantalla, en su hora y tres cuartos de duración.
Rodada en blanco y negro aposta, en ella, el joven doctor Frederick Frankestein (Gene Wilder), un neurocirujano norteamericano, ha huido siempre del estigma legado por su abuelo, quien creó años antes un monstruo. Ahí, es donde el guión perpetrado por Brooks y Wilder hace un desprejuiciado homenaje, que a la vez es parodia, y cómo no, revisión del mito cinematográfico, cuya creación era de Mary Shelley. Marty Feldman hace de Igor, un jorobado que tiene cosas realmente graciosas, mientras Inga (Teri Garr) es la ayudante del Doctor.


En una escena cómica de las muchas que tiene el film, Igor, Inga y el Doctor llegan a la sala donde su abuelo había dado vida al monstruo siguiendo el sonido de un violín, y que ahora está lleno de telarañas, aunque aún resuenan las palabras de cuando hizo esa operación sin derramar una gota de sangre, a lo que el Doctor dice: "Qué pozo de suciedad" mientras Igor responde: "Bueno, con un poco de pintura, unas flores y un par de cojines... entonces ven una luz y abren la puerta donde está el violín, un cigarro, y libros... que el Doctor presiente son de la biblioteca privada de su abuelo.

Os dejo con la gran escena.

sábado, 14 de octubre de 2023

11º Aniversario de My Kingdom for a film.


Hace ya 11 años, tal día como hoy, inauguré este blog en el que hablo sobre cine, películas, cortos, series, escenas míticas, escenas cómicas, estrenos de cine, bandas sonoras, noticias, etc...
Es cierto que cuando inicié esta aventura, con expectativas muy modestas, la cosa era complicada, pero con el paso del tiempo, el trabajo, los posts realizados y demás, la respuesta es bastante sentida y sobre todo se comparten opiniones de todo tipo.
Quiero dar las gracias a todos, a blogeros que son seguidores, comentaristas y lectores, a los no blogeros que también comentan y leen, a los blogeros que sólo leen, a los que sin ser blogeros se hicieron seguidores, a los que no son ni blogeros ni seguidores, pero se pasan a leer o comentar, a aquellos que sólo leen aunque no digan nada, e incluso a aquellos que sólo se pasan a criticar. Y desde luego ya desde el año pasado que no está siendo fácil, ya vamos recuperando aquello de ir al cine, durante un tiempo ha sido difícil, el séptimo arte lo merece.
Aparte de estadísticas, de si te visita más o menos gente, de si hay más o menos comentarios, lo importante es que el cine sigue vivo, se siguen haciendo películas claro que lo necesitamos y aquí vamos comentando sobre lo que un servidor puede ver.


Benny Hill siempre es un seguidor constante de My Kingdom for a film, y la devoción es mutua, siempre a sus pies. Otro año  más y parece increíble, hablando de estrenos fulgurantes, noticias, películas, cortos, manteniendo mis viejas secciones de escenas cómicas y escenas míticas, y alguna seminueva como las bandas sonoras míticas, en definitiva un trabajo constante del que estoy muy orgulloso y quería compartir con todos. Además sigue vivo mi viejo blog de música, aún más veterano.
Aún recuerdo el primer post hablando de la película Drive, que me impulsó de manera definitiva a hablar de cine a día de hoy, una de tantas películas que me dejó huella.


Hoy es un día de celebración y quería recordar la película El jovencito Frankestein de 1974 dirigida por Mel Brooks, una de mis comedias favoritas. Hablamos de una de las comedias más disparatadas, delirantes, ingeniosas y divertidas de la historia del cine. Se trata de una de esas conjunciones donde todo funciona, y no sólo eso, sino que lo hace con un encanto especial, algo tocado con una varita mágica e irrepetible. Además y por si fuera poco, tiene la capacidad curativa de hacer olvidar problemas de la vida cotidiana, y te sientes completamente absorbido por la pantalla, en su hora y tres cuartos de duración.
Rodada en blanco y negro aposta, en ella, el joven doctor Frederick Frankestein (Gene Wilder), un neurocirujano norteamericano, ha huido siempre del estigma legado por su abuelo, quien creó años antes un monstruo. Ahí, es donde el guión perpetrado por Brooks y Wilder hace un desprejuiciado homenaje, que a la vez es parodia, y cómo no, revisión del mito cinematográfico, cuya creación era de Mary Shelley. Marty Feldman hace de Igor, un jorobado que tiene cosas realmente graciosas, mientras Inga (Teri Garr) es la ayudante del Doctor.


En una escena cómica inolvidable El Doctor e Inga buscan en el castillo heredado un cerebro de alguien reciéntemente fallecido, encuentran a un muerto hace 3 años con su cráneo, otro hace 2 años, otro más hace seis meses y como final uno que acaba de morir pero sale Igor, dando un susto y cantando "nadie me quiere, nadie se preocupa por mí...".

Os dejo con la escena.

lunes, 30 de septiembre de 2019

Mejores escenas cómicas del cine (LXXIV)


Mi película favorita cómica, sin duda es El Jovencito Frankestein, dirigida por Mel Brooks en 1974. Una de las comedias más disparatadas, delirantes, ingeniosas y divertidas de la historia del cine. Se trata de una de esas conjunciones donde todo funciona, y no sólo eso, sino que lo hace con un encanto especial, algo tocado con una varita mágica e irrepetible. Además y por si fuera poco, tiene la capacidad curativa de hacer olvidar problemas de la vida cotidiana, y te sientes completamente absorbido por la pantalla, en su hora y tres cuartos de duración.
Rodada en blanco y negro aposta, en ella, el joven doctor Frederick Frankestein (Gene Wilder), un neurocirujano norteamericano, ha huído siempre del estigma legado por su abuelo, quien creó años más tarde un monstruo. Ahí, es donde el guión perpetrado por Brooks y Wilder hace un desprejuiciado homenaje, que a la vez es parodia, y como no revisión del mito cinematográfico, cuya creación era de Mary Shelley.
En una escena magnífica, el Doctor se da cuenta de que el monstruo hace cosas muy raras dirigidas por un raro cerebro, es entonces cuando pregunta a Igor (Marty Feldman) sobre el cerebro que él le mando coger, y Igor responde que era de un A... Normal...



Os dejo con la graciosísima escena.

jueves, 15 de septiembre de 2016

Mejores escenas cómicas del cine (LI)



Mi película favorita cómica, sin duda es El Jovencito Frankestein, dirigida por Mel Brooks en 1974. Una de las comedias más disparatadas, delirantes, ingeniosas y divertidas de la historia del cine. Se trata de una de esas conjunciones donde todo funciona, y no sólo eso, sino que lo hace con un encanto especial, algo tocado con una varita mágica e irrepetible. Además y por si fuera poco, tiene la capacidad curativa de hacer olvidar problemas de la vida cotidiana, y te sientes completamente absorbido por la pantalla, en su hora y tres cuartos de duración.
Rodada en blanco y negro aposta, en ella, el joven doctor Frederick Frankestein (Gene Wilder), un neurocirujano norteamericano, ha huído siempre del estigma legado por su abuelo, quien creó años más tarde un monstruo. Ahí, es donde el guión perpetrado por Brooks y Wilder hace un desprejuiciado homenaje, que a la vez es parodia, y como no revisión del mito cinematográfico, cuya creación era de Mary Shelley.
En su llegada al castillo, El Doctor, Inga (Teri Garr) e Igor (Marty Feldman) son recibidos por Frau Blücher (Cloris Leachman), ama del mismo, y cada vez que se pronuncia su apellido... los caballos relinchan.


Disfrutad de esta chanante escena.

miércoles, 31 de agosto de 2016

Mejores escenas cómicas del cine (L)


En 1974, Mel Brooks dirige el Jovencito Frankestein, quizás y sin temor a equivocarme, una de las comedias más disparatadas, delirantes, ingeniosas y divertidas de la historia del cine. Se trata de una de esas conjunciones donde todo funciona, y no sólo eso, sino que lo hace con un encanto especial, algo tocado con una varita mágica e irrepetible. Además y por si fuera poco, tiene la capacidad curativa de hacer olvidar problemas de la vida cotidiana, y te sientes completamente absorbido por la pantalla, en su hora y tres cuartos de duración.
Rodada en blanco y negro aposta, en ella, el joven doctor Frederick Frankestein (Gene Wilder), un neurocirujano norteamericano, ha huído siempre del estigma legado por su abuelo, quien creó años más tarde un monstruo. Ahí, es donde el guión perpetrado por Brooks y Wilder hace un desprejuiciado homenaje, que a la vez es parodia, y como no revisión del mito cinematográfico, cuya creación era de Mary Shelley.
Cuando el doctor hereda el castillo de Frankestein, hace un viaje para conocerlo, y descubre en él un manual científico extraño, en el que se explica paso por paso como devolverle la vida a un cadáver, con lo que empezará a crear su propio monstruo. Tendrá la ayuda de el jorobado Igor, maravillosamente interpretado por Marty Feldman, y la espectacular y llena de curvas Inga, a la que da vida Teri Garr. Ese monstruo que crea, tendrá como propósito ser amado.


En una de las muchísimas escenas impagables, mientras cenan, el doctor, Inga e Igor, mantienen una conversación acerca de las proporciones del monstruo, cuyas partes del cuerpo tendrán que ser aumentadas para adaptarse a su gran envergadura, a lo que Inga reacciona pensando que también aumentará la parte que a ella realmente le interesa de su anatomía, pero la frase final de Igor... es para la historia... "Pues va a ser muy popular".

Disfrutad de este escena cómica sin parangón.

jueves, 13 de agosto de 2015

Dumb and Dumber (1994)

Cartel del film


Recuerdo críticas en su día feroces a la película Dos tontos muy tontos, dirigida por los hermanos Farrelly en 1994, cuando a mi es una cinta que me hace bastante gracia y me gusta incluso. Es cierto que el film protagonizado por Jim Carrey y Jeff Daniels, no destaca por su humor inteligente o su brillante guión, no van por ahí los tiros. Se trata de un humor descabellado, chabacano y gañán, pero con clase, ese tipo de humor que es tan tonto, tan tonto... que te ríes casi sin querer.



La historia trata de Lloyd (Jim Carrey) y Harry (Jeff Daniels), dos amigos de una estupidez supina que son un auténtico desastre. El primero trabaja de chófer de una limousina, y el otro se dedica a transportar perros. Cuando Lloyd se enamora de una chica de buena posición, que deja olvidado un maletín en el coche, los dos amigos emprenden un chiflado viaje por todo el país para devolvérselo.



Pero, y esta es la parte que más me interesa destacar, en los tiempos que corren, donde nos rodean desgracias por todos lados, hay catástrofes naturales cada vez más asiduas, incendios enormes, pueblos destrozados por volcanes o tsunamis, sociedades rotas que para reparar los males corta cabezas en vez de aunar esfuerzos, enfermedades perennes, tragedias humanas, etc., me parece que este tipo de películas donde no piensas en nada, y te ríes de cosas absurdas y sin sentido, incluso en momentos a mandíbula batiente, me parece que no tienen precio.




Momentos inolvidables como el de la parada del policía y donde le dan la cerveza con los meados de Lloyd, o cuando a Harry se le queda la lengua pegada en la nieve, etc., no tienen precio, en definitiva una diversión.

Disfrutad de este chanante film.


miércoles, 27 de marzo de 2013

Mejores escenas cómicas del cine (XIII)



Una de las películas más divertidas que se han hecho es sin duda, El Jovencito Frankestein, de Mary Shelley, dirigida por Mel Brooks en 1974. Delirante recreación del clásico en clave de humor, dónde las interpretaciones de Gene Wilder y Marty Feldman están a un nivel que raya la perfección.



Hoy recordaré la escena en la que Igor (Marty Feldman) mientras están cenando recuerda una frase que le decía su padre, ante la atenta mirada de el jóven doctor Frederick Frankestein (Gene Wilder)... que comenzaba "Jamás olvidaré a mi Papá..."

Disfrutad de la escena.