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miércoles, 24 de agosto de 2022

Escenas míticas del cine (CCXLI)


Como decía ayer, Jonathan Demme dirige en 1991 El silencio de los corderos, basado en la novela de Thomas Harris que guionizó Ted Tally. Nos cuenta la historia de un asesino en serie llamado "Buffalo Bill" al que el FBI busca de manera algo ineficaz, que mata a sus víctimas, todas adolescentes, después de prepararlas minuciosamente y arrancarles la piel. Ya desde el comienzo nos encontramos con Clarice Starling a la que da vida de forma genial Jodie Foster (que logró el Oscar), una joven, brillante y ambiciosa estudiante de la academia del FBI que es enviada por su superior, Jack Crawford (Scott Glenn), a investigar los casos de asesinato cometidos por el apodado Buffalo Bill. Pero uno de los primeros pasos que da Clarise, bajo las órdenes de Crawford, será entrevistarse con el doctor Hannibal Lecter al que da vida un excelso y muy brillante Anthony Hopkins (recibió el Oscar por ello), un psiquiatra eminente y capaz de realizar los más certeros diagnósticos; pero el doctor Lecter es muy especial, está recluido en el módulo de alta seguridad del Manicomio de Baltimore, acusado de canibalismo, es un gran psiquiatra, pero a la vez un psicópata despiadado. Esta película está llena de escenas míticas, otra de ellas, es la de la fuga del Doctor Lecter de su prisión en un edificio de Memphis al que le han trasladado, en dicho traslado roba sigilosamente un bolígrafo al Doctor Chilton (Anthony Heald) que le valdrá posteriormente para quitarse las esposas y matar de manera canibal a los dos policías que le custodian, el Sargento Pembry (Alex Coleman) y su compañero el Teniente Boyle (Charles Napier), una de las escenas más salvajes vistas por un servidor en el cine. Precisamente cuando él va con la máscara y se produce el traslado a Memphis tiene una conversación con la senadora Martin (Diane Baker) cuya hija está secuestrada por Buffalo Bill, a la que da detalles para poder atrapar a su captor y a la que suelta una frase lapidaria: "Senadora... me encanta su abrigo".


Os dejo con la mítica escena.

miércoles, 15 de julio de 2015

Harrison's Flowers (2000)

Cartel del film


Elie Choraqui dirige esta producción francesa, que constituye un ejemplo de versatilidad de su director, que además de dirigir la cinta, la filmó cámara al hombro, como una especie de travelling contínuo que da al film una vivacidad y sobre todo un realismo brutal, algo que resulta muy impactante. Aquí se mezclan el amor, la intriga y sobre todo la violencia de una guerra en los Balcanes que acababa de estallar. El conflicto de los Balcanes se desarrolló de junio de 1991 a septiembre de 1995, donde tanto las cifras de muertos (130.000 personas) más dos tercios de la población desplazada de sus hogares, hablan por si solos. Se cometieron innumerables atropellos a los derechos humanos, asesinatos, torturas, violaciones incluso castraciones. Así asistimos a una mezcla de amor, odio, enternecimiento, embrutecimiento y mentira muy buen plasmado, aunque los elementos que intervienen acontecen de manera desigual y aleatoria, aún sabiendo su final.



La historia concreta que nos narra el film, es la de Harrison Lloyd (David Strathairn), un reportero que cubre la información sobre la guerra de Yugoslavia, unos "escarceos" que se consideraban en aquel momento y desde la distancia (muchas veces la ignorancia) poca cosa. En principio iba a ser su último trabajo, ya que estaba harto de ver muertes y quiere retirarse y dedicarse a su gran pasión, el cuidado de las flores. Tras el derrumbamiento de un edificio, a Harrison se le da por muerto, pero su mujer, Sara Lloyd (Andie MacDowell) se niega a creer eso y en un acto de valentía feroz decide ir a buscarlo a Croacia. Al llegar allí se encuentra en medio de una de las guerras más atroces y crueles que quepa imaginar. Todo empieza en la redacción de Newsweek, cuando ven que la cosa se pone fea en la zona de conflicto y salta la noticia del protagonista. Lo que pasó a partir de entonces, es que unos supuestos pequeños escarceos pasan a ser una guerra en toda regla, que generó una expectación como ninguna otra en su tiempo. La Guerra del Golfo de 1991 fue especial por ser la primera transmitida en directo y a todo color, pero esta de los Balcanes fue particular por la naturaleza de su origen y la dimensión de la violencia, un nuevo estilo que se basaba en las diferencias étnicas.




La llegada de Sara es impactante, y en su estreno está a punto de ser violada y asesinada, después de presenciar a sangre fría el asesinato de la persona que le servía de guía en su viaje. Se encamina hacia Vukovar previo paso por Osijek, y el amor ganará al miedo en su viaje. Tiene la suerte de ser rescatada por un grupo de periodistas que cubren la guerra, y se la llevan camino a Osijek. Ahí entran en acción Marc Stevenson (Brendan Gleeson) y Kyle Morris (Adrien Brody) quienes ayudarán de manera increíble a nuestra protagonista en su propósito. La actuación de Andie MacDowell es brutal, para mi la mejor de su carrera.




En cierta forma hay una parte de la película que es como un documental, en el que los periodistas relatan que lo que vieron en esa guerra no era comparable a nada de lo que habían visto antes, y hablamos de gente curtida con mucha experiencia y guerras a sus espaldas.
Como bien le dice Kyle a Sara "en esta guerra no hay buenos ni malos, primero disparan y luego averiguan", dejándole claro que está en un infierno. Hay también un tema de asimilación mental dura por parte de ella de lo que está viviendo, que es realmente impresionante.
Por medio pasarán mil peripecias, verán muertes de niños (salvaje escena) en Vukovar, bombardeos, minas que explotan, etc., todo para poder llegar a ver a Harrison. 



Un film que obtuvo la Concha a la mejor fotografía del Festival de cine de San Sebastián y fue galardonada con el Premio del Círculo de Escritores Cinematográficos.

Os dejo con esta grandísima película.