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miércoles, 27 de marzo de 2024

Bandas sonoras míticas del cine (CLXX)

En 1986 Peter Weir dirige La costa de los mosquitos, basado en la gran novela de Paul Theroux de 1981. Nos cuenta la historia de un brillante inventor Allie Fox, al que da vida Harrison Ford (actor fetiche del director), que está hastiado del consumismo de la sociedad moderna en su país Estados Unidos, por lo que decide alejarse de la civilización con su familia, su mujer la Señora Fox que interpreta Helen Mirren y sus cuatro hijos Charlie (River Phoenix), Jerry (Jadrien Steele) y las gemelas April (Hilary Gordon) y Clover (Rebecca Gordon) y emprender una nueva vida en plena jungla en Belize, America Central, más concretamente en una zona selvática conocida como "la costa de los mosquitos". Allie compra la propiedad de un miserable poblacho local, Jerónimo, y se convierte así en el alcalde y principal impulsor de una comunidad que pretende ser ideal, libre delos defectos que tiene la sociedad capitalista en general y norteamericana en particular, edificada alrededor de una versión corregida y aumentada de la máquina de fabricación de hielo. Bajo su guía, este soñador convierte el nuevo hogar en un paraíso gracias a sus inventos, pero pronto su mente comienza a desmoronarse.
La banda sonora corrió a cargo, de nuevo, de Maurice Jarre, que vuelve a hacer una gran música que acompaña a la perfección cada momento del film.


Os dejo con el tema principal de la banda sonora.

lunes, 25 de marzo de 2024

Bandas sonoras míticas del cine (CLXIX)

Como decía ayer, Peter Weir dirigió en 1989 El club de los poetas muertos, cuyo principal papel protagonista era interpretado por Robin Williams. Aunque esta película podría estar ambientada hoy día, nos empieza situando en la academia Welton (en Vermont), el primer día del curso 1959-60. Allí en el aula magna de la vieja escuela, pronto se verán algunos puntos que marcan el devenir de los protagonistas de la historia, sobre todo la férrea disciplina de los responsables de la misma y como no, el control absoluto de los padres sobre la vida de sus hijos. Una de las pocas novedades de la presentación de ese curso y gran bocanada de aire fresco en ella, es la presentación del nuevo profesor de literatura, John Keating, al que da vida un magnífico Robin Williams, un antiguo alumno de la escuela.
Las clases empiezan con la misma monotonía de siempre, es decir, dictados, repeticiones, muuuchos deberes, amenazas de sanciones si no los hacías, todo sobre raíles, hasta que llega la primera clase de Keating, quien sorpresivamente invita a todos a salir del aula e ir a un expositor donde hay una foto de la primera promoción de Welton, un grupo de alumnos, que según Keating nunca consiguieron entender el "carpe diem". Ese será el punto de partida para que Keating despliegue todo su arsenal y sus alternativos métodos para que los alumnos decidan por sí mismos. Habrá cuatro de sus alumnos (Neil, Todd, Knox y Charlie) que decidirán recuperar un viejo club de la época de Keating, "El club de los poetas muertos", club clandestino donde reunirse, leer poesía, charlar... vivir en definitiva.
La banda sonora corrió a cargo de el gran Maurice Jarre, una delicia compositiva con instrumentos de cuerda antiguos en muchos momentos y siendo una herramienta fundamental dentro del film.


Os dejo con el tema que abría la banda sonora, Carpe diem.

domingo, 24 de marzo de 2024

Escenas míticas del cine (CCCXXXV)

Peter Weir dirigió en 1989 El club de los poetas muertos, cuyo principal papel protagonista era interpretado por Robin Williams. Aunque esta película podría estar ambientada hoy día, nos empieza situando en la academia Welton (en Vermont), el primer día del curso 1959-60. Allí en el aula magna de la vieja escuela, pronto se verán algunos puntos que marcan el devenir de los protagonistas de la historia, sobre todo la férrea disciplina de los responsables de la misma y como no, el control absoluto de los padres sobre la vida de sus hijos. Una de las pocas novedades de la presentación de ese curso y gran bocanada de aire fresco en ella, es la presentación del nuevo profesor de literatura, John Keating, al que da vida un magnífico Robin Williams, un antiguo alumno de la escuela.
Las clases empiezan con la misma monotonía de siempre, es decir, dictados, repeticiones, muuuchos deberes, amenazas de sanciones si no los hacías, todo sobre raíles, hasta que llega la primera clase de Keating, quien sorpresivamente invita a todos a salir del aula e ir a un expositor donde hay una foto de la primera promoción de Welton, un grupo de alumnos, que según Keating nunca consiguieron entender el "carpe diem". Ese será el punto de partida para que Keating despliegue todo su arsenal y sus alternativos métodos para que los alumnos decidan por sí mismos. Habrá cuatro de sus alumnos (Neil, Todd, Knox y Charlie) que decidirán recuperar un viejo club de la época de Keating, "El club de los poetas muertos", club clandestino donde reunirse, leer poesía, charlar... vivir en definitiva.


Os dejo con esa escena mítica donde Keating les enseña qué es el carpe diem, cuyo verdadero espíritu es disfrutar de la vida, porque solo tenemos una vida.

jueves, 30 de noviembre de 2023

Bandas sonoras míticas de películas (CLVIII)

Como decía ayer, en 1982 Peter Weir dirige el año que vivimos peligrosamente, una intriga romántica-periodística de ambientación histórica. El director australiano (conocido por Único testigo tres años posterior, el Club de los poetas muertos siete después o el Show de Truman), escogió a su compatriota y actor fetiche Mel Gibson que venía de hacer Gallipoli y a la siempre espléndida Sigourney Weaver, convertida en estrella tres años antes gracias a Alien, además de una sorprendente Linda Hunt, que se alzó con el Óscar a mejor actriz de reparto por su papel en este film. 
La historia se desarrolla en Yakarta en 1965, donde al inexperto reportero Guy Hamilton al que da vida Mel Gibson se le presenta la oportunidad de su vida, cuando lo mandan como enviado especial a Indonesia, allí hay un turbulento escenario con la insurrección comunista que protesta contra el presidente Sukarno. Conoce a Billy Kwan (Linda Hunt) un enigmático fotógrafo de pequeña estatura y a una atractiva mujer Jill Bryant (Sigourney Weaver) que trabaja en la embajada inglesa.
La banda sonora corrió a cargo de Maurice Jarre, una auténtica maravilla con aires asiáticos constantes y melodías preciosas.


Os dejo con el tema Kwan's sacrifice.

miércoles, 29 de noviembre de 2023

Escenas míticas del cine (CCCXVIII)

En 1982 Peter Weir dirige el año que vivimos peligrosamente, una intriga romántica-periodística de ambientación histórica. El director australiano (conocido por Único testigo tres años posterior, el Club de los poetas muertos siete después o el Show de Truman), escogió a su compatriota y actor fetiche Mel Gibson que venía de hacer Gallipoli y a la siempre espléndida Sigourney Weaver, convertida en estrella tres años antes gracias a Alien, además de una sorprendente Linda Hunt, que se alzó con el Óscar a mejor actriz de reparto por su papel en este film. 
La historia se desarrolla en Yakarta en 1965, donde al inexperto reportero Guy Hamilton al que da vida Mel Gibson se le presenta la oportunidad de su vida, cuando lo mandan como enviado especial a Indonesia, allí hay un turbulento escenario con la insurrección comunista que protesta contra el presidente Sukarno. Conoce a Billy Kwan (Linda Hunt) un enigmático fotógrafo de pequeña estatura y a una atractiva mujer Jill Bryant (Sigourney Weaver) que trabaja en la embajada inglesa.


En una muy interesante escena, Guy y Billy hablan de la miseria que ven en el país, y partiendo de una referencia bíblica de San Lucas en la que se preguntaba ¿qué debemos hacer?, Billy expone la postura de Tolstoi, que escribió incluso un libro con ese título, y no solo eso, si no que se fue indignado por la pobreza que veía en Moscú, y repartió por la calle su dinero a los necesitados, e invita a Guy a que de 5 dólares a las personas pobres que tienen alrededor, a lo que Guy contesta que solo arreglaría muy poco, sería como una gota en el desierto...

Os dejo con la escena.

lunes, 20 de noviembre de 2023

Escenas míticas del cine (CCCXIV)


El director australiano Peter Weir dirige en 1985 Único Testigo (Witness), un muy buen thriller que se apoya en una ambientación dentro de la comunidad amish (una secta religiosa muy conservadora que vive como en el siglo XVIII) para darle un toque de originalidad a una intriga que funciona de lujo. La historia nos cuenta como en su primer viaje a Philadelphia, el pequeño Samuel Lap (Lukas Haas), miembro de una comunidad amish, es testigo en los baños de la estación, de un brutal asesinato. John Book (Harrison Ford), el policía encargado del caso, descubre que en el crimen están implicados compañeros policías que son corruptos, por lo que desde ese momento tanto la vida de Samuel como la suya propia, están en serio peligro. Book decide infiltrarse en la comunidad amish para protegerse, y llega a tener una aventura con la madre de Samuel, Rachel (Kelly McGuillis). Este film es casi un oasis en el desierto, y nos da una grata sorpresa, ya que sin necesidad de un despliegue de medios demasiado asombroso, saca todo el jugo a un argumento realmente sencillo.
En una escena mítica que sucede al principio del film y es la clave de todo el relato, Samuel va al baño de la estación y mientras hace sus necesidades ve como matan a un hombre entre dos individuos, uno de ellos es McFee (Danny Glover) que cree que hay alguien en los baños que lo ha visto todo y lo busca en los urinarios, pero el chico se busca la vida para no ser descubierto.


Os dejo con la mítica escena.

martes, 31 de octubre de 2023

Escenas míticas del cine (CCCXIII)


El director australiano Peter Weir dirige en 1985 Único Testigo (Witness), un muy buen thriller que se apoya en una ambientación dentro de la comunidad amish (una secta religiosa muy conservadora que vive como en el siglo XVIII) para darle un toque de originalidad a una intriga que funciona de lujo. La historia nos cuenta como en su primer viaje a Philadelphia, el pequeño Samuel Lap (Lukas Haas), miembro de una comunidad amish, es testigo en los baños de la estación, de un brutal asesinato. John Book (Harrison Ford), el policía encargado del caso, descubre que en el crimen están implicados compañeros policías que son corruptos, por lo que desde ese momento tanto la vida de Samuel como la suya propia, están en serio peligro. Book decide infiltrarse en la comunidad amish para protegerse, y llega a tener una aventura con la madre de Samuel, Rachel (Kelly McGuillis). Este film es casi un oasis en el desierto, y nos da una grata sorpresa, ya que sin necesidad de un despliegue de medios demasiado asombroso, saca todo el jugo a un argumento realmente sencillo.
En una escena mítica Samuel está en la comisaría con Book, intentando identificar al asesino, John le enseña muchas fotos pero no es ninguno, la cosa se enfría y el niño empieza a caminar por las dependencias, pasa al lado de un reo que está deseando quitarse las esposas, una mujer que le mira y comenta, etc., hasta que llega a un sitio donde hay un recorte de periódico en cuya portada sale una foto de un policía (Danny Glover) y el niño alza el dedo para indicar que él es el asesino.

Os dejo con la mítica escena.

lunes, 30 de octubre de 2023

Bandas sonoras míticas de películas (CLVI)

El director australiano Peter Weir dirige en 1985 Único Testigo (Witness), un muy buen thriller que se apoya en una ambientación dentro de la comunidad amish (una secta religiosa muy conservadora que vive como en el siglo XVIII) para darle un toque de originalidad a una intriga que funciona de lujo. La historia nos cuenta como en su primer viaje a Philadelphia, el pequeño Samuel Lap (Lukas Haas), miembro de una comunidad amish, es testigo en los baños de la estación, de un brutal asesinato. John Book (Harrison Ford), el policía encargado del caso, descubre que en el crimen están implicados compañeros policías que son corruptos, por lo que desde ese momento tanto la vida de Samuel como la suya propia, están en serio peligro. Book decide infiltrarse en la comunidad amish para protegerse, y llega a tener una aventura con la madre de Samuel, Rachel (Kelly McGuillis). Este film es casi un oasis en el desierto, y nos da una grata sorpresa, ya que sin necesidad de un despliegue de medios demasiado asombroso, saca todo el jugo a un argumento realmente sencillo.
Maurice Jarre fue el encargado de la banda sonora de la película, y sin duda acierta en musicar el thriller de una manera genial.


Os dejo con la melodía principal del film.