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viernes, 27 de abril de 2018

Escenas míticas del cine (LXXI)


En el año 2010 se estrenó Shutter Island, una película dirigida por Martin Scorsese y basada en la nóvela homónima escrita por Dennis Lehane. Ambientada en 1954, nos presenta a un agente judicial, Teddy Daniels (Leonardo DiCaprio), que junto a su compañero Chuck Aule (Mark Ruffalo) se dirigen a una isla pequeña donde está situado un hospital psiquiátrico en el que se internan los enfermos más peligrosos. El motivo de dicho viaje, es la desaparición de una peligrosa paciente, cuya fuga tiene desconcertados a los encargados de la institución.
Nada más llegar a la isla, Daniels, quien esconde la verdadera razón de su implicación en el caso, descubre que no será fácil encontrar a la mujer, ya que nadie parece querer colaborar con ellos, empezando por el Dr. John Cowley (Ben Kingsley), la cabeza visible de la parte médica.
Scorsese compone aquí de manera magistral un retorcido laberinto, y el film va pasando de inquietante y tenebroso a tener un marcado tamiz opresivo y agobiante. Así, el protagonista se va perdiendo cada vez más y más, y es incapaz de fiarse de nadie, incluso de su propio compañero. 
A pesar de descubrir el pastel en el tramo de desenlace, el film vuelve a remontar y en la escena final tiene un momento sublime, en la conversación entre Daniels y Aule, donde el primero se pregunta "¿Qué sería peor? ¿Vivir como un monstruo o morir como un hombre bueno?"...


Os dejo con la mítica escena.

sábado, 26 de diciembre de 2015

The Walk (2015)

Cartel del film

Muchas y grandes eran mis expectativas desde que supe del estreno de este film, y ayer, el día de su estreno en España, no me pude resistir a ver El Desafío (The Walk) y en 3D para más inri. Este proyecto está basado en el libro de Phillipe Petit "Alcanzar las nubes", cuyo guión han adaptado el director Robert Zemeckis y Christopher Browne.
Primero decir que Zemeckis se distanció hace ya mucho de su padrino Steven Spielberg, aunque no sé porqué, la gente en general los sigue asociando eternamente. Robert tiene títulos en su bagaje como Regreso al futuro, Forrest Gump o el Vuelo, entre otras, y su independencia de Steven era ya palpable en ellas.


El film narra la odisea real y en primera persona de Phillipe Petit, interpretado por un soberbio Joseph Gordon-Levitt, un funambulista francés que osó, de manera totalmente ilegal, cruzar sobre un cable de acero, no una, sino varias veces, entre las desaparecidas Torres Gemelas de New York. Pero claro, la historia, que el director trata con una gran humildad y sin arrogancia ninguna (sólo hay arrogancia y descaro en el propio protagonista, pero como algo necesario) funciona de manera asombrosa, ya que mezcla muy bien el lado sentimental, con la personalidad del protagonista y su pertinaz manera de conseguir su objetivo, "El golpe artístico" como él lo llamó, para lo que tuvo que aliarse con un grupo de cómplices necesarios que le llevarían al éxito, no sin dificultades.
Zemeckis, nos cuenta esa metáfora que es El Desafío en primera persona, con Petit encaramado en lo alto de la Estatua de la libertad y dirigiéndose siempre a la cámara y por tanto al espectador.


Pero este film, en sus dos horas de duración, que puedo asegurar, son excitantes, tiene una lección de técnica cinematográfica fuera de lo normal, una integración de los efectos visuales en la historia (al parecer toda la parte del paseo está hecha por ordenador) que está tan bien hecho, que parece que estás caminando por el cable con el protagonista, algo que no sabría muy bien como explicar, pero que te hace tener una sensación de maravilla total como pocas veces he sentido. Además tiene la gran virtud, de que en el momento de climax se centra solo en narrar y no alardear de efectos y demás (aunque es impresionante).


También es una aventura en muchos sentidos, cómica por un lado, una reflexión luminosa sobre la vida y el arte por otro, el esfuerzo y el trabajo que todo reto conlleva, pero todo ello llevado con un tono desenfadado que, de verdad, me parece tremendamente destacable.
Por otro lado, la vida del protagonista no fue fácil, su obcecación con ser funambulista de altos riesgos, le trajo por la calle de la amargura en muchos momentos, deserción del hogar familiar, primera actuación en público con final nefasto, etc...


En su camino hay un personaje que será fundamental como mentor, y con el que tiene más de una discusión, Papa Rudy (Ben Kingsley), un veterano director de circo que sabe todo acerca las técnicas para fijar todo tipo de cables, los puntos de apoyo que debe tener, las fijaciones, las tareas a realizar cada vez que se tense un cable de acero, y como no, a parte de los detalles técnicos, aquellas cosas que se enseñan con la experiencia y como tratar al público, no ser soberbio, y no sentirse un dios cuando estás ahí arriba, ya que justo en el momento de acabar la actuación muchos caían al vacío.


Aquí hay una lección insuperable de libertad creativa, que se funde con la sensación de libertad y de tocar el cielo que siente Petit cuando logra conseguir su objetivo. Si a eso le añadimos, como aprovecha el director lo maleable del género establecido para llevar la película a otro territorio, más emocional sin duda, consigue que el resultado sea bestial y como no, popular.
Y a este respecto, he de decir que he hablado con mucha gente sobre ir a ver esta película y muchos y muchas me han dicho de antemano que les parecía una bobada y una tontería, y os puedo asegurar que su error es de tamaño gigante, fuera aparte de que te guste o no la temática.


En el plano actoral, como ya digo, Joseph Gordon-Levitt está de Óscar, simple y llanamente, sostiene él solito toda la película y es el enlace continuo y perfecto de todos los actores que intervienen. Ben Kingsley está genial, en un tipo de papel que le va como anillo al dedo, de veterano experto en lo suyo y derrochando sabiduría. Charlotte Le Bon hace de Annie, la cantante de la que se enamora el protagonista y es su mayor valedora para llevar a cabo su sueño, aunque de su historia de amor poco sabemos, y queda relegada a un segundo plano. El resto de secundarios cumplen a la perfección con sus papeles, cómplices muchos de ellos, necesarios indispensables para llevar a cabo la hazaña.


En definitiva un film brutal, un biopic diferente, ya que el hombre, su objetivo, el entorno, y el vacío que Petit decidió contemplar con una mezcla de autoridad y respeto, es algo que está mostrado de tal manera, que los aplausos al final de la proyección en la sala saltaron a rabiar.


Os dejo con el traíler de esta maravillosa y fastuosa película.

martes, 24 de febrero de 2015

Lucky Number Slevin (2006)

Cartel del film


Cuando vi en el cine esta cinta me encantó, y ayer viéndola de nuevo en televisión me reafirmé, sigue siendo una gran película con un guión que se disfruta como pocos. Quizás no es una obra maestra absoluta, pero desde luego está extraordinariamente llevada, conducida y su giro final a la altura de cualquier obra cumbre.
En cuanto a su estructura, su ritmo y la soltura de sus diálogos (que probablemente perderán mucho en el doblaje) y también algún actor en común puede que recuerde a Pulp Fiction, pero desde luego la temática es diferente y porqué no decirlo ni la banda sonora se parece, ni Tarantino anda por aquí. El director es Paul McGuigan y trataré de explicarla sin desvelar mucho.
 

Bruce Willis & Josh Harnett
 
 
A Slevin (Josh Hartnett) la vida no le va nada bien. Acaban de declarar ruinosa su casa y ha encontrado a su novia en la cama con otro hombre. En un intento de desconectar de todo y salir de Los Ángeles una temporada, toma prestado el apartamento de su amigo Nick Fisher en Nueva York. Cuando llega, la puerta estaba abierta, así que decide entrar y darse una ducha. Lucy Liu, interpretando literalmente a la vecina de al lado (Lindsey), entra a pedir azúcar y conoce a este joven que sólo lleva una pequeña toalla alrededor de sus caderas. Pero las cosas sólo están a punto de empeorar. En el oculto mundo de los criminales neoyorquinos, los dos mafiosos más respetados y temidos son El Rabino (Ben Kingsley) y El Jefe (Morgan Freeman).
Anteriormente socios y actualmente enemigos acérrimos, los dos gángsteres viven atrincherados en sus fortalezas, una frente a la otra. A pesar de su poder, los dos están prisioneros de su propia paranoia, ya que llevan 20 años sin salir de sus particulares reinos.


Lucy Liu & Josh Harnett

 
Pero la tensión entre ellos va en aumento. Para vengar el asesinato de su hijo, El Jefe planea matar al hijo del Rabino. Pero si parece un asesinato premeditado desencadenará la Tercera Guerra Mundial. Para solucionar el problema, El Jefe contrata al conocido asesino a sueldo Goodkat (Bruce Willis), cuyo plan es de lo más sencillo, es decir, buscará a un jugador que le deba mucho dinero al Jefe y le obligará a matar al hijo del Rabino. Y... ¿A quién elegirá? A Nick Fisher.
El enredo que se produce de falsas identidades será una de las claves de la película y además permite entender la trama.


Ben Kingsley & Morgan Freeman
 
 
Los actores están portentosos, Josh Harnett, en para mi su mejor película, Bruce Willis soberbio en el papel de matón de caché a sueldo, los gánsteres protagonizados por Ben Kingsley y Morgan Freeman aportando ese poso de sabiduría y saber estar en dos papeles que les van como anillo al dedo, y por otro lado Lucy Liu, que en el papel quizás más sorprendente está perfecta dándose el lote con el protagonista, y a la vez siendo muy lista para salvar su pellejo cuando las cosas se ponen complicadas.





Por tanto El caso Slevin no sólo sorprende por su trama, sino también por los buenos resultados en la dirección y la interpretación del protagonista Josh Harnett. Probablemente el guión ha ayudado mucho y el director, que no hace una mala labor en cuanto a realización, ritmo, puesta en escena y dirección de actores, y que le auguraba un buen futuro. También muy destacables los flashbacks, que en este film si que tienen mucho sentido para entender toda la trama.
 
Os dejo con el tráiler de esta muy recomendable película.
 
 

viernes, 26 de diciembre de 2014

Exodus: Gods and Kings (2014)

Cartel del film

 
Ridley Scott es un director que me desconcierta, después de un comienzo de su carrera poco menos que meteórico (que desde luego no ha vuelto a alcanzar ese nivel ni de coña) y aunque a pesar de su innegable talento para la puesta en escena, es algo irregular e inconsistente, sobre todo en la elección de guiones, por ello me tiene confundido y desorientado.
Exodus: Dioses y Reyes es su nueva producción, la cual posee un muy buen elenco de actores con Christian Bale (que elige muy bien sus papeles siempre) haciendo de Moisés, Joel Edgerton encarnando a Ramses liderando la propuesta de esta película bíblica que digamos es la visión a día de hoy de la magnífica "Los diez mandamientos" de 1956, dirigida por Cecil B. DeMille. 



Joel Edgerton & Christian Bale

 
El film narra la historia de Moisés (Christian Bale), un hombre cuyo coraje desafió a un imperio cuando se rebela contra el todopoderoso faraón Ramsés (Joel Edgerton), liberando a 600.000 esclavos en una épica huida a través de Egipto, llena de peligros y mortíferas plagas, en busca de la Tierra Prometida.
El problema de esta cinta es que te deja vacío, una sensación de que te aporta muy poco y de que has perdido el tiempo (y hablamos de un film de 150 minutos). Hay muchos sitios por donde criticar la película, pero el guión de Adam Cooper, Bill Collage, Jeffrey Caine y Steven Zaillian es el gran mal que destruye cualquier posibilidad de que "Exodus: Dioses y Reyes" sea una buena película. Y es que a ese guión le falta profundidad dramática, se queda en lo superficial, no ahonda en personajes que tienen mucho que decir, cosa que se ve muy bien en los patéticos diálogos a los que se ven sometidos muchos de ellos.
 




 
Los guionistas buscaron un ritmo vivo para que el espectador no se aburra, pero eso choca con el tono grandilocuente que el director quiere dar desde la puesta en escena. Así nos encontramos ante la contínua superficialidad y las ganas de la película por parecer importante y grande, cosa que no consigue en ningún momento, sin menospreciar su abrumador despliegue visual dónde nada está mal, pero resulta rutinario, cansino diría.
La ausencia de una gran escena impactante es decepcionante, de hecho el momento final con la lucha en El Mar Rojo resulta de lo más insípida, después de haberte puesto los dientes largos. Pero de entre lo más frustrante es que un actorazo como Christian Bale saca la calidad que tiene en pocos momentos, pero da verdadera lástima porque es un portento y por instantes su personaje de Moisés es sosaina.
 


Christian Bale & María Valverde

 
Del resto de actuaciones Joel Edgerton (que tiene el papel de más jugo creo) sale airoso, pero su duelo con Bale se queda en nada ya que se anula el vigor con el protagonista, pero el problema viene en los secundarios. Los pequeños e insignificantes diálogos a los que son sometidos Ben Kingsley o incluso María Valverde (guapísima y muy notable) les imposibilita aportar más. Lo de Sigourney Weaver que es anecdótica, para soltar dos frases después de su presencia física y muda del principio. Otro gran desaprovechado es Aaron Paul.
 




Lo peor de todo es que la película no resulta entretenida, es a partir del destierro de Moisés cuando empiezan a salir todos sus males a relucir. Las apariciones de Dios en forma de niño son bastante infames, y por si fuera poco toda la parte de las tablas la resume en una microescena absolutamente patética. Todo esto provoca que el espectador se vaya sumiendo es una desesperanza contínua con el paso de los minutos, ni siquiera las palomitas ayudan.




En definitiva un guión malo, una puesta en escena (el punto fuerte del director) con falta de fuerza y un reparto que no está mostrando su mejor cara.
Ni que decir tiene que no aguanta comparativa alguna con Los Diez mandamientos.
 
Os dejo con el tráiler de esta gran decepción.