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sábado, 28 de febrero de 2026

EPiC: Elvis Presley in Concert (2025)

Bienvenidos a un espectáculo impresionante de El Rey del Rock, podría ser un buen resumen del trabajo que ha hecho Baz Luhrmann en EPiC: Elvis Presley in Concert, un corolario perfecto a su biopic de Elvis del año 2022, que francamente le quedó muy bien. El director australiano encontró el tesoro para este film casi por accidente, ya que cuando estaba buscando material para Elvis, el film ya citado, su equipo dio con ingentes cajas de filmaciones guardadas en una bóveda de estudio bajo tierra, en una mina de sal en Kansas. Allí había horas de conciertos, ensayos en distintos formatos, e incluso extras procedentes de archivos vinculados a Graceland. Lo que ha quedado finalmente no es un documental al uso, si no una película de conciertos con un montaje muy cuidado con una restauración de imágenes con precisión digital, en lo que al parecer Peter Jackson ha tenido mucho que ver, de hecho está citado en los créditos.
Pero ¿qué hay en esta joya exactamente? Pues un mosaico de lo que fue Elvis desde sus inicios, con imágenes de los años 50, hasta que va a Alemania a hacer el servicio militar durante dos años, su vuelta a Estados Unidos, sus películas durante los 60, y casi acabando esa década y comenzando la otra, los 70, que es cuando acude al Hotel Internacional de Las Vegas, a dar una serie de conciertos que tienen sus ensayos previos, y todo eso ocupará gran parte del minutaje del film, salpicado con declaraciones del propio Elvis, tanto en entrevistas como en ruedas de prensa, en el que habla de sus influencias, de su música y de todo.


Al igual que Peter Jackson parece haberse convertido en un restaurador bestial y cronista tardío de The Beatles, Baz Luhrmann está haciendo lo propio con Elvis Presley, pero siempre desde la devoción y admiración hacia el artista como primera premisa. Pero en este caso concreto del que hablamos, el verdadero trabajo del director para mí radica en el montaje de un material, que si sólo se hubiera dedicado a exponerlo tal cual, ya hubiera sido alucinante, pero esas traslaciones de los ensayos a los conciertos, esas imágenes en las que se ve al artista departiendo y teniendo guiños con los músicos, esa humanización de Elvis (que nunca viene mal, para los que piensan negativamente de Elvis), etc., lo convierten en arte y en una película que cuando la ves por primera vez, la impresión que te queda es exuberancia y además de todos es sabido que este director tiende al estilo excesivo, que en este caso está muy bien canalizado, haciendo que el auténtico protagonista sea el propio artista y que sea él mismo quien se defina y nos enseñe su arte que es descomunal.

Por si fuera poco, esa época de los conciertos en Las Vegas nos enseña a un Elvis en plenitud, mucho antes de su caída a los infiernos, que en algunas imágenes que llegan a 1973-74 se empiezan a notar, sobre todo en el rostro. Pero ante todo, se aprecia en muchos momentos, y el propio músico lo dice, que si él se está divirtiendo con lo que hace y le gusta, hace que el público también se lo pase bien y claro sus shows eran un auténtico espectáculo, un despliegue de muchos estilos, con versiones de sus propios temas, de otros, y como siempre con sus impecables interpretaciones que, dicho sea de paso, nunca tuvo un mal tono o un gallo, Elvis era absolutamente perfecto cuando ejecutaba un tema, otra cuestión es el estilo con el que abordaba cada tema en cada instante, que podía gustar más a un público que a otro, a mí particularmente me encanta. Sus shows son atemporales y no son para nada desfasados, son actuales y están muy vigentes. Por otro lado estaba la imagen y la estrella absoluta que era Presley, que se nota en todos los besos que daba a las mujeres que se lo pedían, autógrafos que firmaba, etc., él lo daba todo por su público.

En definitiva una hora y media de disfrute total que creo que El Rey merecía y que todos los fans agradecemos y mucho. Hay momentos de disfrute y también algunos de pena por lo que perdimos, y la dolorosa declaración de Elvis diciendo que nunca pudo tocar en Europa o Japón. Conclusión: "Elvis está más vivo que nunca".

Os dejo con el tráiler del film.

domingo, 21 de septiembre de 2025

Becoming Led Zeppelin (2021-2025)


El pasado 7 de febrero de este 2025 se estrenó en España el documental Becoming Led Zeppelin, el primero oficial de la banda mítica de rock británica. Hablamos de una formación irrepetible que juntó a cuatro músicos excepcionales como Robert Plant a la voz, Jimmy Page a la guitarra, John Paul Jones al bajo y John Bonham a la batería. Ellos supieron crear un personal estilo de rock and roll con raíces en el blues, la psicodelia y el folk, que fueron precursores del hard rock y el heavy metal y que por supuesto influyeron a muchas bandas más jóvenes con su sonido original y con multitud de matices.
El documental está dirigido por Bernard MacMahon y cuenta con declaraciones de todos los miembros del grupo, los tres vivos, y extractos de alguna entrevista con John Bonham. El proyecto fue anunciado primero en 2019 y en 2021 se estrenó en la sección Festival de Venecia pero fuera de concurso, y por fin este año pudimos disfrutarlo aquí.


El documental se centra en los orígenes del grupo y va desgranando las peripecias de los miembros del mismo y sus trayectorias hasta confluir en la formación definitiva. Jimmy Page era un virtuoso guitarrista, que también se convirtió en un reputado músico de sesión, con sus potentes riffs, solos espectaculares, sonido distorsionado y afinaciones experimentales del instrumento y que estuvo en The Yardbirds previamente, Robert Plant el cantante y también letrista es considerado por muchos el mejor cantante de rock de siempre, el teclista y bajista John Paul Jones, era hijo de músicos, también músico de sesión y arreglista, teniendo poderosas líneas de bajo que encajaban perfectamente con el malogrado batería John Bonham, una auténtica bestia parda a las baquetas y que es muy emocionante cuando se escucha su voz, incluso para los que fueron sus compañeros.
La cinta nos muestra el ascenso meteórico del grupo en un año y que curiosamente se dieron primero a conocer en Estados Unidos con sus giras y su firma por el sello Atlantic. La grabación del primer trabajo, las giras intensas por el país norteamericano, el boca a boca que hizo que al volver a Gran Bretaña fueran aclamados y la grabación del segundo disco también en medio de esas largas giras, centran el núcleo duro del metraje.


Entiendo que habrá (no sé cuando) una segunda parte, que nos explique también como se hicieron discos tan fundamentales como el III, el IV o Physical Graffiti, y la evolución de la banda que fue cambiando disco a disco, de hecho ya en este documental se ve la evolución que estaba sufriendo el grupo del primer al segundo disco.
Un auténtico disfrute para los seguidores de la banda, entre los que modestamente me incluyo y en el que también hay actuaciones de esos primeros años realmente impactantes, a veces con un público que no entendía muy bien que era aquello...

Os dejo con el tráiler del film.

viernes, 11 de abril de 2025

Val (2021)

En el año 2021 Ting Poo y Leo Scott dirigieron un documental sobre la vida del actor Val Kilmer, basada sobre todo en grabaciones caseras, hechas por el actor con su propia cámara durante casi cuarenta años de carrera. Val, es ante todo un viaje nostálgico en el que el actor recuerda su infancia, marcada ya por una afición al séptimo arte que llevaba a que él y sus dos hermanos filmaran pequeñas películas en formato casero que salen en el documental, haciendo referencia también a la muerte de su hermano Wesley de un ataque epiléptico, algo que le afectó mucho y que rompió esa afición que tenían. 
Al parecer Val Kilmer tuvo que protagonizar este documental para digamos 'ajustar cuentas' con la leyenda de problemático y divo caprichoso que al parecer se había granjeado en los platós desde que debutara en la divertida Top Scecret! en 1984, de hecho esa mala reputación ya venía de antes ya que él mismo cuenta que abandonó la grabación de su primer trabajo pagado, que era un anuncio para la televisión. En el documental salen testimonios de compañeros actores que le defienden, como su amigo Robert Downey Jr., que dicen que cuando uno actúa de verdad y no se pliega a directores o contratos, se le acusa de problemático.
Por supuesto también está el lado familiar, muy presente en toda la cinta, donde habla de sus padres, Eugene Dorris Kilmer, un agente inmobiliario y su madre de origen sueco Gladys Swanette, ama de casa, que salen en diferentes grabaciones, aunque se divorciaron en 1968. También sale su esposa desde 1988 a 1996, la también actriz Joanne Whalley, con la que tuvo dos hijos, Mercedes y Jack Kilmer, este último ayuda a Val poniendo voz de narrador en el film debido a los problemas de habla que ya tenía el actor debido a su cáncer de garganta que le dejó afectado y con un aparato para hablar.


Hay un extenso recorrido por anécdotas de todos los rodajes, sobre todo de la época noventera, donde Val Kilmer se convirtió en una de las estrellas más populares de Hollywood, después de haber participado en numerosas películas de gran presupuesto, algunas de las cuales han terminado considerándose pequeños clásicos, The Doors (1991), Tombstone (1993), Batman forever (1995), Heat (1995), La Isla del Doctor Moreau (1996) o El Santo (1997). Alguna de las anécdotas se ven por ejemplo con grabaciones de la época, como conoció a Marlon Brando en la grabación de La Isla del Doctor Moreau, sus problemas con el director inicial Richard Stanley, que no le dejaba grabar con su cámara. Kilmer tenía a Brando como ídolo, pero se decía que había rivalidad entra ambos, lo que si es cierto es que durante ese rodaje Kilmer sufrió el divorcio de su mujer, y por ello quería reducir su personaje en un 40%, pero Stanley vio que era imposible recortar escenas del personaje, ya que afectaría a la integridad de la película, por eso para no perder a su estrella, tuvo la idea de intercambiar los papeles de Kilmer y Morrow en el film, ya que el personaje de Montgomery tenía menor presencia que el de Pendrick. Para colmo Brando sufrió la pérdida de su hija Cheyenne por suicidio, interrumpiendo el rodaje que se llevaba a cabo en Cape Tribulation, Queensland (Australia). Todo acabó con Stanley despedido a los cuatro días, después de cuatro años de preparación, y sustituido por John Frankenheimer, quién volvió a lidiar con esos problemas y algunos más, pero acabó el film.
También llama la atención su composición, por ejemplo de Jim Morrison en The Doors, una interpretación increíble, fruto de largas horas de visionado de vídeos del cantante y asimilación de todos y cada uno de sus gestos, una labor tan enorme que ya provocó en su mujer más de una queja.


También se pueden observar los momentos duros del actor ya enfermo, como cuando va al cine de verano en Texas para ver con el público una reposición de Tombstone y firmar autógrafos y reconocer que le daban bajones porque era lo único que le quedaba, recordar cosas de su pasado glorioso pero efímero. Su presencia en el Comic-Con para firmar a mucha gente, su indisposición y vuelta a la firma después de ausentarse, e incluso cuando va a recoger las cenizas de su madre cuando muere y se le ve llorar. Aún así siempre era positivo, y la cinta está salpicada de muchos momentos de humor.

En definitiva un documental realmente humano, y que nos describe la vida y obra de un actor que tuvo momentos de mucho éxito, y unos últimos años duros a causa de su enfermedad.

Os dejo con el tráiler de Val.

lunes, 30 de diciembre de 2024

Las mejores películas de 2024 (6-10) (Parte 2)


Pues ha sido un año donde no he ido demasiado al cine, la verdad sea dicha, lo he hecho en contadas ocasiones, y no es porque me deje de gustar, si no por el desarrollo de los acontecimientos. La lista realmente es más amplia, pero este año se queda en 10 películas, eso sí, muy buenas de las que pude ver, algunas de ellas venían del año anterior y ya las vi en 2024, algo muy típico. Aquí tenemos un film dirigido por Robert Eggers acerca de la adaptación del libro de Bram Stoker al cine, una película francesa de éxito, un documental acerca de una figura fundamental de la música, otro documental acerca de la banda más grande de la historia en su primer viaje a Estados Unidos y por último la unión de dos superhéroes de Marvel antagónicos.


6. NOSFERATU de Robert Eggers


Robert Eggers dirige este remake de Nosferatu, basado en la clásica novela de Bram Stoker, Drácula. Eggers ha vuelto al género del terror, después de dejarlo en El hombre del Norte y parcialmente en esa genialidad que fue El Faro, aunque este es el género en el que se desenvuelve como pez en el agua y está en su salsa. Pero esta revisión del clásico, tiene puntos muy a favor, dejando de lado las comparativas que siempre salen a escena rápidamente, y desde luego después de un primer visionado en mi butaca me ha resultado visualmente fascinante, me ha atrapado y me ha parecido que está muy bien rodada. Si se han visto anteriores films de este director, es conocido que le gusta hacer las cosas con calma y que sus trabajos tienen una cadencia y un ritmo, que linda con lo hipnótico en ciertos momentos y esa es una cuestión con la que no todo el mundo se engancha.
La verdadera fuerza del film radica en la repugnancia y a la vez lo extrañamente atractivo que resulta el personaje del Conde Orlok, al que da vida Bill Skarsgärd, aunque si que es cierto que la caracterización del monstruo no es todo lo buena que yo pensaba que sería. Pero los verdaderos puntos fuertes de la historia son la puesta en escena, la primera parte del viaje de Thomas Hutter (Nicholas Hoult) es realmente fascinante y su llegada al castillo del conde y su odisea allí fantástica, la recreación de la ciudad de Wüzburg, Alemania, en el siglo XIX, fría y lúgubre que me parece realmente fabulosa y por otro lado también la excelente fotografía de Jarin Blaschke, que es un fiel colaborador de Eggers, y consigue una absoluta obra maestra de claroscuros, velas y antorchas, las escenas nocturnas en las habitaciones, etc., un deleite visual.

Os dejo con el tráiler del film.




7. ANATOMIE D'UNE CHUTE de Justine Triet


Justine Triet dirige su séptima película titulada Anatomía de una caída, un film que desde su estreno en Cannes tuvo multitud de premios (ganó la Palma de Oro), elogios, parabienes, etc., y que ha sido considerada una de las mejores películas del año pasado, que es un drama judicial interesante donde no importa realmente la verdad, si no la disección de la vida de una pareja descuartizada y que tuvo en el accidente de su hijo que le dejó sin visión, un punto de inflexión.
Sandra Voyter (Sandra Hüller) es una escritora alemana que vive junto a su marido Samuel Maleski (Samuel Theis) y su hijo ciego Daniel (Milo Machado Graner) en una casa en mitad de los Alpes franceses. El inicio del film es que Daniel sale a dar un paseo con su perro, mientras su madre, que es escritora tiene una charla con una mujer que vino a entrevistarla. Cuando Daniel vuelve se encuentra a su padre muerto en extrañas circunstancias, iniciándose el proceso judicial para determinar las causas del fallecimiento y discernir si fue un homicidio o un suicidio.
La premisa de la película, es que partimos de que no sabemos si la persona a la que se juzga es culpable o no, manteniendo esa tensión a lo largo de toda la cinta, teniendo para mí la traba de que tiene un ritmo bastante lento. A lo largo del juicio, el fiscal trata de demostrar continuamente la culpabilidad de Sandra en cuanto tiene la mínima oportunidad y salen a la luz discusiones de la pareja, su vida íntima, la bisexuealidad de ella y el asunto de su hijo, que cuando sucedió el accidente estaba a cargo del padre esos días, cosa por la que siempre se fustigó Samuel.
Se hacen muchas reconstrucciones de lo sucedido para tratar de aclarar que pasó y siempre Sandra se mantiene firme en su inocencia, apoyada en su abogado y viejo amigo Vincent Renzi (Swann Arlaud).
Para el espectador en todo momento es una situación peculiar, ya que teniendo acceso a datos íntimos, conversaciones que el propio Samuel grababa para un proyecto de un libro (aunque era profesor) y donde se escuchan peleas entre la pareja, conversaciones entre la protagonista y su hijo, entre ella y su abogado, etc., hace que tengamos una visión sesgada quizás, lo que al final nos convierte en parte del jurado popular sin poder de decisión. Pero los personajes y la situación son muy ambiguos y cada pista que se da en el juicio nos complica todo en mayor medida, tantos matices lo hace algo inabarcable.

Os dejo con el tráiler del film.





8. LITTLE RICHARD: I AM EVERYTHING de Lisa Cortés


años y medio después de la muerte de Little Richard (9 de Mayo de 2020, en plena pandemia) ha salido a la luz un documental acerca de su vida dirigido por Lisa Cortés. Se trata de uno de los arquitectos del rock and roll, y del que muchos músicos han bebido y han sido influenciados como The Beatles, The Rolling Stones, etc., que sin embargo, durante muchos años costó que tuviera su reconocimiento en cuanto a premios y demás, algo en lo que se incide bastante en el film y que a él le dolía especialmente. Otro aspecto que sale bastante en la cinta es su personalidad, algo egocéntrica, vanidosa, etc., y su homosexualidad (algo que sinceramente creo que se repite demasiado durante buena parte del film). Muchos músicos y gente que le conoció salen hablando de él en el film, Paul McCartney, Mick Jagger, Tom Jones, y un largo etcétera.
En la primera parte de la cinta se refleja como fue la vida en la ciudad donde nació en Macon, Georgia, Richard Wayne Penniman tenía 11 hermanos, fue el cuarto de 12 hijos y vivían en condiciones muy humildes, siendo su madre lavandera y su padre destilador ilegal de whisky. Se identificó más con su madre que con su severo padre y recibió clases de piano que le influyeron luego mucho en su carrera. Pertenecía a la Iglesia Adventista del Séptimo Día y aprendió música góspel en las iglesias pentecostales del sur de Estados Unidos.
Luego viene la parte musical, quienes fueron sus referentes, a quien se quería parecer sobre todo estéticamente, y también como en una época en la que había todavía segregación racial como los negros debían buscarse sus lugares para bailar, cantar, pero sin mezclarse con los blancos. Lo curioso es que a los blancos les gustaba la música que hacían la gente de color, lógicamente. Richard siempre llamaba la atención, no solo por sus atuendos, si no por la manera salvaje en la que hacía sus interpretaciones, realmente llamativas.

Os dejo con el tráiler del documental.




9. BEATLES '64 de David Tedeschi


El pasado 29 de noviembre, justo unos días antes de la vista de Paul McCartney a España, salía a la luz la película documental Beatles '64 en Disney + dirigida por David Tedeschi y producida por Martin Scorsese (junto a los propios músicos o sus herederos). La cinta sitúa el foco sobre el centro de la Beatlemanía, justo cuando la banda aterriza por primera vez en Estados Unidos, en un momento doblemente histórico, por un lado su gira, pero por otro acababa de suceder el asesinato de John Fitzgerald Kennedy. Uno de los ejes centrales del documental es la histórica actuación de los de Liverpool en el The Ed Sullivan Show, en febrero de ese año, batiendo récords de audiencia televisiva con 73 millones de espectadores.
El trabajo se ve con facilidad, es entretenido, y es un producto bastante importante sobre lo que supuso el fenómeno Beatle en aquel momento en una sociedad como la americana. Todas las imágenes, muchas de ellas inéditas, están condimentadas con entrevistas a gente que vivió aquello en primera persona como Robbie Spector de The Ronettes, el fotógrafo Harry Benson o el director de cine David Lynch, entre otros, además de material de archivo de los cuatro miembros del grupo y exclusivas por parte de Paul y Ringo. También hay una especie de entrevista del propio Scorsese a Ringo recordando vivencias de aquel año. Secuencias de backstage, los Beatles viajando en el tren, sobre el escenario, o en diferentes habitaciones de hotel, en definitiva reflejos de cómo cuatro jóvenes que estaban cambiando el mundo, simplemente disfrutan el momento como cualquier gente de su edad. 

Os dejo con el tráiler del documental.





10. DEADPOOL & WOLVERINE de Shawn Levy


Marvel hace tiempo que está en horas bajas, personalmente lo último bueno desde mi punto de vista fue Vengadores: Endgame y el cierre de Lobezno (Logan). Es por esto que Kevin Feige y su gente tenían que replantearse el futuro y lo hicieron con un as en la manga, un éxito seguro, que era la unión del mercenario bocazas junto al regreso de Hugh Jackman. Y así fue, no solo ha sido un éxito si no que es un grandioso entretenimiento de 127 minutos. Es cierto que Deadpool suele ser irritante, pues aquí sube la apuesta, y eso si has visto las dos primeras partes y las has tolerado bien, hace que este sea el siguiente paso y todo sea coherente. La única diferencia con las dos primeras partes de Deadpool es el cambio de productora. Shawn Levy fue el encargado de dirigir esta película que está simplemente correcto.
Obviamente este es un film que hay que tomarse en clave de humor y sinceramente así es como se disfruta del tirón. Aquí hay una generosa mezcla de palabrotas y sangre con dosis de alta violencia y gags de un nivel superlativo, a los que se le añaden rupturas de la cuarta pared, que desde el primer momento empiezan por todo lo alto. Eso sí, desde el primer momento hay dardos lanzados tanto a Disney como a Fox, dentro de la broma gigante que es el film. Lo que si me dejó sorprendido fue alguna de las apariciones especiales, que sinceramente no esperaba, de hecho hay una que te deja alucinado, pero hablamos de un total de 19 cameos, que no está nada mal.

Os dejo con el tráiler del film.

domingo, 29 de diciembre de 2024

Beatles ' 64 (2024)

El pasado 29 de noviembre, justo unos días antes de la vista de Paul McCartney a España, salía a la luz la película documental Beatles '64 en Disney + dirigida por David Tedeschi y producida por Martin Scorsese (junto a los propios músicos o sus herederos). La cinta sitúa el foco sobre el centro de la Beatlemanía, justo cuando la banda aterriza por primera vez en Estados Unidos, en un momento doblemente histórico, por un lado su gira, pero por otro acababa de suceder el asesinato de John Fitzgerald Kennedy. Uno de los ejes centrales del documental es la histórica actuación de los de Liverpool en el The Ed Sullivan Show, en febrero de ese año, batiendo récords de audiencia televisiva con 73 millones de espectadores.
El trabajo se ve con facilidad, es entretenido, y es un producto bastante importante sobre lo que supuso el fenómeno Beatle en aquel momento en una sociedad como la americana. Todas las imágenes, muchas de ellas inéditas, están condimentadas con entrevistas a gente que vivió aquello en primera persona como Robbie Spector de The Ronettes, el fotógrafo Harry Benson o el director de cine David Lynch, entre otros, además de material de archivo de los cuatro miembros del grupo y exclusivas por parte de Paul y Ringo. También hay una especie de entrevista del propio Scorsese a Ringo recordando vivencias de aquel año. Secuencias de backstage, los Beatles viajando en el tren, sobre el escenario, o en diferentes habitaciones de hotel, en definitiva reflejos de cómo cuatro jóvenes que estaban cambiando el mundo, simplemente disfrutan el momento como cualquier gente de su edad. 


Os dejo con el tráiler del documental.

sábado, 27 de enero de 2024

Little Richard: I am everything (2023)

3 años y medio después de la muerte de Little Richard (9 de Mayo de 2020, en plena pandemia) ha salido a la luz un documental acerca de su vida dirigido por Lisa Cortés. Se trata de uno de los arquitectos del rock and roll, y del que muchos músicos han bebido y han sido influenciados como The Beatles, The Rolling Stones, etc., que sin embargo, durante muchos años costó que tuviera su reconocimiento en cuanto a premios y demás, algo en lo que se incide bastante en el film y que a él le dolía especialmente. Otro aspecto que sale bastante en la cinta es su personalidad, algo egocéntrica, vanidosa, etc., y su homosexualidad (algo que sinceramente creo que se repite demasiado durante buena parte del film). Muchos músicos y gente que le conoció salen hablando de él en el film, Paul McCartney, Mick Jagger, Tom Jones, y un largo etcétera.


En la primera parte de la cinta se refleja como fue la vida en la ciudad donde nació en Macon, Georgia, Richard Wayne Penniman tenía 11 hermanos, fue el cuarto de 12 hijos y vivían en condiciones muy humildes, siendo su madre lavandera y su padre destilador ilegal de whisky. Se identificó más con su madre que con su severo padre y recibió clases de piano que le influyeron luego mucho en su carrera. Pertenecía a la Iglesia Adventista del Séptimo Día y aprendió música góspel en las iglesias pentecostales del sur de Estados Unidos.
Luego viene la parte musical, quienes fueron sus referentes, a quien se quería parecer sobre todo estéticamente, y también como en una época en la que había todavía segregación racial como los negros debían buscarse sus lugares para bailar, cantar, pero sin mezclarse con los blancos. Lo curioso es que a los blancos les gustaba la música que hacían la gente de color, lógicamente. Richard siempre llamaba la atención, no solo por sus atuendos, si no por la manera salvaje en la que hacía sus interpretaciones, realmente llamativas.


En 1951 ganó un concurso local y fue invitado por RCA Records con la que grabó ocho singles que no terminaron de cuajar aunque su potencial era evidente. En 1952 conoció a Sugarfoot Sam con quien actuaba en sus números de vodevil, también actuó con Tidy Jolly Steppers en el estado de Alabama, y luego fue solista en la banda de J.L. Health con los que actuó en Georgia. Conoció a Billy Wright, que le propuso grabar un disco ya como Little Richard, mientras que unos meses después su padre moría asesinado. En 1953 formó su propio grupo The Upstters, y en 1954 grabó para la nueva discográfica Peacock, sin lograr aún el éxito. Viendo que su carrera no despegaba del todo, se puso a trabajar como lavaplatos en la estación de autobuses de su pueblo en Macon, y en 1955 mandó una maqueta a Speciality Records, cuya contestación fue seis meses después para una sesión de grabación en Nueva Orleas, con la condición de dejar a su grupo y ser acompañado por músicos de prestigio. Las primeras sesiones no acababan de convencer, pero durante una pausa en las sesiones, Richard comenzó a cantar de manera improvisada Tutti Frutti, una canción de letra obscena y llena de lascivia (en clave homosexual) que cantaba en sus actuaciones: "Tutti Frutti, good booty/If you don't fit, don't force it/You can grease it, maeke it easy" ("Tutti Frutti, buen culito/Si no entra, no lo fuerces/puedes engrasarlo, para facilitarlo) a "Tutti Frutti, all rooty, a wop-bop-a-loon-bop-a-boom-bam-boom", pero como es evidente hubo que cambiar la letra ya que el productor Roberte Bumps Blackwell lo veía un exceso, incluso su compositora Dorothy La Bostrie consideraba aquellos versos inaceptables, me encanta como Little Richard se mete cariñosamente con Dorothy en el documental.
Su cambio a principio de los años 60 a la música góspel y el cambio de registro vocal (no parecía él en absoluto) me parece una de las mejores cosas y más destacables en el aspecto musical, en la que se podía haber metido más la directora.


En el lado negativo de la cinta, y es una cosa que domina la segunda parte de la misma, es lo sobrecargado que acaba uno de escuchar todo el rato referencias continuas a su abierta homosexualidad (se refleja su matrimonio con una mujer Ernestina Harvin con quien tuvo un hijo), a que por ser negro no se le reconocía, y a ver es evidente que su vida no fue fácil, tuvo un padre que le repudió y nunca tuvo su aprobación, por eso siempre buscaba el reconocimiento, pero musicalmente y se ve cuando recibe un premio en 1997, le felicitan Keith Richards que le adora, David Bowie al que le pasaba lo mismo, etc., Quizás me hubiera gustado un poco más de detenimiento en su faceta musical, a partir de los 70 poco se habla o nada y hasta el año 1974 siguió haciendo discos.
Su legado es impresionante y nunca dejaremos de admirarle, era indómito, era salvaje, era único, siempre decía que era el mejor y el más guapo... y yo no se lo voy a negar. Además puedo decir que le vi en directo en 2005 en Gijón.

Os dejo con el tráiler del film.

viernes, 23 de diciembre de 2022

Tequila: Sexo, drogas y rock and roll (2022)

El director y productor cántabro Álvaro Longoria, ganador y dos veces nominado a los Premios Goya como director de documentales, se ha sumergido ahora en la increíble historia de la banda hispano-argentina Tequila, que fueron un auténtico boom en la segunda parte de la década de los 70, convirtiéndose en el símbolo del rock en España. Tequila fue una banda madrileña fundada hacia 1975 y que estaba formada por los músicos argentinos Ariel Rot (guitarra) y Alejo Stivel (voz) más los españoles Julián Infante (guitarra), Felipe Lipe (bajo) y Manolo Iglesias (batería). Su base y sus influencias eran claras, Chuck Berry y los Rolling Stones, de hecho para mí es un grupo que en muchos momentos suenan muy stonianos, eso ya se encarga Ariel Rot de explicar el porqué de esa clara influencia. En ese sentido tenían cierto emparejamiento con Burning, por el estilo, aunque estos calaron de primeras más en el personal de la época, unos difíciles años de transición en España, justo después de caer el régimen. Quizás sus canciones directas y al grano tengan la culpa. Las letras eran de gente adolescente aburrida con el tedio de la gran ciudad, tenían ganas de fiesta, de saltar y de disfrutar la juventud, claro que sí, se abría paso la democracia y todo cuadraba.

En este buen documental que cuenta con la narración casi en su totalidad de Cecilia Roth, hermana de Ariel, que vivió la evolución del grupo en primera persona, se cuenta todo, cómo los dos argentinos salieron huyendo de la dictadura de Argentina, cómo se conocen los miembros del grupo, la evolución de la banda, la fama prematura de unos chavales muy jóvenes (Ariel y Alejo vinieron como menores de edad a España) y todo lo que eso conllevó, mucho dinero y vida alegre (sexo a raudales) en esos primeros años, y ya con la entrada de las drogas cuando empezaron los problemas entre los miembros de la formación que acabaron desembocando en el fin del grupo. Se suceden testimonios de músicos de la época como Miguel Ríos, Ramoncín, Álvaro Urquijo o Alex de la Nuez (que formó parte del grupo al final del mismo), el poeta Benjamín Prado y como miembros vivos de la banda Ariel Rot, Alejo Stivel y Felipe Lipe (que salió de manera poco decorosa del grupo) y los hijos de Julián Infante.


Muchas personas involucradas en el desarrollo de la vida del grupo como su mánager Ray Mercader que les idolatraba, dan su particular visión de qué pasó con el fenómeno Tequila, también periodistas musicales como Jesús Ordovás o el mítico escritor español Jordi Sierra i Fabra. Todos ellos explican el deterioro de las relaciones entre cinco chavales que al principio eran muy amigos (Alejo y Ariel eran inseparables desde pequeños) y sus causas. Todo esto surtido de muchas anécdotas, imágenes de la época (muchas mezcladas con el concierto de despedida del grupo muchos años después) y actuaciones (muchas de ellas en televisión) con un archivo sonoro y de imagen al que el director ha tenido acceso del archivo privado de Ariel, Alejo, Cecilia, etc.,


Os dejo con el tráiler de este interesante documental.

viernes, 30 de septiembre de 2022

Moonage Daydream (2022)

Brett Morgen ha dirigido el documental Moonage Daydream sobre la vida y obra de David Bowie, como ya hiciera hace siete años con la de Kurt Cobain. Ante todo hablamos de un artista en toda la extensión de la palabra, no sólo era un enorme músico con una creatividad desbordante, genial e inquieto, irreverente y que siempre hizo lo que quiso, sino alguien distinto y muy genuino. También es destacable su faceta como actor, y la más desconocida y en la que él siempre se consideró un aprendiz, la de pintor, que muchas veces le servía de vía de escape para seguir componiendo cuando se atascaba, como él mismo decía. Por si fuera poco llegó a a entrevistar a sus pintores favoritos para una revista de prestigio, esos pintores eran unos privilegiados. El director nos hace un recorrido por su carrera, pero a su manera, deja fuera esos primeros años donde teníamos al Bowie mod, las primeras bandas y sus primeros singles, solo nos relata como era su barrio de Brixton y como era su familia, la relación con su madre y la de su hermanastro que tanto le enseñó. Todo esto va siendo desgranado por el propio Bowie a través de entrevistas que fue dando a lo largo de su vida, y que el director va metiendo para dar ese enfoque del propio protagonista.


En 1969 cuando edita Space Oddity hace ya una obra maestra de tema que lleva en volandas al disco de ese año y que está bien reflejado tanto la propia canción como las referencias a la misma en años posteriores. A partir de ahí, The man who sold the world, Hunky Dory y sobre todo el ascenso y la caída de Ziggy Stardust y las Arañas de Marte, un disco que es icono del glam-rock, y probablemente y sin temor a equivocarme, uno de los mejores discos de la historia, y porqué no decirlo, de la propia carrera del artista en cuestión son uno de los ejes centrales del film. En esa mítica formación que le acompañaba, estaba compuesta por Mick Ronson (guitarra, piano y coros), Trevor Bolder (bajo) y Mick Woodmansey (batería). El álbum es conceptual y narra la historia de Ziggy Stardust, un extraterrestre bisexual de imagen andrógina que se convierte en estrella del rock, en el que Bowie quiso combinar ciencia ficción y el teatro japonés kabuki. Este personaje fue el primer alter ego de su carrera, al que luego sucederían Aladdin Sane y el Duque Blanco. Hay muchos momentos en vivo de la época de Ziggy Stardust que ocupan buena parte del primer tercio de la cinta.


Otra parte en la que el film hace referencia importante, es la de Berlín. El propio Bowie va contando como quería cambiar y experimentar en otro de esos momentos de cambio y decide llamar a Brian Eno, para él un músico descomunal que le ayudará en ese tránsito y a encontrar lo que andaba buscando. 
En la primera parte de los años 70 se convierte en una estrella indiscutible, por editar discos que pasan a la historia de la música y por romper moldes en todos los sentidos, ya que sus alter-egos y sus imágenes irreverentes, le convierten en un verdadero icono que traspasaba más allá de lo musical. Su melena pelirroja y su adicción a las drogas, todo tipo de escotes, prendas y maquillajes que suponían una ruptura con las normas estéticas, le elevaron a la categoría de ídolo, incluyendo la androginia que hoy fascina las pasarelas, por no hablar de su abierta bisexualidad. Pero si en esa primera mitad de la década setentera, Bowie se convierte en leyenda viva, es en la segunda mitad donde Bowie es más Bowie que nunca, se reinventa y lo borda, sabe evolucionar como pocos, consiguiendo ser único e inimitable. Ya con Young Americans da un giro al soul en 1975, y con Station to station un año después incluso mezclado con aires jazz, pero es sobre todo en 1977 con Low cuando hablamos de una ruptura definitiva con su anterior status, de un viaje a una nueva galaxia musical, de la experimentación a saco, la inmersión en la cultura centroeuropea, la de Berlín y el krautrock.
Es ahí, en terrenos en principio poco propicios para él, donde unido a Brian Eno (que venía de su travesía por el desierto después de dejar Roxy Music) empezará a crear otro universo propio y ser vanguardia absoluta, que no todo el mundo entendió, cosa que a mucha gente le costaba ya que seguían en Ziggy Stardust o Aladdin Sane, pero él iba siempre por delante. En esta segunda parte central del film, quizás mi favorita, el disfrute es absoluto ya que salen imágenes de la época y hay interpretaciones en vivo en el mismo Berlín que te ponen la carne de gallina.


Para el último tercio el director nos muestra todas las facetas del artista, su lado de actor, de pintor y escultor, pero también esa época ochentera donde otro nuevo Bowie lanza Let's dance en 1983 y hace una gira mundial llamada Glass spider tour donde bate records de asistencia y vuelve a reinventarse haciendo bailar a todo el mundo. A partir de aquí referencias a Blackstar y el anuncio (a su manera) de que se iba, pinceledas de discos de los 90 como Outside y Earthling, pero para mi gusto deja sin meterse con discos como Heathen o The next day que son extraordinarios. Habla de su relación con Imán y como le cambió la vida, del flechazo que fue desde el primer momento y su conexión, pero también de esa idea que sobrevuela toda la película por parte del protagonista de que la vida hay que disfrutarla hasta el último momento, y que se nos va muy rápidamente.

Más de cuatro años de trabajo de Brett Morgen apoyándose en el archivo de imágenes y legado autorizado por su familia, aborda la carrera del artista sin utilizar entrevistas convencionales a sus seres queridos para que expliquen quién era Bowie, y lo que hace es hilar años de presentaciones, fragmentos de entrevistas a él, comentarios de fanáticos, etc., con un ritmo muy bueno, mezclando las palabras de propio artista con el poder enorme de su música y las sensaciones que generaba, sin dejar de lado esos momentos en los que el vacío se apoderaba del músico y sus atascos compositivos, que los tuvo.

Os dejo con el tráiler del film.

martes, 7 de diciembre de 2021

The Beatles: Get Back (2021)

Mucho se ha hablado, como no podía ser menos, de esta película documental dirigida por Peter Jackson y estrenada los días 25, 26 y 27 de noviembre en Disney + dividido en tres episodios de dos horas y algo cada uno de ellos, un total de cerca de 8 horas de un material casi todo inédito correspondiente al proceso de grabación del álbum originalmente concebido como Get Back y que acabó siendo Let it be, el último disco de estudio de The Beatles. Este mastodóntico documental creado minuciosamente por Peter Jackson (con el acuerdo total de los beatles vivos y las viudas de los fallecidos) a partir del material al que ha tenido acceso y que parte del metraje rodado por Michael Lindsay Hogg, es un descubrimiento de gran impacto emocional para los que somos fans acérrimos del grupo más grande de la historia, casi a la altura como si se hubiera publicado un disco inédito de la banda. Hay un detalle muy importante a aclarar, y es que la película editada en su día por el propio Michael Lindsay Hogg y titulada Let it be, dio una imagen de desintegración del grupo en su momento, muy engañosa desde mi punto de vista, y este documental sirve en muy buena medida para poner las cosas en su sitio. Siempre se dijo que Yoko Ono creó fricciones y rompió al grupo, pues bien, yo no veo nada de eso, está la mayor parte del tiempo pegada a John y no dice ni mu, las tensiones entre ellos (en muchas ocasiones derivadas del cansancio) las hubo, pero no tan exageradas como se dijo, eran amigos y en todo grupo de amigos del amor al odio hay un paso, como en las relaciones de pareja, y creo que también queda claro que Paul McCartney no era ningún dictador ni mucho menos, todo se hablaba y se llegaba a acuerdos entre los cuatro por votación. Es importante también hablar sobre el trasfondo curioso y muy llamativo que tiene la película en cuestión, ya que Peter Jackson es el conocido director de la trilogía de El Señor de los Anillos, pero también obviamente es un fanático extremo de The Beatles. El director neozelandés tenía solo 7 años en 1968, el mismo año en que J.R.R. Tolkien se negó a darle permiso a los Fab Four para hacer una versión cinematográfica de su novela que querían adaptar, donde Paul iba a ser Frodo, Ringo iba a ser Sam, John sería Gollum (madre mía) y George era Gandalf (acertadísimo) todo ello dirigido por Stanley Kubrick, nada más y nada menos. Muchos años después Paul McCartney le explicó esa historia a Peter Jackson en un encuentro entre ambos y a la vez le dijo que había un metraje inédito no usado en sus sesiones para Let it be, como es lógico a Mr. Jackson le faltaron cero segundos para ponerse manos a la obra, ofreciéndose casi de rodillas y evidentemente fue elegido. Un trabajo de cuatro años que podemos disfrutar y de qué forma ahora. El trabajo audiovisual es de un nivel superlativo, las imágenes originales rodadas en 16mm (55 horas de tomas descartadas y otras 150 horas de música restauradas) parecen grabadas en la actualidad y son de un nivel sublime, se han limpiado desde cero y su resultado es espectacular. En definitiva un trabajo mucho más preciso y nada sensacionalista, de una crudeza y realidad impactantes. 


La obra se divide en tres actos, que es conveniente aclarar desde el principio. En el primer episodio se explica la idea original de rodar a The Beatles componiendo sus nuevos temas y dar un concierto, hablamos del 2 de enero de 1969, y todos llegan al plató de Twickenham donde Ringo iba a rodar una película, y que es un lugar grande, con demasiados espacios sobrantes que no acaba de ser del gusto de los músicos. En esta parte, se ve a unos hombres acostumbrados a tocar y ensayar a deshoras que les cuesta levantarse pronto y estar adscritos a un horario, parece incluso que fueran vagos, algo muy alejado de la realidad, nunca olvidemos que durante siete años trabajaron como jabatos, lo que si estaban eran cansados. Es en esta fase donde quizás se note menos avance en la fabricación de las canciones, aún muchas están en pañales, y es ahí donde quizás los profanos en la materia se aburran, pero para los que nos gusta la música disfrutemos mucho, ese proceso creativo es realmente interesante, donde cada pequeño detalle, cada gesto cuenta y mucho. De hecho esta parte acaba con el enfado de George que decide irse y dejar (al principio como idea fija y luego momentáneamente) el grupo, al verse postergado a una labor menor por Paul y John. En toda esta fase hay un personaje que me resulta realmente llamativo y es el de Mal Evans, un tipo que era Ingeniero de Telecomunicaciones (ningún botarate) y que desde que escuchó a los Beatles en The Cavern se hizo fanático y se ofreció a llevarles instrumentos, a escribirles letras, etc., a ser su road manager en realidad y que atendía los caprichos de los cuatro de Liverpool, fueran los que fueran y sin rechistar, siendo tratado en muchos momentos como un paño de cocina, y con un sueldo de 38 libras semanales. Se puede ver como a lo largo del film, cualquier cosa que ellos piden, Mal la trae, un yunque, unos zapatos para George, lo que fuera, un personaje que inspiraba mucha ternura y cuyo final fue terrible años más tarde.
El primer y segundo episodio van casi enlazados, ya que el comienzo del segundo se refiere a las reuniones que tienen para que George vuelva y todo se encauce. Enderezada la nave se pone como solución ir a ensayar (sin perder el proyecto de la película-concierto) a los estudios de Apple en Savile Row, donde con la inestimable colaboración de George Martin, junto a Glyn Johns de ingeniero (con el que hablan constantemente con él los músicos) montan un estudio para grabar y ensayar que será mucho más del agrado de los chicos, donde estarán más juntos y la productividad subirá como la espuma en un entorno agradable (por allí andaba un joven aprendiz de ingeniero de sonido que manejaba cintas llamado Alan Parsons). Es muy destacable la aparición en uno de esos días del músico Billy Preston, al que los Beatles conocían de haber coincidido con él en Hamburgo cuando tocaba junto a Little Richard. Billy llegó a Londres invitado a un programa de televisión y se pasa a saludar a los chicos, y claro se pone a tocar con ellos un rato, acabó grabando su órgano en todos los temas, algo que los Beatles venían reclamando que hacía falta al ir componiendo el armazón de los temas, una guinda de lujo. Mucho se dijo de que Billy unió lo que se desintegraba, nada más lejos de la realidad, Billy toca con ellos, se divierte y como encaja tan bien, acaba formando parte de la banda en esas sesiones.

Y llega la tercera y última parte, que como es lógico tiene su punto álgido y final con el concierto en la azotea de Apple Corps el 30 de enero (todo se fue retrasando). Antes como preludio ellos están los días anteriores puliendo los temas que van a tocar en ese mini concierto, y se produce una de las conversaciones más interesantes, Paul quería apurar y llevar todos los temas preparados (unos 14), pero John le dice que es mejor tocar los 7 que si tienen pulidos alegando que está muy cansado y no da para más (algo que se ve en varios momentos de la cinta). En la decisión final de subir a la azotea, gana por 3 votos a 1 la de subir, siendo la negativa la de George. Finalmente los cuatro de Liverpool suben a esa azotea ya mítica y tocan varios temas, algunos de ellos dos y tres veces, y os puedo asegurar que lo he disfrutado mucho, se me ha puesto la piel de gallina otra vez, absolutamente espectacular, memorable y mítico, digno de verse miles y miles de veces. Allí arriba tocan (alguna hasta dos o tres veces) Get Back (tres tomas), I've got a feeling (dos tomas), Don't let me down (dos tomas), One after 909 y Dig a Pony. La banda tocó hasta que las quejas de los vecinos de la zona llevaron a la policía a poner fin al concierto. Varias de las canciones grabadas arriba terminaron por incluirse en el disco Let it be, mientras al día siguiente 31 de enero The Beatles graban algunos otros temas como Let it be y For you blue, poniendo fin a las sesiones. Este concierto inesperado en su momento para la gente de a pie, tuvo muchos comentarios que son reflejados por entrevistas a los viandantes y vecinos con opiniones dispares y para todos los gustos, pero que reflejaban un desconocimiento generalizado de lo que ocurría en las alturas.


En definitiva toda la crudeza de la realidad está aquí, no hay ni trampa ni cartón, Jackson deja fluir las sesiones para dar todas las pistas y que cada uno vaya encajando su puzzle y desmitifique todo aquello que se montó en su día y que poco tenía de verdadero.

Os dejo con el tráiler de esta maravillosa obra de arte que falta hacía.

lunes, 9 de agosto de 2021

Summer of Soul (...or, when the revolution could not be televised) (2021)

En 1969 tuvo lugar el multitudinario Festival de Woodstock que musicalmente lo eclipsó todo, pero a unos 170 Km en Harlem, New York, tuvo lugar el Harlem Cultural Festival en el que se rindió homenaje a la cultura y música afroamericana con grandes grupos y artistas, además de promover el "black pride" y la unidad entre personas de la misma raza, que en su momento no tuvo la repercusión necesaria y que 50 años después se ha podido sacar de un sótano donde estaban sus grabaciones capturadas por un gran equipo de filmación, para poder disfrutar como se merece de un evento de tal magnitud. Ha sido el músico Questlove el que decidió recuperarlo, desempolvarlo y convertirlo en un documental vibrante y conmovedor.


La nómina de estrellas que por allí pasaron es increíble y es un auténtico disfrute poder ver (con un excelente sonido por cierto) a gente de la talla de B. B. King, Stevie Wonder, 5th Dimension, Mahalia Jackson, The Staples Singers, Gladys Knight and the Pips, Sly and the Family Stone, Nina Simone, David Ruffin como gran representante de la Motown, etc., un nivel de actuaciones realmente extraordinarias y además se muestra la conexión que había entre diferentes estilos musicales como el blues, el gospel, el soul o el funky con otros como la salsa o el son cubano que representaba gente como Ray Barretto el gran percusionista de ascendencia puertorriqueña y nacido en New York, esos puentes realmente brutales.


Otro aspecto importante del film, además de tener testimonios de gente que acudió al festival y músicos aún vivos que tocaron en el mismo, es la enorme y variopinta audiencia de los conciertos, casi toda gente afroamericana con sus peinados monumentales, las camisas coloridas de cuello gigante, los niños pequeños que se retorcían al ritmo de la música, demostrando la sublime experiencia que fue ese festival, y como muchos años después se transmite la alegría que proporcionó a miles y miles de personas que abarrotaron aquel parque de Harlem donde se celebró. También es importante reseñar que aquel acontecimiento, tuvo lugar poco después del asesinato de Martin Luther King, a quien Mahalia Jackson y Mavis Staples rinden homenaje interpretando el tema favorito de él, "Take my hand, precious Lord". Esas luchas por los movimientos civiles, en un momento en el que hay división entre quienes apuestan por la violencia y otros por los medios pacíficos, también queda claro en la cinta.


Es espectacular ver a bandas y artistas que estaban en su mejor momento, tal es el caso de Sly and the family stone, brutal su actuación, la tremenda personalidad y calidad musical de Nina Simone (muy reivindicativa) y un jovencito Stevie Wonder que incluso toca la batería, aunque cuando se ponía a los teclados era una furia desatada.

Os dejo con el tráiler de este interesantísimo documental.

domingo, 25 de abril de 2021

Crock of Gold: A few rounds with Shane MacGowan (2020)

Julian Temple ha dirigido Crock of gold-Bebiendo con Shane MacGowan, un documental sobre el que durante muchos años fue el líder de The Pogues. Para este trabajo el actor Johnny Depp, amigo desde hace mucho de Shane, lo ha producido y el resultado es una visión muy personal sobre este músico y sus problemas con el alcohol y las drogas, que tanto le han afectado. Un salvaje retrato en tono punk de este icono de origen irlandés y que vivió muy intensamente el final de los años 70 con la explosión del punk en Londres para luego liderar su banda sobre todo en la década de los 80. El retrato se centra totalmente en Shane y aunque evidentemente trata la carrera de The Pogues, digamos que no se centra en la carrera de la banda a fondo, si no en la época en la que él lideró al grupo. También hace referencia a su otra banda The Popes.


La primera parte del film nos narra su muy humilde origen en Irlanda, la familia que le educó, una tía muy religiosa que le daba de fumar y beber ya a temprana edad, y como desde esa tierna edad ya llamaba la atención cuando cantaba temas, parte que tiene ilustraciones y animaciones de Ralph Steadman. Su hermana quizás sea la persona que mejor le conoce, y desde mi punto de vista da muchas de las claves de la difícil personalidad de su hermano y como el éxito le consumió y le llevó a una vida oscura. Temple compara a MacGowan con uno de los personajes de la mitología irlandesa, como hombre engañado por el Leprechaun y su caldero de oro, en la que para el cantante y compositor puede ser el éxito que acelera y aumenta con el alcohol, una parte muy oscura que le lleva a convertirse en esclavo de sus propios desenfrenos y excesos.


Salen muchos amigos, músicos, familia y demás personas que bien conocen a Shane o simplemente le adoran, entre ellos Bobbie Gillespie (cantante de Primal Scream), el propio Johnny Depp, su esposa, el líder del Sinn Féin Gerry Adams (MacGowan era hijo de un fiel seguidor del IRA), entrevistándose con el protagonista pintas de por medio, mientras su estado de salud actual es bastante pobre (cuando se rodó tenía 61, ahora tiene 63). Toda su implicación política con muchos de los temas que hizo con The Pogues aparecen en la película, y tanto los cuatro de Guilford como los 6 de Birmingham agradecieron ese detalle.
Pero es obvio que el traslado a Inglaterra, cambió a Shane y le empapó de todo lo que sucedía en el Londres de finales de los 70, mítico cuando aparece de público en un concierto de los Sex Pistols (¡quién hubiera podido!).


Hay actuaciones de The Pogues en el film, tanto en conciertos como en apariciones televisivas, también se habla de la desaparecida Kirsty MacColl, que cantó con The Pogues el tema más vendedor de su carrera, Fairtyle of New York, y que Shane llegó a odiar.
El estado patético de salud de MacGowan, es el colofón, junto al concierto de homenaje por su 60 cumpleaños, donde estuvieron Nick Cave, Bono, Johnny Depp, Bobbie Gillespie, etc., como impacto de su propia vida, ya que se mueve en silla de ruedas. Sus raíces gaélicas, las referencias a la hambruna que su país vivió, la emigración, el terrorismo y como usaban camisetas del IRA para provocar, además de reivindicar su papel como renovador de la música tradicional de Irlanda componen este retrato de un gran músico y letrista de vida autodestructiva.

Os dejo con el traíler del film.