martes, 25 de agosto de 2026

Escenas míticas del cine (DIX)

En el año 2001 David Lynch dirige Mulholland drive donde Betty a la que da vida Naomi Watts, es una joven aspirante a actriz, que llega a la ciudad de los Ángeles con la ilusión de convertirse en una estrella. Al alojarse en la casa que le ha dejado su tía, se encuentra en la ducha con la presencia de Rita (Laura Harring), una chica amnésica que ha sufrido un accidente de tráfico en Mulholland Drive (nombre de la famosa carretera que lleva al cartel de Hollywood) y a la que intenta ayudar a descubrir su identidad. Ambas se hacen amigas y hallan en el bolso de Rita una gran suma de dinero y una mistriosa llave azul, dándonos a entender que ese bolso era de los sicarios que intentaron asesinarla y que luego murieron en el accidente.
Este film fue concebido en 1999 como un episodio piloto de una serie de televisión por lo que mucha parte de las escenas fueron grabadas en ese año, ante el rechazo de los ejecutivos de televisión el director decidió dejar un final abierto por si la serie salía adelante y otro para el largometraje. Este thriller psicológico fue muy elogiado por la crítica obteniendo el premio al mejor director en Cannes en 2001, así como su nominación al Óscar a mejor director.
En una escena mítica el director de cine Adam Kesher, al que da vida Justin Theroux, tiene problemas económicos graves y es presionado por mafiosos para que contrate a una actriz rubia desconocida, Camila Rhodes, él es arrogante y renuncia a continuar con la producción por lo que sus cuentas son congeladas. Es entonces cuando es obligado a encontrarse con un personaje llamado El Cowboy (Monty Montgomery), un personaje que me lleva inevitablemente al hombre misterioso de Lost Highway, quien lo insta a elegir a Camila Rhodes por su propio bien.


Os dejo con la mítica escena.

lunes, 24 de agosto de 2026

Escenas míticas del cine (DVIII)


Como dije hace ya un tiempo, en 1997 David Lynch dirige Carretera perdida (Lost Highway) dentro de la búsqueda del director de proyectar en la pantalla los recovecos y laberintos del espacio mental. Los films de este director no son fáciles de asimilar ya que requieren de un esfuerzo por parte del espectador, que obliga a desplazarse de su zona de comfort, algo que el espectador no siempre está dispuesto a hacer, ese acomodamiento de quien vive en el cine más convencional es el responsable de que muchas de las obras del director sean tachadas de incomprensibles, chaladuras e incluso tomaduras de pelo he llegado a oír, pero pienso en este caso que es una película tenebrosa y perturbadora a la vez.
Pero vamos con el film que nos cuenta la historia de Fred Madison, al que da vida Bill Pullman que es un músico de free jazz que sospecha que su esposa Renée (Patricia Arquette) le está siendo infiel. A partir de una mañana, el matrimonio comienza a recibir sobres sin remitente que contienen cintas de vídeo en las que su casa aparece filmada, tanto desde fuera como desde dentro, y se ve a ambos, por lo que deciden poner el asunto en manos de la policía.
Cuando Fred estaba encarcelado, el guardia de seguridad descubre que él no está y en su lugar hay otra persona Pete Dayton (Balthazar Getty), un joven mecánico de automóviles desaparecido hace tiempo. Como Pete no ha cometido crimen alguno es liberado y entregado a sus padres. Vuelve a hacer su vida aunque es vigilado por un par de detectives, esa noche sale con amigos y su novia Sheila y al día siguente regresa al taller mecánico en el que había trabajado hasta antes de desaparecer, donde Arnie (Richard Pryor) el dueño y un compañero de trabajo Phil (Jack Nance) le dan la bienvenida. También reciben la visita de un viejo cliente Mr. Eddy (Robert Loggia) un gángster de trato agradable, aunque un temperamento volátil, sobre todo si le tocan las narices. En otra escena mítica Pete recibe la llamada de Mr. Eddy que se centra mucho en preguntarle si está bien, cosa que le pregunta varias veces, alegrándose por su bienestar, hasta que le pone al teléfono al hombre misterioso que dice haberse conocido en su casa, y le cuenta que le sucede a los condenados a muerte en el lejano oriente...


Os dejo con la mítica escena 
(dar a Youtube y se ve el vídeo).

domingo, 23 de agosto de 2026

Escenas míticas del cine (DVII)


Christopher Nolan, después del tremendo éxito de El Caballero Oscuro hizo Origen en 2010, una película cuya idea primigenia databa por lo menos de 2001, pero que el mismo director tuvo que madurar para darle una forma más entretenida con la acumulación de experiencia. Aquí nos cuenta la historia de Dom Cobb (Leonardo Di Caprio) que es un experto en el arte de apropiarse, durante el sueño, de los secretos del subconsciente ajeno. Esa curiosa, pero extraña habilidad, le convierte en un hombre muy cotizado en el mundo del espionaje, pero le condena a ser un fugitivo, y por tanto a llevar una vida normal, siempre escapando. Su única oportunidad para cambiar de vida será hacer lo contrario de lo que ha hecho siempre, "la incepción", que consiste en implantar una idea en el subconsciente, en lugar de extraerla. Como es lógico no todo el plan sale bien, desde el momento en que alguien interviene y predice cada uno de sus movimientos, alguien a quien sólo Cobb puede descubrir. El reparto es excepcional, pero hay un personaje en concreto que me resultó muy inquietante por su bipolaridad, el de Mal a la que da vida Marion Cotillard que oscila entre femme fatale y sufrida esposa de Cobb que solo quiere estar con él. El resto del reparto es una consecuencia de la necesidad de entrar en sueños ajenos, por lo que Cobb necesita un equipo integrado por otro personaje muy interesante que es Arthur, al que da vida Joseph Gordon-Levitt que quizás merece más presencia, aunque tiene momentos de mucho lucimiento en el film, y Eames que interpreta un Tom Hardy lleno de carisma (sobre todo en sus críticas a Arthur) y mucho encanto.
Como casi todas las películas de Nolan, esta generó debate sobre el desenlace e incluso sobre la posibilidad de que el director nos hubiera estado tomando el pelo, disfrazando la película de una cosa cuando realmente era otra, habilidad del director que ha practicado más veces y que a mí me pasa constantemente con sus films.
En otra escena mítica Ariadne (Elliot Page), la arquitecta, que es una estudiante graduada de la Universidad y que construye los espacios físicos en el mundo de los sueños, es eneñada por Cobb de cómo funcionan realmente los sueños...


Os dejo con la mítica escena.

domingo, 9 de agosto de 2026

Bandas sonoras míticas del cine (CCXXV)


En 1980 Irvin Kershner (algo olvidado, por cierto) dirige el Episodio V de Star Wars, titulado El Imperio Contraataca, mi película favorita de la saga. Esta segunda parte de la primera trilogía comienza tres años después de que la Alianza Rebelde destruyera la Estrella de la Muerte, y el Imperio Galáctico comienza su contraofensiva desmantelando varias bases rebeldes a lo largo y ancho de la galaxia, obligando a los Rebeldes a huir a rincones más alejados del espacio exterior para poder reorganizarse. En ese punto, la Alianza Rebelde ha establecido una nueva base secreta en el remoto planeta helado de Hoth. Darth Vader está obsesionado con encontrar a Luke Skywalker, y para ello ha enviado miles de sondas espaciales por toda la galaxia. Palpatine ordena matar al hijo de Anakin Skywalker, pero Darth Vader prefiere intentar pasarlo al lado oscuro y unir sus fuerzas.
Obviamente John Williams volvió a componer la banda sonora original con su habitual maestría, y hay una pieza reconocida por todo el mundo que es La Marcha Imperial (Tema de Darth Vader), esa atronadora melodía que suena cada vez que el villano más malvado de la galaxia aparece en escena, inolvidable.


Os dejo con The Imperial March (Darth Vader's Theme).

sábado, 8 de agosto de 2026

Escenas míticas del cine (DVI)

Como decía hace unos días, en 1997 David Lynch dirige Carretera perdida (Lost Highway) dentro de la búsqueda del director de proyectar en la pantalla los recovecos y laberintos del espacio mental. Los films de este director no son fáciles de asimilar ya que requieren de un esfuerzo por parte del espectador, que obliga a desplazarse de su zona de comfort, algo que el espectador no siempre está dispuesto a hacer, ese acomodamiento de quien vive en el cine más convencional es el responsable de que muchas de las obras del director sean tachadas de incomprensibles, chaladuras e incluso tomaduras de pelo he llegado a oír, pero pienso en este caso que es una película tenebrosa y perturbadora a la vez.
Pero vamos con el film que nos cuenta la historia de Fred Madison, al que da vida Bill Pullman que es un músico de free jazz que sospecha que su esposa Renée (Patricia Arquette) le está siendo infiel. A partir de una mañana, el matrimonio comienza a recibir sobres sin remitente que contienen cintas de vídeo en las que su casa aparece filmada, tanto desde fuera como desde dentro, y se ve a ambos, por lo que deciden poner el asunto en manos de la policía.
Cuando Fred estaba encarcelado, el guardia de seguridad descubre que él no está y en su lugar hay otra persona Pete Dayton (Balthazar Getty), un joven mecánico de automóviles desaparecido hace tiempo. Como Pete no ha cometido crimen alguno es liberado y entregado a sus padres. Vuelve a hacer su vida aunque es vigilado por un par de detectives, esa noche sale con amigos y su novia Sheila y al día siguente regresa al taller mecánico en el que había trabajado hasta antes de desaparecer, donde Arnie (Richard Pryor) el dueño y un compañero de trabajo Phil (Jack Nance) le dan la bienvenida. También reciben la visita de un viejo cliente Mr. Eddy (Robert Loggia) un gángster de trato agradable, aunque un temperamento volátil, sobre todo si le tocan las narices. Pete repara el Mercedes de Mr. Eddy y es ahí donde se produce una escena mítica, van en el coche de Mr. Eddy ya que quiere darle un paseo a Pete, con dos esbirros en la parte trasera, entonces se acerca un coche antes de rebasarlo pero se pega demasiado, pero el gángster que va tranquilo le dice que pase, el conductor al pasar le hace una peineta, lo que enfurece a Mr. Eddy, aumenta la velocidad (los esbrirros se aprietan el cinturón de seguridad), le persigue, le empuja y le tira fuera de la carretera, le da una paliza a su conductor y le recrimina su forma imprudente de conducir, la frase "quiero que te compres un cógido de circulación y quiero que te estudies ese maldito libro" me parece antológica.


Os dejo con la mítica escena (dar a Youtube y se ve el vídeo).